viernes, 22 de octubre de 2010

Azotea tertuliana

214 Hoy de nuevo nos tenemos que felicitar Gon, ¿se puede saber en base a qué?, en base a que tenemos una nueva foto en el pasillo, a que ha vuelto Xrisstinah, a que ha terminado el plazo para el I Certamen de relatos de Megustaescribir, en que nuestros compañeros tertulianos han decidido crear un blog...¡vale, vale!...no se puedo uno despistar ni una mijita, ¡cómo te pones!, vamos por partes ¿quién ha llegado nuevo?, se trata de una mujer: arlene rodríguez, pero de momento es cuanto sé al respecto, ¿no estabas aquí cuando vino?, pues no, mire usted, tan sólo he visto la foto, he investigado, pero nada…¡de acuerdo! ¿y Xris?, a ella si la he visto, genial como siempre, ha sido capaz de dejarnos una nota que reúne nada menos que once uves en dos líneas, es única, y que lo digas Gon, la verdad es que nos gustaría verla más a menudo, ¡vale, vale! ¿y el Certamen de relatos ¿qué pasa con él?, que va a pasar, que por fin terminó el plazo y podemos descansar, porque habíamos cogido un ritmo, esperemos que sirva para algo, ¡calla!, como te escuche D. José hablando así se te va a caer el pelo, no exageres Alba, que él también descansa , oye ¿y eso del nuevo blog?, bueno, no sé hasta que punto nos implicará el jefe, de momento vamos bien, parece que no llevaremos la iniciativa, que ya es algo, ¿sabes algo más?, sólo el nombre: Azotea Tertuliana, ¡joder!, el lenguaje Gon, el lenguaje, pero ¿a quién se le ha ocurrido semejante…?, apaga y vámonos, que ya estás desvariando.

martes, 19 de octubre de 2010

Performance

213 Hoy último día para el Certamen ¿no es así Gon?, así es Alba, aunque me da la sensación que hemos estado trabajando un poco de cara a la galería, ¿por qué?, porque ese sistema de votación no me convence, a mí tampoco, pero así son las cosas por aquella casa, ya sabes mucha fachada, pero es difícil llegar a conocer a nadie, pues anda que aquí…¿cómo dices?, ¡no, nada Alba!, pensaba en voz alta, ¡joé que buen oído!, me han dicho que trabajas en un nuevo poemario, ¿ahora te enteras?, a buenas horas, todos los días juntos y aún no te habías enterado del nuevo encarguito del jefe, yo que sé Alba, como a mí me tiene con ese concurso de las narices, estoy un poco despistado, ¿un poco?, bueno, no te pases, aquí cada cual que aguante lo que le toque ¡no te digo! ¿visionaste ya Millenium?, pues sí, ¿y qué?, que me quedo con la primera y me sobran las otras dos, o sea, que no creo que tengamos que leer el libro, espero que no, D. José anda un poco liado en estos días, pero no creo que se le vaya el Norte de su brújula interior, yo tampoco, otra cosa: ¿cómo terminó la perfopoesía?, la verdad Gon es que no he podido ver demasiado, pero de lo poco que he visto, presencié un performance de una señora cortando cebollas que me puso lo pelos tiesos, ¿dio miedo?, en cierta medida si porque a base de felicidad y manejando esos cuchillos de cocina en algún momento creí que nos lo iba a lanzar, ¡madre mía!, menos mal que yo no soy aficionado a ese género, no, si en el fondo se entiende el mensaje, es como más directo, no se trata de la frialdad del folio, ¡ya,ya!, pero yo habiendo cuchillos de por medio, prefiero guardar las distancias, está bien Gon, pues aquí lo vamos a tener que dejar, ya sabes, líneas las precisas, ni más ni menos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Diecimedia

212 En fin Gon, seguiremos nuestro caminar, ¿con poesía?, así es, pero antes deja que le mande saludos a Antonioo, que tuvo la gentileza de hacernos una visita el otro día y no pude verlo, así que le dedico esta composición para compensar…



DIECIMEDIA
Siempre encuentro en mi memoria
-a veces nada busco-
sabor a cucharilla y azúcar
en una mañana de invierno.
Son las diecimedia en punto,
hora de alimentar el alma
viendo la desnudez de la calle
reflejada en el jaspe de tu mirada.
Es el momento grácil,
la fuente oculta entre el tráfico
donde saboreo el agua más fresca
que manar pueda río alguno.
Tu presencia, tu palabra,
el gesto mecánico del camarero
y el amorfo escudo de mi camisa,
dan vueltas en torno al mundo
hasta que llegan otras diecimedia.
Calendario de vida intensa
-me fue marcada en el Olimpo-
que no tiene tardes ni noches,
que aspira con fuerza el aire
rastreando el perfume de tu piel.
Tal vez en alguna hora perdida
se hayan cruzado en el éter
aromas y deseos
y nos hayamos visto los dos
sentados frente a frente, en el bar.
Tañer de solitaria campana
que llama puntual a la oración
mientras un caballo relincha
desprendiendo luz entre sus cascos.

