lunes, 12 de septiembre de 2011

Sobre libros


263 ¡Hola Gon, buenos días! ¿Qué tal el fin de semana?, sin nada de particular Alba, me he limitado a descansar que falta me hacía, es una opción, claro que es una opción ¿y la tuya cuál ha sido?, aunque no te lo parezca, amigo Gon, estuve repasando el asunto de la biblioteca, ¡¡trabajando!!, bueno es otra opción ¿no te parece?, si pero…,sin peros Gon, estuve repasando nuestra biblioteca y para que lo sepas, sobrepasamos ya los novecientos libros, que se dice pronto, ¿tantos?, así es Gon, gracias a la generosidad de nuestros amigos, y a que se está perdiendo el culto al libro de papel, bueno, bueno, Gon, eso ya es más discutible, lo del libro electrónico y las lecturas por interné está bien, pero las librerías siguen adelante, en el fondo nos sigue gustando a todos los manoseos al papel, es tu opinión Alba, muy respetable pero que no comporto, el papel tiene los días contados, entonces ¿por qué no te rebelas?, ¿contra quién?, contra el jefe?, yo soy un currante, Alba, no te confundas y tendré en mis manos todos los libros que sea menester, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, ¡Gon!, de acuerdo, te lo traduzco: laboro con los libros porque me dan de comer, pero eso no quita para que me decante por las nuevas tecnologías y la desaparición física del soporte papel, yo creo que te equivocas Gon, pero el tiempo lo dirá, claro que lo dirá, otra cosa es que lo veamos, está bien dejamos el tema y hablemos del 11, ¿te refieres al sorteo del cupón?, ¡qué cosas tienes Gon!, me refiero a los diez años que han pasado, que aún no nos conocíamos, pero que terrible fue todo, ¡y qué malas consecuencias ha tenido!, y lo que te rondaré morena…,¡¡Gon!!, qué quieres Alba no estoy de buen ver esta mañana, ya veo que no, ¡vámonos a la cafetería!

lunes, 5 de septiembre de 2011

La vida sigue

262 Ananda se va de vacaciones, Gon, la echaremos de meno, ambos sabemos que es un valor seguro, así es Alba pero no te olvides de Trini, ni de Belkis, no me olvido compañero, sé que estuvieron por aquí y sacaron buenas conclusiones de tu canto a la Naturaleza, a las aves Alba, y por extensión a la Naturaleza, ¿qué sería de ella sin la presencia del mundo aviar, no me tires de la lengua Alba que aún me acuerdo del trabajo que nos costó sacar adelante las aventuras de Loren y Pardal, pero fue bonito Gon, y trabajoso, es nuestro oficio ¿recuerdas?, claro que lo recuerdo Alba y también recuerdo que ya está por aquí D. José con el látigo en la mano, pues yo aún no he terminado con Homero, ese es tu problema, yo terminé ayer de leerme a Kundera y su insoportable levedad, y ya has presentado el informe, aún no, ¿y te ha gustado?, claro que si, Alba, una cosa no está reñida con la otra, me ha gustado todo ,ya veremos que me cuentas tú de esa Ilíada, mejor hablamos de otra cosa Gon, ¡vale, vale!, hablemos de cine ¿fuiste a ver a Woody?, fui a verlo y me encantó, ¿por París?, por todo Gon, me llega al alma su forma de transmitir, ¡ya!, ya sé que te dejas llevar pero ¿no se te hace cansino?, pues no porque esa fotografía, esa música, esa trama tan bien llevada, ¡ya!, parece que no acaba de dar con su “alter ego”, es difícil pero ya verás como terminará dando con un digno sucesor, eso se llama tener fe, eso se llama, Gon, creer en los genios, si te pones en ese plan, mejor lo dejamos, si porque además he visto la silueta del jefe que se aproxima hacia nosotros, socorro, adiós, Gon, adiós.

lunes, 29 de agosto de 2011

Sinfonía en pí mayor (2)

261 Ananda y Trini pasaron por aquí y coinciden en la ardua tarea esa de leer a los clásicos, ya lo sé Alba, pero ya sabes quien manda aquí, claro que lo sé Gon ¿qué nos traes hoy?, la segunda parte de aquella sinfonía que empecé antes de tus vacaciones, ¡ah!, pues pongámosla

