viernes, 18 de agosto de 2017

Puenting


La hoja del ficus se desprendió de su base y cayó al vacío describiendo sutiles arabescos. La tórtola desplegó el paracaídas y bajó a buscarla antes de que tocase el suelo. Hizo palanca con sus patas y en pocos segundos la hoja estaba de nuevo en la rama. Fue el puenting más vistoso que una hoja realizaría en su vida.

viernes, 11 de agosto de 2017

Aves nuestras que surcáis el cielo


Milano real
Siempre más dificil de distinguir por la posible confusión con el más común de los milanos -el negro-, presenta una cola profundamente ahorquillada de color castaño. Tiene grandes manchas blancuzcas por debajo de las primarias, que también nos pueden ayudar para su distinción. Aficionado a la carroña, aunque no desprecia los pequeños animales. Con su peso de un kilo en edad adulta, puede llegar a los veinticinco años.
No dejéis de consultar estos enlaces. Son fundamentales para el conocimiento de las aves:
                                         


Cormorán grande
Ave acuática grande de plumaje negruzco. Se posa, erguido en rocas, a menudo con alas colgando y entreabiertas. Nada bajo el agua. Suele volar en línea o formación en V. Cuando seca sus alas al sol, es un buen momento para acercar nuestros teleobjetivos a su peculiar anatomía.
                                              

Ánade real
Más conocido como pato real, es muy abundante por los estanques y remansos de agua, presentando una clara diferencia entre el macho y la hembra. Es muy vistoso y al estar tan cerca del hombre se le puede ver con las crías con frecuencia puesto que anida en la maleza que está cerca del agua.
                                            


Andarríos chico
Para las fechas del año en la que nos encontramos es buena época, dado que en la orilla del mar o de las riveras se le suele encontrar. Se distingue por sus partes superiores de color pardo oliváceo y por sacudir constantemente cabeza y cola. Al levantar el vuelo emite un piído penetrante.
                                             

miércoles, 26 de julio de 2017

Hay un ángel



Hay un ángel en mi memoria
que evita pisar la débil tabla
a dos melosos querubines.
Colgaba en la cabecera con alcayata dorada.
Antes de hundir mi aguileña prominencia
en la nube de los sueños,
pensaba en su candorosa mano,
medio siglo después, otro ángel,
susurra por el dintel curvado
de mi cama, dos palabras, una frase,
un gesto, nada,
hasta que mis rendidos párpados
cuelgan el cartel de cerrado.
Entre tinieblas despierto librando
feroz combate
y en la arboleda pronto distingo
el áurea, las dos alas, el tull azulado
              y me sonríes
y me cuentas y te cuento
te distraes con los zapatos
hace calor y ni los pájaros
quieren salir esta tarde.
Aquel ángel ya no sé
si aún paga el ierrepeefe
pero éste que ahora vela
tan cerca de mi almohada,
sigue en situación activa
y tiene en regla los papeles.
Podéis repicar
                      ciconias.

jueves, 20 de julio de 2017

Mis fotos favoritas


Enfrascado en la lectura de Germinal, la obra de Zola, contemplo esta imagen, tomada de un cartel de Riotinto


  y se me erizan los vellos ¡qué gran semejanza con los agujeros negros del espacio! Casi prefiero centrarme en aquellas chumberas del camino,
 
 que evocan mi niñez cuando descubría la incomodidad de su recolección,


o en esa rana distraída, que contempla la vida de una manera distinta: ahora me asomo, ahora me sumerjo.


 ¿Y de las basuras incontroladas, qué decir? Ni carteles, ni multas: civismo, educación para la ciudadanía. Dichosa política.

 Mejor me asomo tras una tapia para descubrir una pequeño charquito, que es un remanso de paz ante los rigores del verano,


y puestos a asomarse, una cristalera envidiablemente conservada, allá en Tánger, me permite llegar hasta la finas arenas de

 Costa Ballena, en Rota, donde no sé por qué, se me antoja una revelación la similitud del nombre de la playa con la imagen tomada en una tarde de verano.

jueves, 13 de julio de 2017

Voz primera



Premio Barro de Poesía de 1981
Colección Vasija, 16

Selecciono estos tres poemas
1
Llevaba veinte años masticando
angustia a angustia
la savia incolora de unos años
eternos
acunando una lágrima
perdida en la pupila
como una idea absurda.
Llevaba veinte rítmicos instantes
encerrada en mi armario
bailando en soledad con la más fea
parte de mi,
jugando al escondite
con mis propios temores y preguntas.
Mi mundo había dado veinte brincos
ante su sombra
sin lograr que cayeras mariposas
azules,
sin atreverse a soñar que parasen
un momento
el incomprensible timo de la vida,
ese hueso sin nada que roer,
ese barranco...

2
Sólo eres mío cuando estás dormido,
completamente mío, sin batalla,
cuando tu piel tendida a mi parece un árbol
que regar con mi sangre.
Sólo llenas de agua mis pupilas
cuando en tus ojos cerrados sueña un niño,
cuando enlazada a tu respiración
espero la mañana.
Sólo eres mío, cuando sin pensarlo
abandonas tu muerte entre mis brazos,
cuando mis labios descubren tus caminos
y te pueden crear.
Y eres más mío cuando estás tan lejos
que el recuerdo es un pozo
y las palabras ciegas
rompen su soledad en las paredes.
pero si abres los ojos, amor,
eres de nuevo tu, lleno de luz
sobre mis lágrimas.

