En mi país el turista es un ente pegado a una cámara, gorra de visera, pantalón corto y camisa de cuadros. Algunos llevan bigote.
En mi país el turista es un ente pegado a una cámara, gorra de visera, pantalón corto y camisa de cuadros. Algunos llevan bigote.
Los paredones del tío
Borrero
acogieron desaforados
besos
que retozaban al
abrigadero
de unos brazos sólidos
y traviesos.
El ejercía labor de abejero.
Ella amasaba con mimo
los quesos.
Tantas picadas de tan
noble acero
les llevó ante el cura,
una vez confesos.
Las abejas liban jara y
brezo.
Las cabras siguen
sendas de ribera,
y en la cuna crece al
son de una nana,
como lo hiciera la flor
del cerezo,
un rorro que propició
que se abriera
la obtusa mente de
gente aldeana.
ATLAS DIDÁCTICO
Instituto
Geográfico Nacional https://educativo.ign.es/atlas-didactico/recursos/PINO_ALBAR_O_SILVESTRE_FICHA.pdf
PINO ALBAR O SILVESTRE (Pinus sylvestris)
Familia: pináceas
Altura: árbol perennifolio de hasta
40 m.
Copa: de aspecto cónico piramidal, más irregular al hacerse adulto.
Tronco / corteza: tronco recto,
cilíndrico y alto, con ramas bajas que se van perdiendo, con incisiones y placas
irregulares que se desprenden en finas láminas dejando al tronco con su
peculiar tono asalmonado.
Hojas: perennes, aciculares, envainadas de 2 en 2, de color verde, rígidas,
ásperas, flexibles y en ocasiones retorcidas y con extremo punzante. Las hojas
permanecen en el árbol de 2 a 4 años.
Flores: monoica, los conos
masculinos son rojizos de unos 6-8 mm que se agrupan en ramillos aovados. Los
femeninos son de color rojo púrpura de 5-7 mm que al ser fecundadas forman
piñas. Florece de mayo a junio.
Frutos: piñas alargadas pequeñas, de
3-6 cm con pedúnculo corto, verdes que al desarrollarse se tornan pardas. Piñones
pequeños de 3-5 mm con ala muy desarrollada. La madurez es larga, dos años después
de la floración.
Hábitat: especie que necesita humedad.
Prefiere ambientes montañosos preferiblemente de umbría, salvo en Pirineos, y
de interior, sin influencia marítima. Tolera el clima atlántico y el
mediterráneo, resistiendo bien el frío, las heladas y las nevadas. Habita en
altitudes de hasta 2000 m.
Aprovechamientos: piñón comestible,
pero pequeño. Madera compacta, resinosa y blanquecina muy apreciada en
carpintería, ebanistería y serrerías (Valsaín) por tener tronco recto y sin
nudos. Óptimo para repoblación forestal.
Suelos: indiferente en cuanto a
mineralógica, pero necesita suelos bien drenados, neutros.
Amenazas: incendios forestales y
talas excesivas.
Distribución geográfica: zonas
montañosas de Pirineos, Sistemas Central e Ibérico y en enclaves menores en las
Cordilleras Costeras, Cordillera Cantábrica y Sierra Nevada.
Literatura
«… llegué a
una zona distante de la finca de Maer para cazar algún gallo lira antes de que
amaneciera; luego, marché penosamente con el guardabosques durante toda la
jornada entre un matorral espeso y jóvenes pinos silvestres».
‘Autobiografía’, Charles Darwin
En el libro Las plantas. Amores y civilizaciones vegetales, el científico francés Jean-Marie Pelt escribe: «El pino albar, sin duda el más extendido, que domina la vegetación en millones y millones de hectáreas, en los grandes bosques boreales, y forman un inmenso cinturón forestal alrededor de todo el planeta, que asciende hasta los confines del círculo polar». En efecto, es quizá el árbol más extendido por todo el mundo, tanto de forma natural como por las repoblaciones que se han hecho de él. Es oriundo de buena parte de Europa y de Asia, sobre todo del centro y norte. En la Península Ibérica ocupa el segundo lugar en extensión, después del pino resinero. Se extiende de forma natural sobre todo en la mitad norte y en las zonas montañosas del centro y este, pero aparece repoblado y naturalizado en muchos lugares.
El escritor y poeta Antonio Machado hizo bellas poesías sobre los árboles y describió los pinos silvestres de la soriana Sierra de Urbión en sus versos de Campos de Castilla. La tierra de Alvargonzález. El escritor astorgano Leopoldo Panero escribió un poema titulado A un pino de Guadarrama, que comienza así:
«A un pino
dorado,
cumbre rota del viento, mojando tus raíces
cerca del cauce seco, entre las piedras frías
del Guadarrama yerto...».
