domingo, 5 de abril de 2026

Mi plaza, reflexiones.

 


Mi plaza tiene un reloj. Claro, ese que nos marca las horas queramos o no. Ahí sentado cómodamente en un banco con una libreta y un bolígrafo fui pergeñando lo que terminaría convirtiéndose en relato. Tomé apuntes de la vida que en esa tarde discurría a mi alrededor, sin yo levantarme ni hacer ninguna encuesta, tan sólo con abrir mis cinco sentidos a la vida que en ese instante estaba desplegándose. Los niños, los adultos, los perros, las palomas, la estatua ecuestre, los setos, el kiosco de chucherías, las palmeras, el clima, mi estado de ánimo. Todo un complejo entramado de sensaciones que terminarían por dar forma a ese relato, “Mi plaza”, que vio la luz abrigado por las tapas del libro “Bajo la luz de mi plaza” -Primavera/Verano, que fue publicado por la Editorial Acentuarte.
Con lo que yo no contaba, ni creo que ninguno de los lectores que han tenido la oportunidad de leer el susodicho relato es que la narración  de esta historia recayese sobre un elemento ornamental, sin alma aparente, pero con muy buena vista, tanta que me convenció a mí mismo.
La plaza donde discurren los hechos no es ni más ni menos que la Plaza Nueva de Sevilla. No podía empezar de mejor manera esta serie de relatos, todos ellos relacionados con las plazas intramuros de la ciudad de la Giralda.
Hasta ahí puedo contar… lo demás hay que descubrirlo. 

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