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lunes, 18 de mayo de 2026

De Sevilla a Buenos Aires, 4 de Julio

 


Martes, 4 de Julio de 2006

Comienza el día con la visita a una monumental librería cimentada en lo que fue un teatro: El Ateneo.- Aquí el asunto de los libros se vive de forma diferente y el personal entra, coge un libro, se sienta y mientras se toma un café, lee todo lo que puede, es como una biblioteca.- El sitio impresiona y recuerda el antiguo cine Imperial en la calle Sierpes sevillana donde hicieron algo parecido.-

En la calle las grandes avenidas siguen llamando la atención, nos mandan de cuadra en cuadra y el sentido de la orientación bajo un cielo gris plomizo no hay forma de pillarlo: comenzamos a movernos en un sentido y de pronto nos paramos a preguntar y resulta que es en el sentido contrario.- Las calles tienen números altísimos: 1900 o 2350 y cosas así.- Desembocamos en la conocida Avda. del 9 de Julio y buscamos el pilón del obelisco para no perdernos.-
Viki no se encuentra bien y vamos a comer a un restaurante modesto y coqueto una trucha asalmonada con patatas fritas-cocidas y salsa; el postre es un flan casero para chuparse los dedos.- Mientras tanto Italia y Alemania se disputan un pase a la final y el gentil camarero de gruesos dedos nos toma una foto para el recuerdo.- Pronto cae la tarde y la luz artificial se apodera de las calles: en cada montículo de bolsas de basura hay una o dos personas que van depositando en una enorme saca el cartón, los plásticos, el vidrio y no sé sí algo más; pocos niños por las calles.-

Visitamos la histórica Plaza de Mayo, con la sede del antiguo Congreso, la majestuosa casa Rosa, el banco del Estado, Hacienda, el Ministerio del Interior y probablemente alguna otra cosa importante que se nos pasó.- El despliegue policial es notorio, con sus petos fluorescentes para que se les vea bien.- Estar en medio de esa plaza y a esa hora, sencillamente impresiona.- Cerca de allí un grupo de rok callejero trata de distraer la atención de la masa que cruza las amplias avenidas como si de una gran manada se tratase.-

Edificios enormes de más de veinte pisos, gran cantidad de tráfico y un asunto por resolver que felizmente llega a su término Por momentos, desde que despegamos de San Pablo he sentido malestar pero quería superarlo y no dar motivo alguno de preocupación. Yo no sé lo que es, sé que ha habido momentos de angustia, que era consciente que pasarían y me sentía con fuerzas de afrontarlos. La charla ha conseguido que comience a ver el miércoles como un día menos que nos queda para disfrutar de este viaje, esta estancia única y esta oportunidad que me ha brindado la vida. Me siento cada día más lleno de felicidad.

 

viernes, 15 de mayo de 2026

Una plaza distinta

 


Pasear por la Alameda de Hércules en Sevilla es una oportunidad para abrir los sentidos y dejar que el aire inunde los pulmones. De esa manera, en cierta ocasión, ocurrió que me hallaba sentado en uno de esos bancos tan especiales, color albero, cuando pasó un ciclista al que no veía desde hace tiempo. No se paró, no hablamos, pero me dejó una impronta de recuerdos que dieron lugar a que me pusiera a escribir unas notas, que con el paso del tiempo se transformarían en uno de los relatos del libro “Bajo la luz de mi plaza/ Primavera-Verano”.
Sabía de él que vivió en Sudamérica y que era una persona muy especial por su labor en la defensa del medio ambiente, amén de ser un deportista aficionado al uso de la bicicleta.
De ahí que en el mencionado relato —al que llamé Birulas— aparezcan nombres como Abdón y Viorica. Lo que acontece en el relato es ya otra historia, que en nada tienen que ver con la presencia de la persona conocida por el lugar en el que yo me hallaba, pero como el mundo da tantas vueltas… mira que si tuviera algo que ver. En fin, habrá que descubrirlo.

sábado, 9 de mayo de 2026

La casa deshabitada. Capítulo XV

 


Mis libros tienen más aire y más sol que pensamiento, más instinto que sistema y más alma en las cosas que en el alma.
Luis Berenguer

 Al contrario que en otras ocasiones fui el primero en llegar a la sala de reuniones, para poner en orden mis papeles, aunque lo que más ansiaba era aclarar mis ideas. Samuel se extrañó al verme allí tan pronto, venía acompañado de Eduardo Soler y Enrique Tobar.

—Por Dios, Núñez, ¿qué haces aquí tan pronto? ¿Te encuentras bien? —sus dos acompañantes esbozaron una ligera sonrisa, pero al ver la cara que les ponía se abstuvieron de pronunciar palabra y se dirigieron hacia sus sillas.
—Es que hoy tenemos mucho de qué hablar y quiero empezar pronto —Eduardo no me contestó.
En diez minutos estábamos todos en nuestros habituales lugares, por lo que me ahorré los preámbulos:
—Queridos amigos: tengo que comunicaros que desde que me levanté tengo una mañana de grandes desilusiones y cómo es algo que nos afecta a todos, no me queda otro remedio que hacéroslo participe  —sus caras mostraban asombro—. He recibido varias llamadas de nuestros mecenas mostrándose indignados por los acontecimientos que aquí han tenido lugar, a raíz de la rueda de prensa de ayer. No voy a entrar en detalles, a menos que me lo solicitéis, pero lo cierto es que nuestro principal objetivo ha pasado a un segundo plano, porque lo que está trascendiendo no es la posibilidad de un sesudo informe sobre la obra rural de nuestros ilustres antecesores, sino el papel de las editoriales con relación a la Literatura actual, puesta en boca de escritores emergentes…

jueves, 7 de mayo de 2026

Cruzamos juntos


 

Cruzamos juntos el límpido valle
hasta llegar a Boí. Tu mirada
de miel fue calando como espada
de inusitado placebo .Una calle 

de Barruera nos llama. Qué detalle!
para estas dos almas enamoradas
que miran más allá entusiasmadas
bajo el alboroto de un pasacalles. 

Taüll nos graba a fuego páginas
de fieles leyendas, mientras mis labios
buscan los tuyos bajo un avellano 

centenario. Absortos en láminas
veo el pico del urogallo. Sabios,
mis dedos rozan tu ardiente mano.