viernes, 8 de octubre de 2010

Nobel a las letras hispanas

211 Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura ¿qué te parece Gon?, siempre que se le concede este premio a un escritor hispano es para alegrarse, ¿en que sentido?, en cual va a ser Alba, en el sentido que es de nuestra propia lengua, el castellano, que convendría que estuviese mucho más difundido de lo que lo está, ¡ya! ¿y qué conocemos de su obra?, no hace mucho estuvimos hablando de “La ciudad y los perros” ¿ya no te acuerdas?, ¿eso es todo?, bueno Alba no te pongas así, hacemos lo que podemos, si tuviésemos que estar enterado de toda la literatura, apañados iríamos ¿o es que te crees que estamos en Matrix?, no, no lo estamos Gon, así que nos tenemos que conformar con lo que tenemos, eso de aprender a pilotar un helicóptero en tres segundos, vamos a dejárselo a otros ¿otra vez la roja?, ¿de qué me hablas Alba?, de qué va a ser, de la roja, de la selección…¡ah de fútbol!, todavía me encuentro banderas españolas colocadas en lugares increíbles ¡hay que ver lo que mueve la pelota!, ¿te has fijado?, nunca se había visto tanto despliegue del símbolo patrio, tanta unión en torno a una misma idea, que no es la de España como nación, no te confundas Gon, cuando veas esas banderas, piensa en el deporte, no en España, en cualquier caso no está mal, da alegría encontrarse con ese estandarte en un cortijo perdido en mitad del campo, a mí me daban envidia los portugueses, que llevan eso a rajatabla, en la aldea más humilde te encuentras con su bandera en las casas particulares, y sin ganar el mundial Alba, eso Gon, tú lo has dicho, sin ganar el mundial.

martes, 5 de octubre de 2010

Otoño

210 Bueno Gon, por fin te has reintegrado a tu actividad senderista, así es Alba y no te puedes imaginar que ruta tan preciosa nos salió el domingo, ¿por dónde fue?, por Cortegana, arrancamos con amenaza de lluvia y casi sin saber que nos deparaba el destino, pero al final…, esa son las mejores, según dicen, y además Alba, tuve la oportunidad de asistir a un ensayo del coro de campanilleros de Fuenteheridos, que me dejaron con las carnes abiertas, ¡el lenguaje Gon, el lenguaje!, ¡déjate de historias!, ahora no nos oye nadie, en un bar entrañable, con olor a café con churros y lloviendo…, vamos como si estuviésemos en Navidad, oye Gon ¡qué bonito ha quedado el minibanner que nos ha regalado F. Michel, sí el jefe está muy contento, se ve que seguimos con la tendencia decorativa, ¿qué quieres decir?, ¡nada, nada!, pues se te entiende todo, ¿entonces para qué preguntas?, por los lectores…¿por quién?, ¡está bien!, mejor cambiamos de conversación, sí, será mejor, ¿cómo llevas Fausto?, más de la mitad, pues ya tienes valor, esas cosas con para verlas representadas, asistir a una charla explicativa, a una ópera, o yo que sé…¿pero leerlas?, qué quieres Gon, órdenes son órdenes, por cierto Alba, hablando de órdenes, no escucho al jefe hablar de su nieta, parece que ha perdido ese brillo en la cara ¿pasa algo?, no lo sé Gon, no me ha dicho nada, lo que si me ha dicho, y en ello trabajo, es que prepare un nuevo poemario paterno-filial, pero no me preguntes porque aún no puedo decir nada, como quieras, de todas formas te recuerdo que ya mismo hemos de retomar “Incendiarios”, lo sé Gon, pero no me hables más de trabajo ¿dónde te vas de puente?, ¡huí!, lo tengo difícil, querido compañero, pues entonces estamos iguales Gon, estamos iguales.

viernes, 1 de octubre de 2010

Operación jazmín (y 3)

209 Parece que D. José llegó por fin a un acuerdo con Franck Michel, ahora no puedo pararme en eso Alba, necesito colgar la última parte del relato, ¡ah, bien!, por fin nos vamos a enterar qué pasa por esas azoteas…

