viernes, 29 de marzo de 2019

De libros leídos



INTEMPERIE.- Jesús Carrasco 


Tenía ganas de leer a este autor, del que conocía su bien hacer, y las verdad es que no me ha decepcionado su manera de escribir, aunque si me ha sorprendido el tema que trata en esta novela, tan descarnado, tan cercano a la realidad que pone los bellos de punta. No he podido dejar de acordarme de Pascual Duarte de Cela, o de Miguel Delibes en su narrativa rural. Me sorprende que un autor joven aborde situaciones como las que describe, que ya le pillan algo lejos en el tiempo, aunque está claro que cada cual es libre de escoger el escenario que guste a la hora de escribir, y sus motivos tendrá cuando lo hace así. El tema fundamental del libro, lo trata tan sutilmente que hay que irlo descubriendo poco a poco y sólo al final podemos ponerlo en claro, y ese si que es de completa actualidad: pederastia. La vibrante narración hace que casi no podamos apartarnos del momento, de saber cómo se puede sobrevivir en situaciones así, pero en la mente del lector sobrevuela la familia, la violencia, el abuso de autoridad, la miseria, la soledad, la naturaleza como proveedora de recursos. Una narrativa excelente y una prosa que no tiene dobleces interpretativas, se lee muy cómoda.

 

CURVA.- Aurora Delgado


Una obra muy cercana, puesto que se desarrolla en Camas y sus alrededores. Una historia en la que hay que estar con los ojos bien abiertos para no perderse, puesto que el entramado puede resultar una trampa. Las vivencias en torno a la desaparición de Marta Del Castillo está presente, puesto que han pasado muchos años y aún sigue apareciendo el caso en los periódicos de Sevilla. En la novela hay situaciones de relaciones de pareja que no funcionan, de complicidad criminal, de procesos de superación personal, de intriga, de personalidades trastornadas... En fin, todo un elenco de cuadros que nos hacen mantenernos en vilo y deseosos de que avance la narración para saber algo más. Se lee de manera cómoda y en poco tiempo, porque tampoco es una novela al peso, sino que tiene las páginas adecuadas para contar lo que se quiere contar sin aburrir al lector. Muy recomendada.




PRESTIGIO.- Rachel Cusk


Una original novela en la que la protagonista acude a una convención de escritores y se va encontrando con personas que terminan convirtiéndose en relatoras de sus propias historias. Si la novela es autobiográfica o no es motivo de debate, pero lo cierto es que rompe con los tres actos de toda la vida y nos cuenta lo que quiere contar huyendo de la subjetividad. Desde que se sube al avión hasta las páginas finales del libro, en las que termina dándose un baño en la playa, es toda una sucesión de acontecimientos que parecen de lo más normal del mundo pero que están cargados de contenido.  Familia, amor, arte, política, justicia, un amplio abanico de temas sobre los que todos tenemos nuestros propios prejuicios y que no está mal contractar de vez en cuando para que nos hagamos una idea mental más idónea por nuestro propio bienestar. No hay duda que la lectura de esta novela da para mucho, así que es recomendable su lectura.

jueves, 21 de marzo de 2019

Ditirambo





Lanzas ardientes
queman,
desgastan,
martirizan
los resecos labios;
coartan
las palabras.

Sosegada oscuridad,
techo
de crujiente  rastrojo;
me diste
tan largas
horas de calma
que a pesar
de los densos
muros de cemento
aún respiro.

Librillo de
papel blanco;
arrugadas manos
te acarician.
¿Por qué
reduces la vida
a cuatro
bocanadas humeantes?

FELIZ DÍA DE LA POESÍA

jueves, 14 de marzo de 2019

Presentación en Paymogo



Con motivo de la XVI Feria Transfronteriza del gurumelo, a celebrar en Paymogo, se va a presentar el libro Breviario para tardes de lluvia. Un libro que comenzó su periplo hace un año, en la ciudad de Sevilla y que luego de algunas lecturas de cara al público en tertulias y reuniones varias, le ha llegado el turno de vestirse de largo ante el mismo auditorio que ya lo hizo su antecesor Una parada obligatoria. Como obligatorio es dar las gracias por anticipado al Ayuntamiento de Paymogo por la oportunidad de dar a conocer este trabajo ante mis paisanos. Cuento con la colaboración de la Sociedad Pagos de la Sierra y de José María Infante. Ya tan solo falta que tengamos una buena jornada de domingo y disfrutemos todos con los microrrelatos que conforman esta obra. Dice el escritor E.L. Doctorow "En el lugar de donde yo soy el sol se pone sobre la tierra". Vamos a intentar que eso siga siendo así, al menos mientras podamos.