3
Una golondrina
blanca
como un sueño
ronda mis sienes tibias
en silencio.
Se ha dormido el dolor
en mis entrañas.
Anoche vi la brisa en las pestañas
del aire,
y besé el infinito con ternura
de niña,
porque ahora
y siempre
y para siempre
la esperanza aprieta un nombre
entre los dedos:
Tu nombre.

jueves, 29 de junio de 2017

Doñana, una vez más

                                                     Foto tomada de la red
Tantas añoranzas tengo de la franja de mar que va entre Mazagón y la desembocadura del río Guadalquivir, que en estos días he sufrido en el alma la deriva del incendio iniciado en el término municipal de Moguer y que podía haber llegado al corazón de la joya de la corona de Huelva: El Parque Nacional de Doñana. Por fortuna se ha conseguido evitarlo, pero lo que no se ha podido parar ha sido la destrucción de 8.486 hectáreas de matorral y arbolado, que por mucho que la Naturaleza sea sabia, nunca será lo mismo, sobre todo cuando no ha sido ella la que ha provocado el cataclismo.
Mis primeras acampadas datan de un campismo libre, a pie de playa, en medio de una Naturaleza que nos ofrecía todo su esplendor. Conocí desde el camping de Mazagón hasta la misma ensenada donde el gran río de Andalucía se vierte en el mar. Tantos y tantos parajes: el Parador, el Pichilin, Cuesta Maneli, Camping la Estrella, campamento juvenil, camping Rocío, Fontanilla, y ese enorme paseo con las dunas a un lado y la mar al otro... horas y horas de placer y disfrute que en estos días se convirtieron en lágrimas viendo como las llamas lo devoraban todo a su paso incontrolado, como fuego de dragón que buscase llegar hasta las entrañas de su enemigo. Gracias a todas las personas, autoridades y ciudadanos, el mal mayor se ha podido evitar, pero lo perdido ahí queda, con mucha gente afectada en el plano material y también en los sentimientos, que cuentan y mucho en esto de la relación con el medio que nos rodea-
Ahora lo que todos esperamos es que las investigaciones sobre el suceso no queden en saco roto y se de con las verdaderas causas del incendio, que mucho me temo sean las que casi todos sospechamos: la incruenta mano del hombre que sigue siendo dañino cuando se lo propone. Ojalá me equivoque, pero el día que ocurrió y la hora hacen sospechar lo peor.
Termino estas líneas con un canto a la esperanza, para que la Naturaleza -con la ayuda del hombre- haga su trabajo y pronto desaparezcan las cenizas y vuelva el verde a predominar en el ambiente y dentro de lo posible para que se tomen las medidas oportunas para la no repetición de estos acontecimientos.

jueves, 22 de junio de 2017

Visita al río Majaceite

                                                  Foto tomada de la red

Miércoles, 8 de Diciembre de 1993
Después de unos días por Cortes de la Frontera recogimos el último pic-nic de la excursión para encaminar nuestros vehículos hacia El Bosque, lugar de cita con otra tanda de compañeros. Visitamos someramente el Centro de Recepción de la AMA y más tarde nos dirigimos hacia el supuesto río Majaceite, más conocido en los últimos tiempos como río de El Bosque. También se nos advierte en esta ocasión de cuatro kilómetros de recorrido cómodo y así es en efecto, comparado con los enormes desniveles existentes en otras rutas no muy lejanas.

                                        

Vamos cruzando de un lado a otro del río por pequeños puentes levantados al efecto y siempre en dirección hacia Benamahoma. El río, truchero, se muestra pletórico de facultades y no se corta un ápice ala hora de ofrecernos todos sus encantos. Dada la festividad del día, se observan algunos movimientos humanos en ambas direcciones, pero sin llegar a deslucir el espectáculo del agua. La humedad de la zona en sombras contracta, sin duda, con el calor que se percibe cuando llegan los rayos solares. Los árboles de ribera y el matorral variadísimo, constituyen los ejes del bosque en galería que se disfruta durante buena parte del recorrido.

                                                   Foto tomada de la red

A la hora del almorzar se produjo la anécdota de la jornada, ya que cuando nos disponíamos a engullir nuestro querido bocata, llegó un señor que sin demasiadas contemplaciones nos dijo que aquel terreno tenía dueño y que su dueño no permite el terrible daño que le producía nuestra presencia. Consecuencia de la aglomeración de turismo rural: ya no puede uno detenerse donde le plazca, hay dueños que muerden. El caso se estudiaría más adelante por si hubiera lugar a alguna denuncia.

                                                          Foto tomada de la red
La piscifactoria y el nacimiento del río nos relajan: de la base de la montaña brota cristalina el agua; enseguida se aprovecha para criar truchas y no muy lejos, lo que antes fuese un molino de agua, ha sido restaurado y adaptado para poder aprovecharlo con fines culturales y educativos.
El pinsapo y el buitre leonado resultan emblemáticos y salen a saludarnos para que nunca nos olvidemos de estas excursiones.