OPERACIÓN JAZMÍN (y 3)
Ya estamos otra vez parados delante de una puerta, la del 2ºB. ¡Arrea!, pero si es la frutera ¡y yo con estos pelos! Menudo cuerpo tiene esta criatura, igualito que la del 14. ¡Y que piel tan suave! Ahora si que ha acertado el vecino con la visita, aquí si que no me importa a mi quedarme el tiempo que haga falta. Ha debido decirme que clase de parentesco tiene con ella, pero ni me he enterado. ¡Que cuerpo! ¡Que garbo! Nos invita a sentarnos y puede que sea capaz hasta de ponernos una cervecita. No hay nada como convivir con vecinos competentes. ¿En la terraza? ¡Ahí está el tío! Mi vecino vuelve a mirarme fijamente, eso es señal inequívoca de que quiere contarme algo y a mi que se me van los ojos por las transparencias de la frutera, no se si podré contestarle algo en condiciones. De todas formas tampoco puedo olvidar el objetivo número uno de mi presencia aquí, por mucho que me pueda la carne, en cuanto traiga las aceitunas estoy volviéndome de espaldas y prestando atención a la calle, que para eso he venido. Éste me está contando algo pero como la otra también anda metiendo baza, aprovecharé el momento y... ¡lo que me temía! Ni lo uno, ni lo otro: el escenario ha vuelto a cambiar y ni están los policías, ni están los de la panda del petardo. En este momento lo más llamativo es una malabarista con gorra de payaso que aprovecha cuando el semáforo está en rojo para lanzar sus bolas ardientes al aire y volverlas a recoger sin que toquen el suelo. Ahora si que estoy en un lío, porque ni rastro de la movida policial, ni nada de nada y se ve que aquí cada bloque va a su bola y esto parece una pantalla de televisión en la que uno pudiera meterse. Ya sólo me faltaría que además desde cada piso la escena fuese distinta, vamos eso ya no lo supera ni la CNN en versión española. La anfitriona se dirige a mí y me comenta que esa criaturita de las llamaradas lleva toda la tarde con el entretenimiento. Por si me quedaba alguna duda. ¿Y ahora con que me quedo? Porque ya puestos a escoger y antes que vea delante de mí a los loqueros, más vale que me decida por uno de lo tres escenarios, por ser algo coherente más que nada. A lo mejor acierto y doy con la respuesta correcta y no llegan a encerrarme. Y mi parienta en el cortinglés. ¿Qué hago, saco la conversación o me la llevo a la tumba? Ya no me entusiasma ni los movimientos de la frutera, tengo un sudor frío que me está comiendo la moral. Mi vecino parece que me va a decir algo, pero mis condiciones físicas se deterioran por momentos, mejor será que me levante y diga lo que sea, aunque me parece que lo que voy a decir es que me encuentro mal y necesito volver a mi casa lo antes posible. Le doy un beso a la frutera, le estrecho la mano al vecino y ya estoy cogiendo escaleras abajo, tal y como quería desde un primer momento.
Aquí en esta parte de calle, justo a la espalda de ese escenario que aún no acabo de encuadrar se respira tranquilidad, me voy a asomar a la esquina a ver si me entero de algo y ya estoy en el tercero, que esto me temo es cuestión de acostarse y volverse a levantar de nuevo y esperar que la cosa cambie. ¡Arrea!, ahí está la de la coleta paseando con otro guardia uniformado ¿qué hará por aquí? Nada, que sigue la broma y a mí me van a volver locos entre unos y otros. Media vuelta y a subir a casa, que entre otras cosas he dejado enchufado el ordenador con el trabajo que me tenía ocupado. Mi mujer aún no ha llegado porque la puerta sigue con las dos vueltas de llave que yo le di cuando subí a la azotea. Y a todo esto, vaya tela el pedazo de calor que está haciendo, que se nos van a fundir los plomos en una de estas. Veamos, ¿por donde me quedé? ¿Qué le pasa ahora al ratón que no aparece el puntero? No sé cuando terminarán de poner en el mercado el reconocimiento de voz, uno llega, le dice lo que quiere a la pantallita y a funcionar. Nada, que esto no va ni para atrás ni para adelante. ¿Ostia, pero si esa...? Por la madre que me trajo al mundo, si no acabo de ver en la pantalla de este trasto a la gorda del bloque 14. ¿En qué botón habré tocado? Esto tiene que ser con el Control y el Alt, que es como se ven a aquí todas las cosas. Vamos a ello: dedo meñique para el Control, el corazón para el Alt, con el índice ¿qué hago con el índice? No sé, voy a probar dándole al tabulador. Y con la mano derecha lo intentaré con los efe, que a mí siempre me ha picado mucho la curiosidad por saber para que sirven tantas efes ¡la leche! Si parece que estoy en una clase autodidacta de piano, pero la cosa es que lo hago como si me estuviesen guiando.
¡Ahí! Ahí está de nuevo la gorda y su marido y el pelirrojo que tienen por hijo, están hablando, será cuestión de conectar los bafles. Se van, se dirigen a la puerta y se van los tres y yo sin enterarme de nada. Sigo, F2, ¡anda! Ahora tenemos en pantalla a mi vecino el de los buenos días charlando con la de la coleta y el uniformado, justo en el sitio donde ya me los encontré antes. ¿Por qué no se escucha esto? Me voy a la cocina a preparar algo de comer o beber, porque no hay manera de encontrar la clave de todo este lío que anda a mi alrededor, con la caló que está haciendo. ¿Me llaman? ¿He escuchado yo mi nombre salir de algún sitio? Lo que me faltaba, alucinaciones. ¿A que hora cerrarán el cortinglés? Mi vecino está en primer plano en la pantalla y me mira fijamente, algo me va a decir. Que baje con él a tomarme una copa, que está ahí con unos amigos. ¿Qué hago? ¿Contesto o me hago el sueco? Ahora parece que ya funciona el ratón. ¿Y estas ventanas? Yo no había visto esto antes en una pantalla. ¿A que va a ser de la web que estaba visitando? Lo dicho, aquí aparecen los tres escenarios que he pisado hace unos minutos. Como tengo al vecino minimizado, voy a pinchar ahora en la ventanita de la frutera, que a lo mejor también puedo hablar con ella. ¡Digo, ahí está! Y está mirando por su terraza a la calle y se ve ni más ni menos que lo que ella decía: la de las bolas de fuego. ¿Y si yo miro ahora por mi ventana, que veré? Lo que me imaginaba: lo mismo que la frutera. Pincho en la ventanita de la señora madre del pelirrojo y... ¡voilá!...están cenando los tres tan ricamente. Miro por mi ventana – la auténtica – y ¿qué veo?, los de los petardos haciendo volar la papelera, eso si, para que no falte ningún detalle, el pelirrojo no aparece ahora en escena ¡claro! ¡Como está comiendo! ¡No!, si aquí está todo muy bien pensado. Yo me acuesto del tirón, me encierro en la habitación y ahí que se pudran todos; en la editorial que esperen unos días, porque con este ambiente no hay forma de concentrarse en el libro de relatos que me encargaron.