viernes, 8 de marzo de 2019

Una parada en La puebla de Montalbán


 
A mi llegada a Toledo comienzo por darle los buenos días al ilustre hidalgo que me metió el venenillo en el cuerpo es esto de la escritura: D. Alonso Quijano. Visita obligada a los miradores que hay en torno a la ciudad, así como a los distintos monumentos que la conforman, y en la que cuál unos turistas más disfrutamos de la compañía de los entrañables Almudena y Eulogio, que en todo momento nos acompañaron. La ciudad, en un día luminoso como el que teníamos por delante, impresiona, siendo el Tajo el cinturón acuoso y mágico que la rodea para deleite de unos y otros. Hay tanta historia por cada uno de sus rincones que sobrecoge lo que se ve.
De camino hacia La Puebla es conveniente darse una vuelta por la ermita de Santa María de Melque y el castillo de Montalbán y empaparse de todo lo que de ese sitio se cuenta.
Y ya en el pueblo nos encontramos con la Torre de San Miguel, emblemático lugar, la Plaza Mayor, el Palacio de los Condes de Montalbán, el convento Concepcionista, la ermita de La Soledad o el Museo La Celestina, punto de encuentro del acto central de la visita, y en el que tuvo lugar la presentación de libro de relatos Una parada obligatoria. Como despedida de tan magnífica acogida, queda el recuerdo de Fernando de Rojas, hijo de esta villa.

                                             
 

jueves, 21 de febrero de 2019

Seguimos volando


                                                     Imágenes tomadas de la red



Chorlitejo chico
Lo conocí en las orillas de un pantano correteando como chiquillo tras una pelota, con su vocecilla estridente poniendo en alerta a toda la familia. Con paciencia y prismáticos se terminan descubriendo sus facciones: patas amarillentas, anillo, ocular, franja alar blanca. En vuelo despliega todo un alarde de dominio del medio.
                                        



Águila perdicera
Se de su existencia porque en el campo andaluz es difícil que no hay un cazador que no la conozca, por aquello de la competencia. No he tenido aún la suerte de verla siquiera en vuelo. Dice la guía que cala sobre su presa como un halcón.
                                              


Buitre negro
Impresiona verlo en el cielo, con esa facilidad de vuelo sin motor, dejándose llevar. Lo he conocido en una colonia estable, anidando sobre encinas, gracias a un programa de recuperación que se llevó en su día por las sierras de Huelva. Puede confundirse con el común, pero fijándose bien predomina el negro por todas partes, teniendo además costumbres más solitarias que su pariente, el leonado.

                                              



Buitrón
Esta avecilla, de apenas  10 gramos de peso, es fácil de localizar en vuelo, por su característico zigzagueo y su voz aguda y raspante. En el suelo o posada nunca llegué a saber de él. Para iniciarse en ornitología viene muy bien tenerla por compañera.
                                              

jueves, 14 de febrero de 2019

Mi tierra



Hoy he caminado bajo los signos evidentes de la llegada de la primavera. Por mi tierra, por las calles de guijarros y paredes de cal. Cada lugar por el que iba pasando me traía a la mente cómo llegue a conocerlo en otro momento, me veía correteando por uno y otro espacio como si el tiempo se me fuese a acabar. Allí está la estructura esquelética del edificio dónde el zapatero remendón daba cuenta de todo cuanto zapato se le llevase, con aquella silla  pegada al suelo, como si el hombre no tuviese miembros inferiores. Las casas han ido cambiando con el paso del tiempo, pero yo las sigo viendo como las viví, cuándo por algún que otro momento entré en ellas: a comprar, a dar un recado, a preguntar por un amigo, a ver una película en el televisor que no había en mi casa. La luz de la mañana es la misma, los lugares son los mismos, algunas personas parecen no haber cambiado, pero mi mente me lleva a verlo todo como en una serie de secuencias, en la que el espacio, la gente y las costumbres van evolucionando sin dar tregua al segundero, cómo cuando era niño: todo lo hacía corriendo, parecía un cervatillo que nada más nacer ha de ponerse en pié por si aparece el león y hay que salir huyendo.
El cabrero me saca todo mi parentesco, en una charla improvisada en medio del campo, aclaramos cuál fue la quinta de cada uno, y al final yo continúo disfrutando de la sinfonía avícola que inunda mis sentidos y él se coloca unos minúsculos auriculares en los oídos, tal vez más que aburrido de no oír más que los sonidos de la Naturaleza. Y sigo caminando. Mis pasos me llevan hasta la explanada en la que jugábamos al fútbol antes de que se terminara formando un equipo con campo propio, antes de que los postes con redes no fuesen más que dos peñascos y los goles sólo se cantaban en función de la altura del cancerbero. Hay margaritas y luce de verde allá por donde miro, se oye en cencerro de las ovejas y el agua por el arroyo, aunque bien es verdad que hace tanto que no llueve, que ya veremos que va a pasar con los gurumelos.  A la vuelta a casa procuro descansar, ya que en eso también se nota el cambio, si antes ignoraba el sentido de esta palabra, ahora me resulta imprescindible su comprensión. Y es que no en balde, la vida del jubilata tiene estas cosas.

jueves, 7 de febrero de 2019

Un ave con recursos




El pinzón se enfrentó a la dificultad física de horadar un fruto desconocido. No hay problema. Metió la cabeza debajo del ala y extrajo el “Manual darwiniano para el cambio de pico”.