jueves, 19 de enero de 2017

Bola de cera


El niño amasaba su bola de cera y pedía más y más a todos los penitentes. El largo cirio se inclinaba y vertía gotas ardientes, que el mozalbete celebraba como si en sus manos portase la potestad de hacer crecer el mundo. Su ambición era tal que no dejaba hueco para sus juegos de niño, sólo quería amasar y amasar. Y en el domingo de resurrección resbaló en una de sus locas carreras y la bola del mundo quedó convertida en el planisferio de la Semana Santa.

jueves, 12 de enero de 2017

Por el camino


               
                           Sigo presentando a mis ilustres amigos de tantas tardes de paseo.
                                                Algunas imágenes son de la red
Ánsar común
Lo he visto más en los parques públicos que en plena naturaleza, salvo en alguna visita a Doñana que bien en vuelo o bien en las dunas lo he podido observar. En cualquier caso impresiona su porte.

Milano negro
Ha sido una dura batalla hasta dar con los prismáticos adecuados para no confundirlo con el milano real, que se deja ver con mayor facilidad.
                                             

Aguilucho cenizo
Da gusto verlo planear por la campiña en busca de alguna presa. Siempre solitario, pero con la responsabilidad innata de alimentar a sus polluelos. Tiene la mala costumbre de anidar en el suelo, en medio de los sembrados y eso para un ave de su envergadura es un problema cuando llega la hora de la recoger la cosecha, pero en fin, puede que los genes le cambien algún día.

Alcaudón común
Descarado. Se planta frente a ti haciéndose visible. No tanto como la tarabilla o el petirrojo que son como perritos falderos, pero por ahí anda. Es de los pájaros vistosos en su librea de macho y no le importa hacer una demostración de sus dotes de caza si la ocasión se presta a ello.
                                       