SINFONÍA EN PÍ MAYOR (2)
Abandono los prismáticos y todo mi interés por el mundo exterior, y me centro en las dos lunas de tus ojos, que al poco de retarlos desafiantes, te hacen exclamar un ¡ay! y buscar cobijo en mi pecho. Pasan unos minutos en los que todo se detiene, en los que no parece existir más mundo que el que ocupan nuestros cuerpos ensamblados en ardorosos besos. Apenas hay palabras, son sólo susurros, silabas sueltas que se deslizan por la comisura de los labios, y ascienden candorosos buscando el tímpano ajeno. Al mirar el cielo descubro sobre el fondo azul el rostro blanquecino dejado por esos aviones, que de forma continuada atraviesan en pocos minutos toda la bóveda celestial. ¿Dónde irán? ¿De dónde vendrán? Siempre me he preguntado por la existencia de estas silenciosas máquinas, que ocupan ese lugar de privilegiado observatorio. A mí que tanto me gusta observar, fijarme en cualquier detalle y quedarme con la idea de traspasarlo luego al blanco folio. Dicen que son entrenamientos militares, formas de engrosar horas de vuelo para pilotos, que necesitan tener un currículo decente, por si llegado el momento hay que ponerse el mono de faena de forma seria. ¿Tiene sentido alguna guerra? ¿Sería posible la convivencia sin la persuasión constante de estas máquinas de matar? ¿Por qué tendremos que estar vigilándonos continuamente los unos a los otros? Todas estas preguntas y algunas más me las hago aprovechando que has conseguido relajarte, cerrar los ojos y dejar que tu cuerpo disfrute de unos minutos de descanso. Luego dirás que has tenido un sueño muy tonto, que no sabes porque aparecen esas personas y a cuento de qué estaban presentes, pero ya sabes: al lenguaje de los sueños nunca le hemos prestado demasiada atención. Abres los ojos, justo en el momento que pasan junto a tu ventana una colorista concentración de aves de pequeño porte, que cuchichean entre sí. Forma parte de esa amplia familia que debido a sus particularidades cantoras, sufren el acoso de aquellas personas que no se conforman con verlos revolotear o escucharlos cerca de sus casas, prefieren tenerlos enjaulados para que alegren los días oscuros, a costa de privarles de la parte esencial de cualquier ave: su libertad. Los fringílidos son acosados en todos los ámbitos, tanto en pueblos como en ciudades donde llegan a esa especie de zoco donde todo vale con tal de comerciar. Observarlos en el campo vale cien veces más que una sola de las notas musicales que emitan entre rejas. Como llegan, como ondulan el aire, con que delicadeza se posan sobre los cardos y otras plantas silvestres para extraerles las semillas. Algunos tienen la cara colorada, posiblemente por la vergüenza que les supone estar en el centro de atención del hombre, que no hace más que ingeniar cual es la mejor forma de capturarlos. En un naranjo – uno de sus árboles favoritos –, pude observar en una ocasión, con que dulzura alimentaban los progenitores a unas crías cuyo nido había sido desplazado al interior de una jaula. Si conseguían salir adelante, jamás tendrían la oportunidad de experimentar con la ingravidez de los cuerpos. Yo si tengo esa oportunidad, el que estés aquí y ahora a mi lado, acompañándome sensorialmente, me hace sentir lo mismo que ese pequeño carduelis, que nos reta en un alarde de virtudes. Me abandono en la estrechez del habitáculo, cierro los ojos y dejo que tus manos se posen sobre mi piel. Ahora se nota mejor que nunca el exceso de calor que proporciona ese sol invernal, por lo que tenemos que optar por buscar la brisa bajando uno de los cristales de la puerta. Lejanos pero de fácil identificación una colonia de flamencos zapatean incansables en busca de comida. Te leo: “Con sus largas patas rosadas y su desmesurado cuello semejan extrañas aves trasplantadas de una laguna africana. De repente, el bando se alarma y comienza a elevar pausadamente el vuelo, rasando el agua; una llamarada rojiza alegra el azul del cielo y se deja escuchar una fuente algarabía”. Parecen peregrinos que se desplazan en busca de ese lugar donde vivir en paz, sin que nadie les moleste. Su organización es tal que tienen hasta guarderías para que los pollos estén a salvo de esos depredadores, que acechan el momento oportuno de atacar. En estas aguas quizás sea el hombre el mayor de sus enemigos, con actuaciones que destruyen sus lugares de cría y alimentación. Mientras miramos sus elegantes figuras, te cuento todo esto y tú asientes con la mirada, con esa fe que tienes en mis conocimientos: sabes que me apasiona el mundo de las aves, pero lo que no sé si llegas a captar, es la importancia de tu presencia en este marco idílico en el que el sol se refleja en la lámina acuosa, dando la impresión de que nos encontramos en medio de la mar océana. Poco esfuerzo hay que hacer para imaginar como serían estos parajes en épocas pasadas, cuánto de cierto tienen las afirmaciones, de que aquí llegaban las olas, como ahora lo hacen en las lejanas playas del coto. A veces tengo la impresión que me parieron en una era desde la que se divisaba el mar: cómo se ensancha mi caja toráxica  cuando me encuentro en situaciones como éstas. 

