No es complicado caer en la tentación de hacer hablar a los animales, lo complicado es construir una historia creíble, que entretenga y forme. Horacio Quiroga fue el "rey del mambo" en este sentido; por ese bebo de su fuente, lo leo y releo. Otra cosa es lo que mi pluma consiga luego plasmar en el folio; al menos lo intento. En esta ocasión me centré en personajes alados, fruto de una experiencia de anillador no profesional. La señora Abubilla, el señor Martín, el señor Mirlo, el señor Mosquitero y sus aliados los gorriones me dieron pie para contar algo que tenía ganas de hacerlo, pero desde la perspectiva de ellos: los pájaros. Me surgió un título, más que probable del incosciente, que se prestó a alguna que otra anécdota: "La rebelión", que como es sabido tiene mucho que ver con el famoso libro de George Orwell "Rebelión en la granja", lo que ocurre es que yo me quedé tan sólo con los alados y el lo hizo extensivo a toda una granja; al margen de que ni por asomo pretendía emularlo, me ceñí a mi experiencia. No tengo duda de que son inteligentes y saben sacarle a la vida su provecho, buscando algo tan sencillo como comida, perpetuación de la especie y ausencia de conflictos. Qué envidia ¿verdad? Ahí quedó esa pequeña muestra de mi amor por esos seres que conviven tan cerca de nosotros y que de alguna manera nos alegran la existencia.
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viernes, 5 de junio de 2020
Personajes animados
No es complicado caer en la tentación de hacer hablar a los animales, lo complicado es construir una historia creíble, que entretenga y forme. Horacio Quiroga fue el "rey del mambo" en este sentido; por ese bebo de su fuente, lo leo y releo. Otra cosa es lo que mi pluma consiga luego plasmar en el folio; al menos lo intento. En esta ocasión me centré en personajes alados, fruto de una experiencia de anillador no profesional. La señora Abubilla, el señor Martín, el señor Mirlo, el señor Mosquitero y sus aliados los gorriones me dieron pie para contar algo que tenía ganas de hacerlo, pero desde la perspectiva de ellos: los pájaros. Me surgió un título, más que probable del incosciente, que se prestó a alguna que otra anécdota: "La rebelión", que como es sabido tiene mucho que ver con el famoso libro de George Orwell "Rebelión en la granja", lo que ocurre es que yo me quedé tan sólo con los alados y el lo hizo extensivo a toda una granja; al margen de que ni por asomo pretendía emularlo, me ceñí a mi experiencia. No tengo duda de que son inteligentes y saben sacarle a la vida su provecho, buscando algo tan sencillo como comida, perpetuación de la especie y ausencia de conflictos. Qué envidia ¿verdad? Ahí quedó esa pequeña muestra de mi amor por esos seres que conviven tan cerca de nosotros y que de alguna manera nos alegran la existencia.
domingo, 31 de mayo de 2020
El clamor de los bosques
La novela El clamor de los bosques de Richard Powers, premio Pulitzer 2019, es una de esas obras de arte que no podemos dejar de leer; sobre todo para los amantes de la Naturaleza en general, y de los árboles en particular. A pesar de lo extenso de la obra no se hace pesada, puesto que tiene una estructura que la hace singular: nos introduce en la vida de cada uno de los personajes para luego, en el tramo final de la obra, juntarlos a todos, no solo entre ellos, sino con el medio natural, con los bosques. Aprendemos de la importancia de los árboles, de esos seres que los tenemos siempre ahí, por generaciones, dándonos una lección de vida. Entre las muchas aportaciones que el libro nos ofrece está la de la comunicación entre ellos: "Los árboles cuando reciben un ataque, emiten insecticidas para salvar sus vidas". "Los árboles hablan entre ellos". "Ella le agarraba la temblorosa mano en la oscuridad. Es una buena sensación, parecida a la que debe sentir una raíz cuando encuentra, después de siglos, otra raíz con la que entrelazarse bajo tierra". Patricia Westerford, es una de las protragonistas de la historia, a la que su padre le enseñó como es la vida cerca de los árboles desde que era pequeñita. "Dicho chino: ¿Cuándo es la mejor época para plantar un árbol? Hace veinte años". "Los humanos son tan frágiles. ¿Cómo han conseguido vivir tanto tiempo y provocar tanta mierda".
