Tsoluii-tsoluii
llegó a mi tímpano
una mañana,
te busqué en las ramas del tilo,
tsu-i, tsu-i,
era tu cuerpo una mota
de polvo en el infinito
mar de verdes y amarillos.
Chi-chi-chich
¡No me riñas!
Que no encuentro
la peonza de tus plumas
de torbellino oliváceo,
ni tu boina cal de invierno
saludando al respetable.
Sissi-sissi-sissi
comprendo que te entusiasme
dar con alguien
que te admira
sólo por lo que eres
Mallerenga petita
Te debo tanto que ahora,
tsolui-tsolui,
quiero confundir mi canto
con el vibrar de tu siringe
y tsu-i, tsu-i asirme con mis dedos
a una milimétrica rama.
Chi-chi-chich
¡Lo sé, lo sé, no me importa!
Díme flojito al oído,
sissi.sissi-sissi,
como es tu vida en un blanco
amanecer de rododendros,
quiero quedarme prendido
a una sola de tus notas,
tsolui,
para entonar allá en el Sur
una melodía, sissi.sissi,
por todos los amaneceres
de los páridos
del mundo.
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