.../...Continúa en Sinfonía en Pi Mayor (y 3)

lunes, 22 de agosto de 2011

Historias de la edad de oro


260 Bueno Gon, por fin estamos  en una semana normal, ya iba siendo hora Alba, que esto se estaba poniendo de un aburrido que atufa, ya ves: tus amigas Ananda y Xristinah te han visitado, ¿a mí?, ¡vale!, nos han visitado, nos han contado como les va la vida y como verás aún hay gente que no han descansado este verano, ¿a mí me lo vas a decir, Alba¿ ¿a mí?, que estoy que araño, pues cálmate porque aún hay que esperar la llegada de D. José, ese si que vive bien, pero depende de nosotros, no lo olvides Gon, sin nosotros le costaría trabajo tirar del carro, ¡anda, vamos!, en fin, veo que no estás con disposiciones de lunes, te lo plantearé de otra manera ¿terminaste con el tiempo perdido?, te refieres a Proust, así es, terminé con la primera entrega y me he quedado tambaleando con tanta aristocracia, se ve que no te ha convencido mucho, es muy pesado, ¡ya!, pero importante para lo que es la literatura propiamente dicha, tendré que madurarlo, ¿y tú como vas con Dante?, pues mira Gon, aunque se trata de otra lectura de esas que tienen más acotaciones que palabras del original, no me está resultando pesado, es que la poesía ayuda, no te voy a decir que no, sobre todo si la traducción es buena y están actualizados sus términos, ahí me llevas ventaja, lo importante, amigo Gon es que cuando llegue el jefe tengamos la tarea terminada para que no le demos motivo, a mí no me hagas planteamientos extraños que aún no he descansado, ¡vale, vale!, no volvamos a lo mismo, sabes anoche estuve en el cine de verano y luego de soportar unas temperaturas asfixiantes durante la semana, resulta que por poco me quedo pajarito, ¡qué frío pasé!, me tuve que meter en la cama con el pijama de alta montaña, ¿y qué vistes?, una película que te recomiendo si no la has visto: “Historias de la edad de oro”, sobre los últimos años de la dictadura de Ceaucescu, si quieres pasar un rato desternillante, consíguela de donde sea, ya veremos ¿oye, habrá que ponerse a trabajar, no?, tienes razón Gon, que nos dejamos llevar y como no está quien tenía que estar, en fin…hasta luego.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Son vacaciones