jueves, 5 de enero de 2017

E.L. Doctorow


En el día de Reyes de 1931 nació en Nueva Jork  Edgar Lawrence Doctorov. Murió en julio de 2015 en Manhattan. Es uno de los autores que más me han impresionado en los últimos tiempos. Aquí muestro los dos libros que he leído de el.
EL CEREBRO DE ANDREW.- E.L. Doctorow  //Miscelánea//
Primer libro de la nueva aventura lectora. Se dice que leer con ojos de escritor requiere contemplar con otros ojos la letra impresa. Y en esas andamos. La obra fue examinada en la Tertulia de la Casa del Libro. Allí más o menos llegamos a la conclusión de que no se sabía muy bien si estábamos hablando de la mente humana o de un potente ordenador. Toda la trama se basa en el diálogo entre el personaje principal y su psiquiatra —también pudiera ser consigo mismo— y en lo complejo que es nuestro cerebro a la hora de tomar decisiones. El arranque del libro es arrollador y a la fuerza hay que seguir enganchado. La ausencia de guiones y la aparición esporádica de corchetes (…) da mucho que pensar y ahí entraríamos en las dudas sobre los personajes y su humanismo, antes mencionado. Puede que haya algunas lagunas y hasta alguna metedura de pata, pero sin duda, está muy bien escrito y el autor sabe lo que hace. Hay un juego muy curioso de cambio de narrador e incluso de persona gramatical, a lo que conviene estar atento para no hacerse un lío, aunque, como digo, la trama se lleva bien y o deja de ser un esquema clásico de inicio-nudo-desenlace. Dentro del drama que en el fondo se desarrolla, hay momentos de genialidades humorísticas, que te hacen seguir con ganas de leer ¿Puede usted concebir lo que es eso, señor Analista, ahí sentado en su butaca ergonómica? Es posible que estemos ante un monólogo interior, pero tan original en su forma de presentarlo, que es lo que hace grande esta obra. Recomendada lectura.
CUENTOS COMPLETOS.- E.L. Doctorow
Willie: Remembranza de un adulto que siendo niño vivió atormentado por su padre que pegaba a su madre.
El cazador: La historia de una maestra de pueblo a la que el conductor del autobús escolar pretende ligarse sin éxito. Fugaz encuentro con un cazador cerca de una casa donde mataron a alguien.
El escritor de la familia: Tierna historia de un joven que escribe cartas a su abuela por encargo de su tía, con la finalidad de ocultar la muerte de su padre. Una última carta es la clave del relato.
El atraco: Un rabino en el Bronx se las ve y se las desea para resolver el atraco a su iglesia. Pone el punto religioso.
La depuradora: Relata el rescate de un niño ahogado.
Glosas a las canciones de Byllie B: Va contando historias a través de unas canciones, aunque resulta algo complicado.
Jolene, una vida: Lo mejor por el momento. Tremenda historia de una joven de 15 años, de padres adoptivos. Se casa una y otra vez, siempre con buenas perspectivas, pero siempre acaba mal. Gran afán de superación; consigue salir de todos los enredos e incluso al final con 25 años y un hijo al que no ve, sigue en la brecha, luchando, con grandes ideas que desarrollar. Muy triste pero al mismo tiempo muy ejemplarizante.
Bebé Wilson: La historia del rapto de un bebé por parte de una mujer enfermiza, que parece tener malos presagios, pero que tiene un final feliz. Eso si, cambiando de residencia e incluso de un Estado a otro.
Una casa en la llanura: Al más puro estilo Doctorow que conocía. Tremenda historia de una viuda que cobraba seguros de vida y se las ingeniaba para matar gente y cambiar de Estado. Implicaba a su hijo.
Walter John Harmon: Van subiendo de tono los relatos. Historia de la vida en una comunidad religiosa/sectaria, en la que uno de sus miembros, un abogado, ha de pasar por la experiencia de ver como su mujer se fuga con el profeta. Termina el mismo asumiendo el cargo.
Niño muerto en una rosaleda: Un caso de investigación por parte del FBI, con motivo de una recepción en la Casa Blanca. Tendría que volver a leerlo.
Wakefield: Puro estilo Doctorow. Un hombre de buena posición decide darse por desaparecido y se instala en el desván de su propia casa, para terminar apareciendo por las puertas de su domicilio cuando nadie lo esperaba. Mujer y dos hijos. Genial.
Edgemond Drive: Otro de puro estilo. A base de diálogos nos cuenta la historia; no hay narrador. Una persona en un coche destartalado aparece en la puerta de una casa en la que había vivido, y ahora ocupa otra familia. El marido, desconfiado, termina quedándose el coche.
Todo el tiempo del mundo: Da la impresión de que se trata de alguien que no está en sus cabales y se siente solo en medio de la multitud. Me gusta el estilo dialogado en el que el lector tiene que poner su parte de atención para saber quienes son los interlocutores.
Integración: Una bonita historia de amor bajo el signo de la inmigración. Cuando todo parece que se va a complicar termina el relato, dejando un buen sabor al lector.
El hombre de cuero: Un espécimen raro en el libro.
La legación extranjera: Un atentado en la puerta de una legación extranjera en EEUU. No queda claro que el protagonista sea el autor, aunque por el tipo de vida que lleva pudiera ser.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Prehistoria de los ángeles



fue ganador, ex aequo, del V Premio Barro de poesía 1983
Aquí os traigo estos poemas del libro:
Tal vez
Mientras modelo tu rostro a mi memoria
la noche se para en las alas de los grillos,
y tus ojos, lubrican por mi cuerpo,
recrearon su lúcida imagen
de siglos ignorados,
de concupiscencia azul en los orígenes.

Y tal vez…
medito haber sido hecho de reales miradas,
estar siendo en ellas
como yo construyo en ti un mar
a golpes de deseo.

La selva imitada
Los ojos del alcaraván
piden horcas para el sueño,
ligaduras de oro a la tarde.
Como una cebra, imitada
para darle nombre de sangre.

De nuevo el corazón abrasa su contorno,
destila pájaros
como nebulosas con vida de fantasma,
de cráteres abiertos
a los dolorosos rituales de la melancolía crónica.

Yo sé que el sueño
se escurre como aurora nueva,
semejante a la línea que separa
la conciencia de su sombra;
pero también las aves oprimen sueños de hadas,
agarran con el vuelo
el último producto que la existencia
olvida como pan duro,
y nada ocurre si me asfixio
en este vaivén del cuerpo,
en la mortal omisión
que el alcaraván renuncia junto a los crepúsculos.