Lo dicho: no se lo pierdan.
lunes, 25 de mayo de 2020
Hoy ha tenido lugar
Hoy ha tenido lugar
el feliz acontecimiento,
en la puerta del quirófano chico
la enfermera grita gozosa:
¡ha sido libro!
Reclino mi cabeza en tu pecho
y pienso en los años, en las fatigas,
en la voraz trituradora de la primera planta
—será
de sangre azul—
dice el administrativo de gafas progresivas.
Y yo me pierdo
en el trigal de tus cabellos,
en la redondez de tu ombligo,
en la comisura de la estrofa
que es calcada a tu sonrisa.
Arrullo de rula turca
que en la cúspide del castillo
proclama su voz, su canto,
forjado en las entrañas melosas
que resumas por el bello de tu piel.
Cara de pan
le ve el hombre de gorro erguido.
¿Y el alma?
Está en mi pulso de jornalero
y el cliché invelado
que al trazo de cada palabra
te proyecta en la cal del patio.
El párroco —camisa
de manga corta—
bendice su buena lectura
y al salir, el cuponero
como si fuese viernes
nos mira y nos dice: ¡suerte!
domingo, 17 de mayo de 2020
Bajo la luz de mi plaza. Prólogo
Era el
mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos,
la
edad de la sabiduría, y también de la insensatez;
la
época de las creencias y de la incredulidad;
la
estación de la luz y de las tinieblas;
la
primavera de la esperanza
y el
invierno de la desesperación.
Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada (...)
Charles Dickens. Historia de dos ciudades. Capítulo I
Procede José Rodríguez Infante de una tierra fronteriza con
estirpe de caballeros templarios, de encinares y de tormentas abrileñas. Dice
la leyenda que el nombre de su pueblo deriva de cierto mago que recogía
misteriosas hierbas curativas en los campos a la luz de la luna. Nuestro autor
ama la naturaleza y ama la vida, tiene un cierto aire de filósofo cosmopolita y
de espíritu libre. Quizá también tenga un poco de chamán, de esos que han sido
siempre capaces de ver más allá de las cosas tangibles, al otro lado de las
vanas apariencias e imposturas de la época en que les tocara vivir y que, al
fin y al cabo, no había sido tan diferente a cualquier otra época de la
historia de la Humanidad. Su apariencia asimismo tiene algo de quijotesco, de
esa bondad natural y limpia que tan sensible hacía al caballero de triste
figura a las injusticias nuestras de cada día. Una rara melancolía y serenidad
al modo quevediano le hace transmitir sosiego a su persona, quizá solo aparente
en cuanto adivinamos un intenso y tremendamente rico mundo interior, pero que
no deja de producirnos en quienes lo conocemos un sentimiento realmente
entrañable y acogedor.
Este
escritor de raíces amplias, aguda sonrisa y mirada entre sabio ermitaño y niño
travieso al que raramente consiguen coger en falta, no es un hombre nuevo en
esto de las letras. Ha publicado bastante y de buena factura, y su actividad
creativa e intelectual es incansable. Poeta y juglar de la cotidianidad y de la
experiencia, nos ofrece en esta ocasión un libro -el séptimo en total y el
tercero de relatos- con quince narraciones donde se nos revela, una vez más, como testigo
lúcido y cabal no solo de las actitudes humanas intemporales -al fin y al cabo,
las personas hace miles de años que seguimos siendo las mismas-, sino también
de una sociedad convulsa que, en su desmesura e indiferencia al dolor ajeno,
cae con frecuencia en la iniquidad.
A lo largo
de sus quince historias, en Bajo la luz
de mi plaza vemos crudeza y rebelión, ternura y desamparo; están presentes
la solidaridad y el humor en blanco y en negro. Hay historias de rabia y
superación, premoniciones, personas que juegan a crear historias, intriga y
esperanzadas desesperanzas... Abunda la censura, la crítica inteligente e
indirecta a los prejuicios de quienes afirman no tenerlos. Se reivindica el
amor como arma frente a un sistema injusto e inmisericorde; pero también el
desamor aparece como única salida para quienes quieren seguir viviendo de cara
a los demás, aunque el precio sea la renuncia al derecho de ser felices.. Es la
viña del Señor y de los reyes y de quienes, maltrechos y patéticos, creen
serlo... Pero sobre todo en esta obra hay vida, mucha vida. El marco, hilo
conductor de los relatos, es una plaza, como recuerda el título, donde se
cruzan personajes diferentes, existencias diversas tomadas aparentemente al
azar y que el autor consigue diseccionar y analizar al detalle. Es como si lo
que pareciera un enjambre contemplado desde arriba, fuera cobrando personalidad
y concreción conforme nos acercáramos, entrando en la existencia e intimidad,
por unas horas o unos días, de los personajes. Se trata, pues, de historias corales,
con la plaza, un mundo en sí y reflejo del mundo real, como fondo. Se
entresacan de entre esa multitud seres -unas veces humanos, otras no- que
interactúan en grupo o en pareja -a veces, sencillamente en soledad
compartida-, pero sin perder de vista su entorno inmediato. Es un ejercicio de
minucioso análisis de fuera hacia dentro de individuos de una rica y variopinta
especie, cada cual con toda una vida por detrás. Las historias de nuestro libro
unas veces acaban bien, otras no, pero en todas reconocemos una autenticidad
conocida y reconocida por todos.