Comienza el día con la visita a una monumental librería cimentada en lo que fue un teatro: El Ateneo.- Aquí el asunto de los libros se vive de forma diferente y el personal entra, coge un libro, se sienta y mientras se toma un café, lee todo lo que puede, es como una biblioteca.- El sitio impresiona y recuerda el antiguo cine Imperial en la calle Sierpes sevillana donde hicieron algo parecido.-
En la calle las grandes avenidas siguen llamando la
atención, nos mandan de cuadra en cuadra y el sentido de la orientación bajo un
cielo gris plomizo no hay forma de pillarlo: comenzamos a movernos en un
sentido y de pronto nos paramos a preguntar y resulta que es en el sentido
contrario.- Las calles tienen números altísimos: 1900 o 2350 y cosas así.-
Desembocamos en la conocida Avda. del 9 de Julio y buscamos el pilón del
obelisco para no perdernos.-
Viki no se encuentra bien y vamos a comer a un restaurante modesto y coqueto
una trucha asalmonada con patatas fritas-cocidas y salsa; el postre es un flan
casero para chuparse los dedos.- Mientras tanto Italia y Alemania se disputan
un pase a la final y el gentil camarero de gruesos dedos nos toma una foto para
el recuerdo.- Pronto cae la tarde y la luz artificial se apodera de las calles:
en cada montículo de bolsas de basura hay una o dos personas que van
depositando en una enorme saca el cartón, los plásticos, el vidrio y no sé sí
algo más; pocos niños por las calles.-
Visitamos la histórica Plaza de Mayo, con la sede del antiguo Congreso, la majestuosa casa Rosa, el banco del Estado, Hacienda, el Ministerio del Interior y probablemente alguna otra cosa importante que se nos pasó.- El despliegue policial es notorio, con sus petos fluorescentes para que se les vea bien.- Estar en medio de esa plaza y a esa hora, sencillamente impresiona.- Cerca de allí un grupo de rok callejero trata de distraer la atención de la masa que cruza las amplias avenidas como si de una gran manada se tratase.-
Edificios enormes de más de veinte pisos, gran cantidad de tráfico y un asunto por resolver que felizmente llega a su término Por momentos, desde que despegamos de San Pablo he sentido malestar pero quería superarlo y no dar motivo alguno de preocupación. Yo no sé lo que es, sé que ha habido momentos de angustia, que era consciente que pasarían y me sentía con fuerzas de afrontarlos. La charla ha conseguido que comience a ver el miércoles como un día menos que nos queda para disfrutar de este viaje, esta estancia única y esta oportunidad que me ha brindado la vida. Me siento cada día más lleno de felicidad.
Pasear por la Alameda de Hércules en Sevilla es una
oportunidad para abrir los sentidos y dejar que el aire inunde los pulmones. De
esa manera, en cierta ocasión, ocurrió que me hallaba sentado en uno de esos
bancos tan especiales, color albero, cuando pasó un ciclista al que no veía
desde hace tiempo. No se paró, no hablamos, pero me dejó una impronta de
recuerdos que dieron lugar a que me pusiera a escribir unas notas, que con el
paso del tiempo se transformarían en uno de los relatos del libro “Bajo la luz
de mi plaza/ Primavera-Verano”.
Sabía de él que vivió en Sudamérica y que era una persona muy especial por su
labor en la defensa del medio ambiente, amén de ser un deportista aficionado al
uso de la bicicleta.
De ahí que en el mencionado relato —al que llamé Birulas— aparezcan nombres
como Abdón y Viorica. Lo que acontece en el relato es ya otra historia, que en
nada tienen que ver con la presencia de la persona conocida por el lugar en el
que yo me hallaba, pero como el mundo da tantas vueltas… mira que si tuviera
algo que ver. En fin, habrá que descubrirlo.
Mis libros tienen más aire y más sol que pensamiento, más instinto que sistema y más alma en las cosas que en el alma.
Luis Berenguer
Al contrario que en otras ocasiones fui el primero en llegar a la sala de reuniones, para poner en orden mis papeles, aunque lo que más ansiaba era aclarar mis ideas. Samuel se extrañó al verme allí tan pronto, venía acompañado de Eduardo Soler y Enrique Tobar.
—Por Dios, Núñez, ¿qué haces aquí tan pronto? ¿Te encuentras bien? —sus dos acompañantes esbozaron una ligera sonrisa, pero al ver la cara que les ponía se abstuvieron de pronunciar palabra y se dirigieron hacia sus sillas.Cruzamos juntos el límpido valle
hasta llegar a Boí. Tu mirada
de miel fue calando como espada
de inusitado placebo .Una calle
de Barruera nos llama. Qué detalle!
para estas dos almas enamoradas
que miran más allá entusiasmadas
bajo el alboroto de un pasacalles.
Taüll nos graba a fuego páginas
de fieles leyendas, mientras mis labios
buscan los tuyos bajo un avellano
centenario. Absortos en láminas
veo el pico del urogallo. Sabios,
mis dedos rozan tu ardiente mano.