Despaciosamente
Despaciosamente
como una laguna que naciese al bosque,
a las dudosas bestias forjadas en la sombra;
fue mi beso constelándote,
redimiéndote
en el blanco temblor de las escarchas.

Beso o alma;
flotar celeste de medusas
en el tierno rito de los efebos
cuando aman.

sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Lluvia!


                                                     Del libro Reencuentro en azul
¡Lluvia!
             Lluvia desesperada
abriendo gargantas
                              de esperanzas,
recorriendo túneles inciertos,
                                              clamando un oído
sensato.
¡Lluvia!
             Lluvia suave,
fina y seductora hasta tu
última gota;
Preámbulo de frío
sentido sicológico.
¡Lluvia!
             Lluvia caída
del cielo como verde
                                 rama de olivo;
como blanca paloma
                                 maltratada.
¡Lluvia!
             Lluvia aliada
                                  del diluvio
en el universal
mensaje del poema;
                               embarrado barco
de papel navega
                          por
tus entrañas.
¡Lluvia!
             Lluvia gris
mezclada con el
fango de la Tierra;
                              tú que vas y
vienes por el mundo
                                mira si ves
un poema
               que
hable de ti.
¡Lluvia!
             Lluvia imperecedera. Aunque
un poemario haya
                            muerto,
jamás morirá
                      el poeta.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Presentación de Reencuentro en azul


Este fue el texto con el que el poeta Onofre Rojano presentó el acto:
Como decía un viejo amigo mío, cuyo nombre me veo en la  discreción de omitir, presentar a un artista, ya sea pintor, novelista o poeta, es tarea ardua y difícil por la responsabilidad que ello conlleva, no obstante esto, dispuesto a correr este riesgo, comenzaré por sus datos de identidad:
JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE nace en Paymogo (Huelva) en 1951; escritor —como él mismo se define— por afición, bloguero y autor de numerosas obras, tanto en narrativa como en poesía, asimismo colaborador de revistas especializadas y prensa diaria, donde tiene publicados algunos trabajos.
    Ha sido durante dieciocho años presidente de DRIADES, Agrupación para el Estudio y Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente, de la Federación de Ecologistas en Acción.
    Dos años como coordinador de Ecologistas en Acción de Sevilla.
    Dos años también como Animador Social en el Barrio Conjunto Residencial Almena de Sevilla.
    Miembro fundador de Palabra sobre Palabra, portal de Internet.
En cuanto a su obra publicada tiene multitud de trabajos:
    Un invasor llamado Antonio (cuento) en el Diario Suroeste de Sevilla.
    Trece días (novela) en Publicatuslibros.com
    Cuando los bosques mueren (novela) en la Editorial Amarante.
    A la sombra de la Encina Gorda (Libro de relatos) en la Sociedad Pagos de la Sierra de Paymogo, su pueblo natal.
    Una parada obligatoria (libro de relatos) en la Editorial Círculo rojo.
En cuanto a su poesía inédita, podemos destacar, entre otro trabajos:
    Un lugar donde Rula
    La Vall de Boí
    Variaciones para trío.
Pero centrándonos en el poemario que esta noche nos ocupa y convoca a todos, se encuentra su primer título publicado Reencuentro en azul, brillante y hermoso nombre para su estreno como poeta. Verdadero acierto.
La poesía de JOSÉ RODRÍGUEZ INFANTE, es una poética experimental, diría yo, de búsqueda de nuevas formas estéticas e innovadoras. Trabajada a conciencia, durante meses e incluso años.
Es novedosa y creativa la idea de concebir el verso, sin tener demasiado en cuenta las reglas establecidas de la mal llamada poesía “ortodoxa”, aunque no esté llena de cierta belleza y sentido poético. Poesía en verso libre o blanco, desnudo y sin ataduras de ningún tipo, que es precisamente lo que la hace interesante. Veamos un ejemplo:

“Siempre he sabido
que este día existía,
que este momento inmarcesible,
había de alzarse
como corcho de espumoso vino,
esparciendo su poético aroma,
por las 32 puntas de la rosa”.

