La chica de Nueva Inglaterra
Una parada obligatoria en:
LA
CHICA DE NUEVA INGLATERRA.- Shewood Anderson
Uno de los mejores libros de
relatos que he leído en los últimos tiempos. Se trata de un autor
norteamericano que vivió a finales del XIX y principios de XX. Retrata la vida
rural de la época de maravilla, las ansias de los jóvenes de salir de ese mundo
y buscar la ciudad. Es una forma de narrar distinta, desde los sentimientos,
sin apenas diálogos o al menos situados en un segundo plano. No hay violencia,
no hay sexo como excusa para el relato, hay una forma muy natural de contar, la
mayoría de las veces desde la primera persona y sin líos de muchos nombres que
enreden la historia. Trece relatos, el último de los cuales “De la nada hacia
la nada”, más extenso que todos los demás, una especie de novela corta.
Relaciones de padres e hijos muy recatadas y que constituyen la esencia de lo que se cuenta. Sólo uno de los
relatos, “Guerra” se sale del contexto general, al situarla en Europa, eso sí
apoyándose en un viaje en tren por las extensas praderas norteamericanas.- Más
que recomendado.
MI
VIDA QUERIDA.- Alice Munro
Primer contacto con la Premio
Nobel 2013 que me deja un buen sabor de boca. En los relatos se repite el mismo
marco de fondo: la familia, el ambiente rural, la narración en primera persona,
la guerra europea. Todo lo narrado tiene la fuerza de la primera persona.
Discurre en una etapa infantil carente de conflictos. Se repite la idea de los
desencuentros a lo largo del tiempo. Parecen escenas cotidianas pero trata de
las vueltas que da la vida. Suena muy natural con relaciones familiares sin
estridencias. Puede parecer algo poético. En “Tren” el narrador es omnisciente
y pasa por ser uno de los más interesantes, según mi criterio. “Noche” trata de
una manera muy sutil una relación familiar de gente humilde donde todo
parecería indicar que podría terminar de mala manera. Al final queda un
agradable sabor de boca.
CUENTOS.-
Ignacio Aldecoa
Las veinte ediciones de este
libro que sacó a la luz Josefina Rodríguez dicen mucho de la trascendencia de
los escritos de Aldecoa.- Dividido en cinco tramos: El trabajo, la guerra, la
burguesía, los viejos y los niños y los seres libres, podemos encontrar toda
una gama de relatos con los que el autor nos acerca a la realidad del momento.-
En todos ellos predomina el diálogo por encima de todo, dentro de esa prosa
sencilla que llega incluso a hacer uso de ciertos modismos de la época.-
Percibo no obstante en esta selección de títulos cierto alejamiento del autor
hacia el Sur, parece que no le caen demasiado bien la gente de esta parte de la
geografía española, a veces cayendo en el tópico de la flojera y otras con
ciertos remilgos al acercarse por aquí.- El último de los relatos, Ave del
paraíso, es el que presenta rasgos distintos con respecto a los demás; es más
largo y además está escrito en un tono diferente, poniendo un poco en
entredicho a la gente bien, a la buena vida, al libertinaje.- Con todo ello
estamos ante una buena muestra de la obra de Aldecoa, en la que no faltan sus
referencias al mundo rural.

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