Cuando nos asomamos a la serranía de Huelva
es fácil que nos encontremos con hermosos ejemplares de alcornoques
y de encinas.
Que podamos extasiarnos con la jara pringosa,
con el jaguarzo,
o la peonía.
Y asomando la primavera, también lo hace el gurumelo (Amanita ponderosa) para deleite de los aficionados a su búsqueda.
Mientras tanto el agua que alimentaba al molino sigue su curso.
Eso sí, los corderos a lo suyo…
y los cerdos no digamos.
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