domingo, 26 de abril de 2020

Lentisco de El Fraile


                                   
                                                         Imagen: Caminos vivos
Singularidad
Las  dimensiones  de  este  gran  lentisco  lo  hacen  notable especialmente en lo que se refiere al tamaño de su fuste. Aunque corto, 0,5 metros de longitud, el perímetro del tronco en la  base asciende a 3,1 metros y en la cruz a 2,5. La copa que soporta es aparasolada  y  su  diámetro  medio  está  en  torno  a  los  5  metros.
Bajo  ella,  donde  la  sombra  abunda,  pueden  observarse  algunas ramas gruesas paralelas al suelo.
El  Lentisco  del  Fraile  ha  ido  creciendo  sobre  las  piedras  que probablemente  fueron  parte  de  un  antiguo  cortijo  o  de  un  corral para el ganado, hoy ya en ruinas.
Entorno
Al pie del monte llamado Sierras Blancas se localiza el Lentisco del Fraile, en un muro de piedras que constituyen las ruinas de una  antigua  edificación.  La  vegetación  arbórea  está  compuesta por eucaliptos (Eucalyptus globulus) destinados a la producción de  celulosa.  En  el  matorral  destacan  la  jara  pringosa  (Cistus ladanifer ) y el romero (Rosmarinus officinalis).
Hacia el Sur se observa el Valle del Guadiamar.
LOCALIZACIÓN
Paraje: Dehesa de El Fraile
Término municipal: El Madroño
Espacio Natural Protegido: No
PROPIEDAD: Privada
CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS
Altura total: 4,50 m
Altura del fuste: 0,50 m
Perímetro (a 0,40 m): 2,50 m
Perímetro en la base: 3,10 m
Diámetro
de copa: dirección N-S: 6,50 mdirección E-W : 4,20 m
Proyección de la copa:21,44 m
Texto: Árboles singulares de Andalucía

domingo, 19 de abril de 2020

Solo busco




Sólo busco tu presencia
cuando desafío al destino,
girando el panel indicador, barrenando.
Si tus besos son ausencia,
tus caricias vocablos que aspiran
                                                  al diccionario oficial,
quédeme el Sol que alumbra
para hacer sombra con tu cuerpo.
Quise aspirar aroma de jara
manchándome con tus manos,
contar la arena de la playa
mientras te veía danzar
con las ninfas un vals tornasolado,
pisar con tus pies descalzos
el verde, la butaca, el aire.
                                       Tendré
que subir al oráculo la bendición divina
de la vida laboral.
Hirundo, tú que atraviesas
con facilidad los mares,
aprovecha esta corriente de amor
y trínale posada en su hombro
este trasiego de morfemas,
ella puede que adorne la mejilla
con alguna perla fugaz,

domingo, 12 de abril de 2020

Cubierta de Bajo la luz de mi plaza


 En vista de las circunstancias y de la incertidumbre del momento, las presentaciones previstas para este libro se han visto aplazadas, hasta que soplen vientos más favorables que nos lo permitan hacerlo. No obstante quiero dar a cononer algunos aspectos de la obra: La cubierta está diseñada en base a las ilustraciones de Eva García y la foto del autor es de Juan Leal; amigos que siempre están dispuestos a colaborar cuando son requeridos para ello. Hay una breve sinopsis y una cita de Franz Kafka para terminar de completar la cubierta. Algún día, en algún momento se producirá el encuentro con el lector, y ese día espero que lo disfruten
.

lunes, 6 de abril de 2020

La casa




A la casa le cortaron el suministro de energía: se llenó de velas; abortaron la llegada de agua a los grifos: se llenó de cantimploras; la asfixiaron con un cinturón de hombres policías: se oxigenó con un anillo de hombres pancartas. Y cuando parecían derrumbarse sus cimientos, que moriría por una hambruna de ideas, llegó un viento huracanado del hemiciclo de la razón, repartiendo créditos blandos para que florecieran garbosos los geranios de los balcones.

martes, 31 de marzo de 2020

Aves en primavera




Grulla común
Tan solo las he visto en una ocasión, pero fue de las que quedan marcadas para toda la vida. Es un espectáculo esperar a que llegue el atardecer y regresen a sus lugares de dormida. Recortadas sobre la puesta de sol, esquivas, en medio de los encinares, con sus cuellos estirados para evitar el peligro. Fue en la Comarca de Los Pedroches de Córdoba. Algo digno de no perderse.
                                          