martes, 28 de septiembre de 2010

Nuevos aires

208 Vaya la que se ha organizado en poco tiempo Gon, ¿te refieres a la huelga?, ¡anda ya!, me refiero a la llegada a nuestra casa de la gente, cuéntame, te cuento: por una parte la amiga Carmen nos ha hecho llegar otro vencejo, que ya veremos lo que vuela, no está mal, juansoseboca, deja la foto pero no deja ni una mala dirección donde poder dirigirnos, creo que lo tengo localizado Alba, ¿no me digas?, te digo ¡sigue!, y el más curioso de nuestros nuevos vecinos es un tal */3r!ch/*, al que llamaremos Pepe o de lo contrario vamos a terminar majaretas, ¿aún no lo estamos?, en cierta medida sí, pero aún no he terminado de contarte las últimas novedades, ¿aún hay más?, pues sí y estas mucho más agradables, ¡ha vuelto Fernando!, ¡fantástico Alba!, ¿habrá terminado ya su último libro?, espero que nos lo cuente, pero esto me ha dado un subidón que ya sólo falta que se deje caer por aquí, nuestra querida…¡¡calla Alba!!, no lo digas, dejémoslo en suspenso, que como entremos en racha, veremos quien nos para, y otra cosa, ¡todavía más!, todavía más Gon: sé de buena tinta, que el jefe está en negociaciones con alguien apellidado Michel para no sé qué asunto de enlaces, ¡por fin!, ahora si que respiramos auténtico sabor a blogueros y no todas esas zarandajas en las que hemos estado ocupado en los últimos tiempos, pero ¿no me dirás que no ha quedado bonita la fachada?, eso es lo que menos me preocupa Alba, lo importante es el contenido no el continente, vale, vale, pero si conseguimos la dos cosas, yo, a mis relatos, de acuerdo Gon, por ahora ahí lo dejamos, tampoco conviene pasarse.