La parada obligatoria está hoy dedicada a:
UN
ARTISTA DEL HAMBRE Y OTROS RELATOS.- Franz Kafka.
Al leer “La
metamorfosis”, me hice una idea generalizada de lo que pudo significar la
aparición de un personaje de este tipo en los tiempos en que vivió Kafka.- Es
su obra más conocida. Sin embargo me ha sorprendido gratamente ese artista del
hambre, tan de actualidad hoy en día por lo de moda de las huelgas de hambre. O
ese trapecista que hacía toda su vida en lo alto del trapecio, como aquella
ecologista norteamericana que se instaló en lo alto de un árbol para evitar que
lo talasen. Son ese tipo de historias que a todos nos gustaría contar, pues no
cabe duda que dejan al lector como vulgarmente se dice: “con las patas
colgando”. Luego aparecen otra serie de relatos, para mi gusto más intrascendentes
que culminan con ese “Once hijos” que no parece propio del autor de La metamorfosis.
NOCHES
BLANCAS.- Fiódor m. Dostoievski
Era una noche prodigiosa...Así comienza este
magnífico relato de Dostoievski que puede y debe leerse de un tirón para
saborearlo mejor. Es un maravilla en todos lo sentidos: lo fácil que resulta su
lectura, lo bien coordinadas que están todas las acciones y la gran lección de
amor que transmite el escrito. Para mi gusto un auténtico poema en prosa.
Reconforta encontrarse con relatos como éste en un mundo rodeado de tantas y
tantas noticias desagradables, puesto que ayer como hoy afortunadamente
seguimos contando con momentos que nos hacen creer en la vida, a veces es tan
sólo un instante, otras unos días y otras...unas cuantas noches blancas.
Buenísima lectura.
DOCE
CUENTOS PEREGRINOS.- Gabriel García Márquez.
Leídos más rápido de lo que pensaba —tal vez por la premura de devolver el libro
a la biblioteca —, me han reconfortado bastante estos relatos de García
Márquez. Casi todos ellos transmiten la idea de un escritor sudamericano que se
encuentra en Europa. Sus constantes idas y venidas de un lugar para otro le han
proporcionado material para configurar estas historias a caballo entre los dos
continentes. Cuenta que los reescribió todos al mismo tiempo – algo que me ha
llamado la atención -. Gente que anda por aquí y que les ocurren cosas, como al
todo el mundo, pero que dejan bien claro cual es su lugar de origen su patria
chica. Me gusta la forma de relatar de este autor y de todos me quedo con ese
“Avión de la bella durmiente”, donde se ve cómo son los escritores a la hora de
fijarse en detalles. Buena lectura.