El estilo
es conciso, directo, descriptivo, pero también tremendamente gráfico. Es la
realidad la que habla bajo el prisma irónico de un autor que sabe que la vida
es a veces tan seria que debemos describirla o reescribirla en tono de humor,
haciendo uso de esa especie de “espejos deformantes” que se complacen en
utilizar los escritores de una sociedad, la nuestra, que no suele resistir
mirarse a sí misma como verdaderamente es.
El autor
no es un autor imparcial, sino testigo
implicado que a veces expresa una cierta melancolía ante lo irremediable de los
acontecimientos. Es clara su capacidad para percibir cosas que no perciben los
demás, pero sobre todo es notable su capacidad de hacernos reflexionar, tal
como él ha hecho, sobre las situaciones y los protagonistas de este ir y venir
existencial...
En la vida
de casi todos nosotros ha habido una plaza. En las plazas de nuestra infancia
empezábamos a jugar a vivir. En ellas se comenzaba a tomar conciencia de la
vida, de egoísmo, de la envidia, del deseo de mar y ser amado... de lo mejor y
de lo peor. Allí también, con frecuencia, dejábamos de ser niños...
En la obra
he reconocido espacios y figuras de mi niñez en sepia: el albero de terraza
baldeado, el mendigo que insulta a todos desde lejos, las protestas
vecinales... Me ha dado la sensación de que he vuelto a contemplar un pasado
que no ha dejado de hacerse presente en mí, en mi plaza, en mi ciudad... A
ustedes les pasará lo mismo.
Disfruten
de la lectura de este libro que tantas cosas tiene para hacerles pensar, reír,
llorar... Es la vida. A este respecto, me
quedo con las primeras palabras con que se abre el primer relato: “Mi plaza
tiene un reloj en forma de luna llena que cada quince minutos les recuerda a
los presentes lo efímero de la vida...”
Tomás
Sánchez Rubio
lunes, 11 de mayo de 2020
La maleta
Apareció una mañana junto a
los contenedores de basura, sin que nadie en los bloques vecinos supiese de
quien era. Pasó una pareja de novios, la examinaron delicadamente y al verla
tan reluciente pensaron que era una broma con cámara oculta, y decidieron
dejarla donde estaba; pasó un señor mayor y tras comprobar que las ruedas se
encontraban en perfecto estado y pasear con ella un trecho, volvió a dejarla en
su sitio porque ¿a dónde iba a ir él con ella? Pasaron unos jóvenes que la
pusieron en mitad del acerado y saltaron y saltaron por encima de ella con sus
patinetes; por no cargar con ella la volvieron a poner junto a los
contenedores; con las sombras de la noche, un cartonero buscó y rebuscó por
entre sus múltiples bolsillos hasta encontrar un fajo enorme de las antiguas
pesetas, pero lo dejó todo como estaba porque si lo mueve de allí, seguro que
acaba enchironado; llegaron los basureros pero consideraron que era una pena
enviar al camión una maleta tan nueva, mejor la dejarían por si le servía a alguien;
pasó un perro que hizo un intento de mearse en ella, pero al oler a nueva,
desconfió y prefirió alzar la pata en el árbol de costumbre... Pasaron y
pasaron, hasta que un día, triste y descolorida por tanto infortunio, se le
reventó el vientre y soltó todo el lastre de billetes ─que se llevó el viento─.