259 ¡Hola Gon! ¡Cuánto tiempo!, un mes Alba, todo un mes con sus treinta días laborables y festivos, ¿cómo te ha ido, dónde has estado?, te veo morenito, será de los cabreos, Alba porque lo que es la playa la pisé porque pasaba por allí, ¿no me digas?, te digo, además de quedarme de guardia –como bien sabes-, cada vez que he intentado relajarme en el campo o en la playa algo ha pasado para no estar del todo tranquilo, cuánto lo siento, ¿y a ti, qué tal?. ¡ah!, yo me lo he pasado en grande, con temperaturas de taparse por las noches, verde y más verde y conociendo espacios y lugares en los que nunca estuve, así es la vida colega, yo aquí –sin D. José, eso sí-, pero más aburrido que una ostra, sin apenas comunicación porque me he dedicado a labores domésticas, pendiente de cualquier visita y…¡nada!, es lo propio Gon, estamos en época vacacional, la gente sale, se olvida de lo habitual, cambia de sitio, en fin, ya sabes, lo que sé es que me he pasado un mes que para mí se queda, está bien, Gon, piensa en positivo, ¿en positivo?, pues sí, el año que viene tú te irás y yo me quedaré aquí, ¡el año que viene!, o sea, dentro de trescientos sesenta y cinco días, hasta entonces no me tocará a mí el verano, bueno, tampoco te pongas así, ya sabes que hasta Octubre no acaba la temporada, claro Alba, eso siempre es un alivio, ya veremos si el jefe piensa lo mismo y no me hace coger mis vacaciones en Navidad, que tampoco está mal Gon, pero queda mucho Alba, más me queda a mí, eso tú encima quéjate, anda no me hables más y vamos al trabajo, como quieras Gon, vamos al trabajo, con cierta pereza, pero vamos al trabajo…


lunes, 11 de julio de 2011

Sinfonía en pi mayor (1)


258 Gon, esto es casi una despedida, me voy al Norte, y yo que me alegro Alba, no te preocupes que aquí estoy yo, y además hoy nos traes relato nuevo, así es Alba y muchos besos de Trini y Ananda que pasaron por aquí… 

SINFONÍA EN PI MAYOR (1)
Las marismas y las aves en aquel luminoso día presentaban un aspecto, como pocas veces había visto de las innumerables ocasiones, en que había tenido oportunidad de desplazarme por esas recónditas tierras. En el interior del coche el ambiente era agradable, penetraba suave el sol a través del cristal, proporcionando un calor corporal que por momentos daba ganas de irse quitando ropa, a pesar de que en el visor digital se percibía con claridad que la temperatura exterior no pasaba de los diez grados. La inconfundible melodía de Kiss FM ocupaba el espacio útil habitable, y tu sonrisa delataba el estado placentero en que te hallabas imbuida. A través de los prismáticos divisábamos juguetonas a un par de cigüeñuelas que charqueaban; con su levita negra, ella mantilla de monja y él boina hasta los ojos, se movían con gracia por aquellas someras aguas que no les llegaba ni a las rodillas; de vez en cuando inclinaban la cabeza y lanzaban su afilado pico contra el agua. Yo te disuadía de la intención de dar una cabezadita, y te hacía mirar para que te fijases en los detalles: “Parece que llevan medias encarnadas”, comentabas, al tiempo que los destellos de tu pelo se enredaban en mi sien. Pero duraba poco la observación, podía más el efecto de aquel plato, que poco antes habíamos estado saboreando en el pueblo: en un ambiente relajado y tranquilo, compartimos no sólo los sabores que conformaban el menú, sino todo el efluvio que emanaba tu presencia, una estancia libre de  humos, unas mesas sencillas y unas gentes amables que atendían el  local.
Estaba encendida la televisión, pero más bien parecía un cuadro fijo, como lo eran aquellos ladrillos que a modo de muestra aparecían en un trozo de pared, como si al albañil se la hubiese acabado la mezcla en el momento de enlucir aquel paño. Algunas personas entraban al recinto y en sus rostros se adivinaba que en la calle hacía frío, a pesar de la luminosidad que se veía desde nuestra posición. De repente una nube negra pasa velozmente junto a nosotros, describiendo arabescos en el cielo. Tú llamas mi atención, que en ese momento estaba centrada en una guía de aves, tratando de aclararme sobre la diferencia entre el aguilucho lagunero y el aguilucho pálido. Dejo el libro, alzo la vista y aquella nube se deshilacha rítmicamente, configurando esa especie de pentagrama sobre una línea eléctrica que atravesaba la marisma. Manifiesto mi primera sensación antes de echarme los prismáticos a la cara, y ponerme a observar con detalle. En la radio suena Caetano Veloso, y mis labios se deslizan buscando la complicidad de los tuyos. Ante nosotros ellos: negros, rechonchos y ruidosos los estorninos posaban en el alambre sin miedo alguno a una descarga mortal. No podía oírlos, la distancia lo impedía, pero podía ver como a algunos se le erizaban las plumas del cuello, en ese gesto claro de emisión de notas sonoras. Me traían recuerdos de tardes veraniegas, cuando buscando el sitio adecuado donde pasar la noche, alborotaban a todo el vecindario. Algunos pitaban como si fuesen guardias de seguridad, tratando de poner orden. “Éste también tiene medias rosadas”. “En realidad son rojas, lo que pasa es que en la distancia y con estos prismáticos pueden dar ese tono”. Todavía haces algunos esfuerzos por no quedarte dormida, y participar de las mismas sensaciones que yo siento, cuando me encuentro en un lugar como éste, donde la vista no alcanza a divisar el horizonte que se pierde entre espejos plateados. Pongo de nuevo el motor en marcha y avanzamos lentamente, por un suelo algo complicado debido a las últimas lluvias y a la dejadez de algún guardacaminos, pero en fin aquí hay que olvidarse de todo, y conducir lento para que no se escape ni un detalle. Seguro que el conductor que nos cruzamos piensa de muy distinta forma. Él no está de paseo, su vida discurre entre el pueblo y el hato y encontrarse con esos socavones una y otra vez no deben hacerle ninguna gracia, por muy luminoso que esté el día, ni por muchas aves que se muevan a su alrededor. Un grupo de cigüeñas caminan por el caño a la captura de algo sólido que ensartar con su pico; la mayoría son blancas, pero la experiencia me dice, que nunca hay que dejar pasar la oportunidad de observan atentamente toda agrupación avícola; entre la masa, tratando de pasar desapercibidas siempre suelen aparecer algunos ejemplares de otras especies más esquivas, menos fotogénicas, y esta ocasión no había de ser distinta. Distingo al menos dos de sus parientes cercanas, que tratan de esconder su levita negra en medio de tanta blancura, pero el cuello les delata y cuando intentamos detenernos para una mejor visión, levantan el vuelo, como lo levanto yo al llegar a mis oídos la melodía “hard to say I’m sorry” de Chicago, que me deja en estado catatónico.
.../...Continúa en Sinfonía en pí mayor (2)

