Dentro de las paradas obligatorias que hago en las plazas que tanto me seducen encontré no hace mucho unos libritos de ocasión a los que no me pude resistir. Con una encuadernación y una edición de las que enamoran me hice de tres ejemplares y me gustaron tanto que los traigo a colación para el disfrute de quienes guste.
GOLPE DE LUNA.- Mercé Rodoreda
Poco conocía de esta escritora,
que me ha fascinado en estos tres relatos que han caído en mis manos como libro
de ocasión. Y qué gran ocasión: “Golpe
de luna”, “Carnaval” y “La sangre”… una gran muestra del bien hacer en el mundo
del relato. En el primero un joven llega a una granja donde tiene que trabajar
duro hasta que una noche de luna todo cambia. En el segundo un chico y una
chica se encuentran, disfrazados, una noche de carnaval, y en tercero una mujer
habla con un interlocutor invisible.
En cualquier caso cualquiera de ellos seduce por la magia de la escritura. Para
no perderselo.
CASA TOMADA.-Julio Cortázar
Lo mismo que el anterior llegó a
mí de forma casual. El primero de los relatos “Casa tomada”, narra cómo dos
hermanos van siendo desalojados
misteriosamente de la casa antigua y espaciosa que heredaron de sus
padres y en la que viven.
En “La autopista del sur” se produce un gran atasco en una autopista y los
resultados no pueden ser más kafkianos.
Y no digamos ya de “Carta a una señorita en París”, en la que al hombre que
escribe esa carta, le ocurre que de cuando en cuando vomita un conejito.
Sin duda un tipo de literatura diferente, género que me cautiva y al que
recurro con ardua frecuencia.
RIKKI-TIKKI-TAVI.- Ruyard Kipling //Aguilar//
Premio Nobel de Literatura en
1907, este autor ha dejado obras tan estupendas que es difícil que pase
desapercibido. En este librito de la colección “Relato corto Aguilar”, deja
tres cuentos que me seducen:” Rikki-Tikki-Tavi”, “La foca blanca” y “Toomai de
los elefantes”. En el primero cuenta la historia de una mangosta que llega a
una mansión humana y además de hacer amigos, les libra de un gran problema. En
el segundo, Kotick, una pequeña foca blanca, busca una playa a salvo de la
amenaza del hombre. En aquel momento lo consiguió, aunque hoy día sus
descendientes siguen con algunas que otras dificultades. Y en el último de los
relatos, el pequeño Toomai quiere convertirse en instructor de elefantes,
teniendo la oportunidad de asistir a un espectáculo en la selva, que ninguno de
los mayores podían creer.
Kipling logra darle a los animales su lugar en el relato, separados de los
humanos y comportándose como lo que son, o sea, no los humaniza para que sus
historias resulten verosímiles.