Esa tarde una pareja de enamorados dieron con ella y pensaron que con un par de
zurcidos y un poco de tres en uno, tendrían la valija ideal para el viaje que
pensaban hacer.
martes, 5 de mayo de 2020
Tertulias desde casa
Tertulias desde casa
Con motivo del confinamiento al que estamos sometidos, en la Tertulia de Las Sirenas nos hemos dedicado a componer micros en base a tres palabras, elegidas al azar, y luego los hemos ido colgando en el wasap del grupo. Esta práctica la veníamos ejerciendo desde antes de vernos obligados a estar en casa, solo que en vivo y en directo. Ahora la hemos continuado para no perder el hábito de la escritura. Como muestra pongo algunos micros que compuse en su momento.
Palabras: noche, luna, canción.
Título: Música
Tenía fama de ser un buen músico, pero pasaba hambre. Y una noche de luna llena, pleno de inspiración, compuso una canción tan exquisita, tan dulce, que con las primeras luces del alba, se la comió.
Palabras: sabio, libro, imaginación
Título: Sabio
El sabio, sentado bajo un manzano, escribía en su libro… No se quién le puso más imaginación: Newton, Guillermo Tell o Eva en El Paraíso.
Palabras: arte. oyeron, luz azulada.
Con motivo del confinamiento al que estamos sometidos, en la Tertulia de Las Sirenas nos hemos dedicado a componer micros en base a tres palabras, elegidas al azar, y luego los hemos ido colgando en el wasap del grupo. Esta práctica la veníamos ejerciendo desde antes de vernos obligados a estar en casa, solo que en vivo y en directo. Ahora la hemos continuado para no perder el hábito de la escritura. Como muestra pongo algunos micros que compuse en su momento.
Palabras: noche, luna, canción.
Título: Música
Tenía fama de ser un buen músico, pero pasaba hambre. Y una noche de luna llena, pleno de inspiración, compuso una canción tan exquisita, tan dulce, que con las primeras luces del alba, se la comió.
Palabras: sabio, libro, imaginación
Título: Sabio
El sabio, sentado bajo un manzano, escribía en su libro… No se quién le puso más imaginación: Newton, Guillermo Tell o Eva en El Paraíso.
Palabras: arte. oyeron, luz azulada.
Título: Famosa por un día
Andrea exponía su arte en las puertas del Museo, sin que nadie le prestase atención; hasta que una mañana entró como turista y depositó su lienzo en una sala poco concurrida. La gente picada de curiosidad se agolpó en torno a la obra. Se oyeron carreras por el pasillo. Una luz azulada enfocó el cuadro, pero ningún vigilante se atrevió a tocarlo, hasta que llegaron los expertos en explosivos.
Andrea exponía su arte en las puertas del Museo, sin que nadie le prestase atención; hasta que una mañana entró como turista y depositó su lienzo en una sala poco concurrida. La gente picada de curiosidad se agolpó en torno a la obra. Se oyeron carreras por el pasillo. Una luz azulada enfocó el cuadro, pero ningún vigilante se atrevió a tocarlo, hasta que llegaron los expertos en explosivos.
domingo, 3 de mayo de 2020
Personas Vs personajes
Hay personas que pasan por nuestra vida dejándonos una marca
imborrable. Su presencia, su sensibilidad o su forma de hacer o decir nos
resultan más que atractivas. Es el caso de Maite, el personaje que conforma el
relato “Una granja muy particular” del libro Una parada obligatoria. Tiene su
fuente de inspiración —cómo no—, porque personas así son las que nos hacen
apreciar lo valioso de esta vida, a pesar de las pandemias con que nos podamos
encontrar en nuestro camino. Personas que disfrutan, que son felices con aquello que tenemos más cerca de nosotros, y
que a veces se nos escapa porque tenemos la mente puesta en las altas cumbres.
Maite es sencilla, le gustan los animales por encima de cualquier otra cosa,
por eso sabe encontrar en la Naturaleza lo que otros no encuentran porque no se
paran en escudriñar lo que nos ofrecen los animales domésticos, los animales
que viven en plena libertad, o los árboles del bosque. Puede que en estos días,
de obligado encierro, alguien haya descubierto lo bello y lo trascendente a
través de las cosas menudas. Eso es lo que descubre Maite cada día, en su trato
con los animales que tiene más cerca, y en esos otros que aún estando lejos
siempre los tiene presente. Es conveniente ser algo más modestos, sin renunciar
a las conquistas personales, ponernos las gafas de ver de cerca y así sabremos entender
mejor a personas inspiradoras de personajes como Maite, protagonista del
relato mencionado.
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