Carricero tordal
No he tenido el gusto de conocerlo, pero parece ser que es el mayor de los carriceros. De conducta menos escondediza que su parientes, se posa en árboles e hilos de telégrafos. Así que es cuestión de pateo de campo y prismáticos porque abunda en la Península en verano.
                                             

Cigüeña
Es un ave a la que le tengo especial cariño porque siempre he convivido con su clotoreo, su vuelo y sus andares por pequeñas lagunas en busca de alimento. Una de mis primeras implicaciones en el mundo de la ecología fue participar en un proyecto de censo de nidos en Andalucía; de ello guardo un recuerdo imborrable. Mi mayor orgullo ha sido comprobar como con el paso del tiempo en mi pueblo de origen, Paymogo, se ha pasado del clásico nido en el campanario, a multitud de nidos diseminados por la población (donde menos) y el campo, en las proximidades de los lechos acuosos.
                                                    

Codorniz
Un ave con la que también he tenido bastante relación, sobre todo de pequeño y en mi juventud, ya que era frecuente tenerla en las casas de pueblo para el aprovechamiento de sus huevos e incluso su carne. En el campo la he escuchado cientos de veces, la he visto muy poco, pero como su canto es inconfundible siempre he sabido de su presencia, en la época de la siega. Recuerdos de siempre, por tanto.
                                          

domingo, 29 de marzo de 2020

Cuadrivio laico




Hacer una parada, por las ferias de libros antiguos y de ocasión, es casi obligatorio porque deparan sorpresas como la que expongo: Nos cuenta el gran Horacio Quiroga, en su relato Cuadrivio Laico, apartado Corpus, que en Ginebra, durante la fiebre de la Reforma, un hombre fue quemado vivo por una coma:
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Llamábase ese hombre Conrado Wéber, y era alemán de nacionalidad, y grabador de oficio. Persona de alma pura, ojos azules y barba tierna, llevaba por inclinación la triste vida de su ciudad.
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La sentencia exponía y disponía:
1º Que el llamado Conrado Wéber, grabador de oficio, había vendido a cuantiosos habitantes de la ciudad una lámina de su ejecución.
2º Que debajo de la lámina, el autor había grabado el padrenuestro.
3º Que el padrenuestro comenzaba así: "Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu nombre".
4º Que el autor de esta blasfemia había cometido crimen irremisible en las verdades fundamentales de la religión cristiana, erigiéndose contra la omnipresencia divina.
5º Que puntuando como él lo había hecho, la oración que estás en los cielos era mínima proposición incidental, en vez de ser muy específica y determinativa; esto es, sin coma antes de que.
6º Que con ello el escritor pretendía afirmar que Dios puede no estar en los cielos, lo que es una horrenda herejía.
.../...
9º Por lo cual el Consejo condena a Conrado Wéber, grabador, a ser quemado vivo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y con los Santos Evangelios a la vista.
.../...
Hasta aquí un extracto del relato. Así que ojito, escritores, que hay pandemias y pandemias. 

miércoles, 25 de marzo de 2020

Adiós, arbolitos, adiós



En estos momentos tan cruciales como estamos viviendo, en los que la especie humana está por encima de todo, no me es posible dejar de acordarme de ellos: los árboles. No hace mucho en mi localidad de residencia se han talado dos ejemplares grandiosos de eucaliptos -somos conscientes que no son autóctonos-, que habían alcanzado la mayoría de edad y tan solo se procuraba que las ramas no causaran ningún desperfecto en vehículos y viandantes; lo que viene siendo una poda de toda la vida. Pero no, en esta ocasión se ha procedido a su mutilación completa: un equipo de profesionales se ha encargado de encaramarse a sus ramas y a base de motosierra los ha ido despojando de sus ramas, de su tronco, hasta que ha quedado un círculo marrón a ras del suelo. Qué pena da, después de haberlos estado viendo allí desde siempre. Uno casi podía rendirse a sus pies, por su porte, su olor, su sombra...pero claro, estaban en el lugar equivocado: en su momento, en lugar de haberlos dejado dentro de una glorieta, se decidió construir a su lado nada más y nada menos que un ambulatorio. Las consecuencias las ha traído el paso del tiempo: se extienden sus raíces centenarias y dañan la estructura del edificio mucho más reciente en su diseño. No aprenderemos, un árbol no es una maceta que se puede trasladar de sitio cuando nos parezca oportuno. Respetémoslos. Hagamos un esfuerzo que seguro que con eso ganará la comunidad completa, incluida la humana.