lunes, 4 de julio de 2011

Festival de Itálica

257 ¿Cómo llevas la playa, Gon?, si quieres que te diga la verdad aún no la he pisado, me come la bulla, no hay tiempo, creo que exageras Gon, como se nota que no te ha tocado a ti leerte a Proust, yo estoy leyendo a Rojano, ¡claro, claro!, ahí creo yo que el jefe no ha estado muy equitativo que digamos ¿eh?, a ti te ha liberado del cumpleaños, ¿de quién?, de quien va a ser, Gon parece mentira que se te haya olvidado ya: de la nietísima, ¡ah, de Nerea!, otro placer, luego dirás que no te mima, es que tú nunca participas en los fastos de este tipo, eso si es verdad, ya te digo que bastante tengo con Proust, ¿y qué te va gustando?, digamos que ya lo voy digiriendo ¡qué lástima que no se hubiesen inventado antes los microrrelatos!, ¡ja, ja, ja!, no te cachondees Alba, que se me están poniendo los ojos como a los chinos, ¡ja,ja!, está bien Gon, hablemos de otra cosa: nuestra amiga Belkis estuvo por aquí y entre colores y calores nos trajo un pedacito de Murcia para que lo disfrutemos, ¡ah!, y Trini repartió abrazos a diestro y siniestro, tendremos un día que pasar por su tertulia ¿no te parece?, habrá que consultarlo con el jefe, por supuesto Alba, sin él ya sabemos que no somos nada, me refiero…,ya sé a lo que te refieres Alba, no te piques, sigue, está bien, hoy es lunes y quiero comenzar la semana con buen pie, si lunes es siempre, ¿qué quieres decir Gon?, ¡nada, nada!, sigue, Moisés Augusto nos envió un retrato suyo desde Brasil, ¿y no dijo nada?, nada, y por último te diré que estuve en la presentación del Festival de Itálica, yo también, ¡ah, pues no te ví!, con la bulla que había allí era como pare verse, ¡qué bonito, verdad!,¡cuánto arte!, yo lo disfruté mucho, Alba, y yo también Gon y yo también