sábado, 4 de enero de 2025

Capítulo IV de La Casa deshabitada

 


 

No contéis la vida tal cual es, porque la realidad puede parecer una ficción exagerada Ángeles Caso

Viernes
Volví en mí al escuchar el sonido de la ducha. Poco a poco me fui dando cuenta de dónde me encontraba. La noche había sido tumultuosa y por tanto si no estaba en mi casa, ni aquella era mi cama, lo más probable es que lo que oía fuese a mi compañero de habitación que estaba preparándose  para iniciar la jornada. Miré el reloj y me dio tiempo a calcular los siguientes movimientos para que a las nueve pudiese estar ya dando buena cuenta de una sabrosa tostada de pueblo.
—Amigo Núñez, no tengo yo muy claro que seamos capaces de sacar adelante el Encuentro.
—Samuel, por favor, permíteme que me de una ducha, que estoy aún con los sudores de la sábana y un montón de gente dando vueltas en mi cabeza.
—Cómo no, compañero. Si te digo la verdad, acepté tu invitación porque hacía mucho que no me acercaba a estos lugares, pero soy bastante escéptico con este tipo de reuniones de sabihondos.
—Insisto, Samuel, en unos minutos podré conversar contigo, pero ahora no.
—Pasa, pasa, no hay prisa.
Me demoré todo lo que pude en la ducha para ver si se aburría y terminaba bajando a la cafetería.
—Además, creo que Diego y Enrique piensan cómo yo —le escuchaba decir cerca de la puerta —. ¿Me oyes, Núñez?
— ¡Sí, sí! —le grité—. No tardo en salir.
—Si bien es cierto que la obra de nuestros seleccionados… ¿de verdad que están todos?... ha sido muy estudiada…José Luis Sampedro, por ejemplo: 

.../...

sábado, 21 de diciembre de 2024

Cuando camino

          

Cuando camino sin premura

entre los chopos del valle

viene lozana a mi memoria

tu eminente figura.

Sufro porque no alcanzo

a colindar tu tez de niña

sin cubrirme las manos

de zarzales y moras.

Aquellos copos te vistieron

con un manto de reina

y a mí me transformaron

en sumiso vasallo

que ríe tus risas

y llora tus llantos.

¿Aprenderé algún día

a desliar la hebra de hilo

que aleja tu reino del mío?

Sobre mis hombros no descansan

picados eslabones

ni chirriantes grilletes;

puedo ver la blanca luz

saltando en las acículas

entre arenas de coral,

por eso quiero comprender

este silencio que atraviesa

mis horas lejos de ti,

dejándome pegado al folio

como a un post hit amarillento

que se apila en oblicuo

junto a un sin fin olvidados.

Por las riberas deambulan,                                                          

del viejo río ya marchito,

por tantas vidas desahuciadas

desde que lo desheredó el mar.

Allí espero a la tórtola

que portará en su pata

el plano, marcado a tinta,

donde mañana nos veremos.