sábado, 9 de mayo de 2026

La casa deshabitada. Capítulo XV

 


Mis libros tienen más aire y más sol que pensamiento, más instinto que sistema y más alma en las cosas que en el alma.
Luis Berenguer

 Al contrario que en otras ocasiones fui el primero en llegar a la sala de reuniones, para poner en orden mis papeles, aunque lo que más ansiaba era aclarar mis ideas. Samuel se extrañó al verme allí tan pronto, venía acompañado de Eduardo Soler y Enrique Tobar.

—Por Dios, Núñez, ¿qué haces aquí tan pronto? ¿Te encuentras bien? —sus dos acompañantes esbozaron una ligera sonrisa, pero al ver la cara que les ponía se abstuvieron de pronunciar palabra y se dirigieron hacia sus sillas.
—Es que hoy tenemos mucho de qué hablar y quiero empezar pronto —Eduardo no me contestó.
En diez minutos estábamos todos en nuestros habituales lugares, por lo que me ahorré los preámbulos:
—Queridos amigos: tengo que comunicaros que desde que me levanté tengo una mañana de grandes desilusiones y cómo es algo que nos afecta a todos, no me queda otro remedio que hacéroslo participe  —sus caras mostraban asombro—. He recibido varias llamadas de nuestros mecenas mostrándose indignados por los acontecimientos que aquí han tenido lugar, a raíz de la rueda de prensa de ayer. No voy a entrar en detalles, a menos que me lo solicitéis, pero lo cierto es que nuestro principal objetivo ha pasado a un segundo plano, porque lo que está trascendiendo no es la posibilidad de un sesudo informe sobre la obra rural de nuestros ilustres antecesores, sino el papel de las editoriales con relación a la Literatura actual, puesta en boca de escritores emergentes…

2 comentarios:

  1. María José Collado10 de mayo de 2026 a las 12:18

    Hola, amigo José. Me he quedado con la intriga de cómo continua. Me ha sabido a poco. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Eso es bueno, la intriga lleva a seguir leyendo.
      Un abrazo, amiga.
      JRInfante

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