Dentro de la parada obligatoria me detengo en esta ocasión en...
LAS TUMBAS DE SAINT-DENIS Y OTROS RELATOS.- Alejandro Dumas Estos
son las tres primeras historias que ofrece El País en esta oferta en forma de
pequeños libros.- Me quedo con el relato central, el de los estudiantes, aunque
en todos ellos se alude asituaciones
fantasmagóricas como el hilo conductor, tratándose por tanto de relatos de
misterio que se resuelven o terminan de forma trágica.- Resultan entretenidos y
mantienen la intriga, son fáciles de leer y a pesar del tiempo que hace que
fueron escritos, han seguido interesando ( En eso deben consistir la cosas bien
hechas).- Buen comienzo de la colección. EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILE Y OTROS RELATOS.- Oscar Wilde Los
otros relatos son El Príncipe feliz y El amigo fiel.- Cualquiera de los tres
son una auténtica maravilla y un auténtico ejemplo de las cosas bien hechas.-
No es la primera vez que leo estos relatos, pero a pesar de eso me ha encantado
volver a leerlos.- Se dicen tantas cosas en tan pocas palabras que me parecen
un ideal para cualquier aficionado al género.- Gozo con esta lectura y desde
luego me anima mucho para seguir intentado transmitir mi pensamiento a través
de la escritura.- Gran acierto de la editorial con la divulgación de estas
obras de arte. BOLA DE SEBO Y OTROS RELATOS.- Guy de Maupassant Magníficos
relatos los que aquí se presentan.- Descubro a este autor que me ha parecido
genial como lleva el desarrollo de la obra, como describe todo lo que ocurre y
lo que rodea a la acción en sí, sin menospreciar las distintas temáticas que
utiliza en estos relatos.- Se lee cómodamente, casi sin respirar porque el
libro te va engullendo, haciendo que te integres en su lectura.- Creo que debo
seguir en el descubrimiento del autor porque me parece un fuera de serie.- Muy
recomendable su lectura.
El aliso es
un árbol esbelto que llega a medir 25 m, de corteza gris y escamosa y que a
menudo tiene la copa cónica, como las coníferas. Así nos lo recuerda el
novelista ‘Clarín’ en Doña Berta: «Al extremo NO. del prado pasa un
arroyo orlado de altos álamos, abedules y cónicos humeros de hoja oscura...».
Las hojas son caducas, simples, alternas, redondeadas, oblongas e incluso
acorazonadas, de 4-14 cm, de contorno algo irregular y sinuado, con el margen
finamente serrado o dentado y generalmente con el ápice escotado y no en punta.
Las flores masculinas se disponen en largos pedúnculos colgantes denominados
amentos que albergan el polen. Y no queda aquí el parecido con las coníferas,
pues las flores femeninas forman al madurar unas estructuras semejantes a
pequeñas piñas que contienen las semillas.
Esta especie
vive asociada a los cursos de agua formando bosques galería llamados alisedas y
cohabita con sauces, álamos, olmos y fresnos. Soporta bien la poda, pero sufre
mucho si los cauces se quedan secos, sobre todo si sus raíces quedan al aire
aunque el nivel freático sea superficial.
Habita en la
mayor parte de Europa, Asia y noroeste de África. En la Península Ibérica es
una especie común y la encontramos más abundante al occidente. Escasea o
desaparece en las regiones más secas, hacia el este y sureste, y está ausente
en Baleares.
La madera
recién cortada es amarillenta, pero se torna rojiza al cabo del tiempo. No se
considera de buena calidad, pero como es fácil de tornear con ella se elaboran
pequeñas piezas como cubiertos, mangos, lápices, cuencos, zuecos, cajas,
juguetes, patas de muebles, etc.
Este árbol
tiene también un gran interés como planta ornamental, recuperadora de taludes y
cauces, que además mejora el suelo por la fijación del nitrógeno que hacen sus
raíces.
Por su
interés, reproduzco a continuación la descripción que hace el escritor y
periodista Víctor de la Serna sobre los alisos cántabros de la Liébana, en Nuevo
viaje de España. La ruta de los foramontanos: «El rey de estos paisajes es
el aliso, ese elegante árbol de las riberas, que al crecer en las orillas de
los ríos profundos de Liébana busca sol y se alza hasta portes inverosímiles.
El aliso tiene una madera blanca y dócil, continua, como un trozo de marfil
blanco. Se endurece con el tiempo y es incorruptible con el agua. Tiene unas
hojas oscuras brillantísimas, como barnizadas. La baya que desprende, al caer
al río, sirve de alimento a los salmones en su época de crecimiento, hasta que
ya, de “pintos”, marchan al mar a recorrer la ignota aventura de su desarrollo.
(Nadie ha pescado un salmón en el mar…). El aliso, cuando se le hiere, sangra
como una criatura. Con su corteza, por dentro de un rojo parduzco, los aldeanos
tiñen sus abarcas y sus bastones, donde han tallado misteriosos dibujos que
reproducen, de modo inquietante, motivos prehistóricos».
El aliso en
la provincia de Málaga se localiza en el entorno de las Sierras del Aljibe
y valle del Río Genal, donde se dan las condiciones ambientales óptimas y
necesarias para su supervivencia, tal como una alta humedad ambiental
y climática junto a sustratos preferentemente ácidos derivados de
areniscas/esquistos y con saturación hídrica permanente.