Para mi manera de entender, me parece bellísima la estrofa.
Comprime o extiende las palabras de arriba abajo, inclinada, en circular o cuadrado para conseguir la expresión determinada que el poeta quiere causar en el ánimo del lector. A veces —es cierto— que resulta difícil de entender, incomprensible de momento acaso y debemos volver a releer.
Nuevo, ya que incorpora vocablos aparentemente poco usuales o poéticos, pero que él consigue un efecto positivo, como es el caso de esta estrofa del siguiente poema:

“Más cerca del cielo
el hombre se ve distinto
¿o será el paso del tiempo?
y los aviones semejan a veces
GORDAS moscas,
que pretenden engullirse
la miel de la estantería”.

Original conclusión final, me parece.
También en determinadas ocasiones escribe palabras enteras con letras MAYÚSCULAS para fijar intenciones, a veces desconocidas hasta por el propio poeta, pero que sin embargo impactan al lector.
Puede asimismo pecar de prosaísmo —como narrativo que es—, pero ello hoy en día no puede considerarse como defecto, porque pienso que es intencionado, por lo que hemos dicho y sostenido antes, de que a Rodríguez Infante, lo que realmente le interesa es innovar los conceptos estéticos.
Busca incluso lo que se ha dado en llamar “Poesía virtual”, a través de los signos ortográficos y las propias letras, con las que a veces, se consigue esa visualización de que hablamos, siempre pretendida, aunque debemos, para ello, volver a estar muy pendiente, porque nos resulta francamente sorpresivo.
Hoy en día existe mucha monotonía en la poesía, añadiría con muy poca sorpresa, y como consecuencia de ello, cansa, aburre, si me aceptan el calificativo. En Rodríguez Infante siempre hay sorpresa, aciertos; nunca sabe el lector qué camino o verso nos va a derivar el poeta.
En la primera parte como en la segunda los poemas llevan títulos o bien son separados por números romanos, en cuanto a la tercera REENCUENTRO EN AZUL, los poemas carecen de título alguno, lo comienza únicamente desde su inicio inspirado al azar y pensando mediante la lógica del factor sorpresa.
Tan solo el propio título en si del libro REENCUENTRO EN AZUL, nos da pie a la imaginación y fantasía para nuestro mayor deleite, porque la buena poesía, y el arte en general —como decía Tapies— es una ventana abierta ante nuestro ojos, no los de la cara, sino los del corazón, para ver y sentir multitud y diferentes cosas, distintas o diversas para cada ser que la mira o se sienta frente a libro, en este caso.
Por tanto REENCUENTRO EN AZUL, es eso, un reencuentro con el color, la emoción, los objetos perdidos, la juventud y sensaciones encerradas en la memoria y el recuerdo de todo cuanto hemos vivido.
Y todo ello expresado con un intento nuevo de poética, un modo original y no anquilosado, con recién nacidos brotes verdes del árbol más joven de la mejor primavera.
LIBRO, compuesto o dividido en tres partes: REQUIEM POR UN POEMARIO, RELOJ DE ARENA y por último, REENCUENTRO EN AZUL, donde se abarcan todos los temas, vanguardistas o eternos, como pueden ser el AMOR, la Televisión, la Aeronáutica, Dios, el Hombre  y la MUERTE. Siempre dentro de un singular modo de entender y hacer poesía, o su POESÍA, nunca exenta de una determinada musicalidad, sensibilidad y atisbos de sentimientos y belleza.
Tanto en REQUIEM POR UN POEMARIO como en RELOJ DE ARENA, primera y segunda parte del libro, básicamente están construidas con verso libro, armónico sin duda en su conjunto, más se incluyen también cierta cantidad de sonetos un tanto HETERODOXOS, acentuados en sexta, séptima e incluso octava sílaba, a veces sin conseguir perfectamente el endecasílabo, aunque a decir verdad, ello no resta emoción alguna a pesar de su desigualdad.
Y para terminar con mi intervención, leeros uno de los poemas que a mi más me han gustado, o me han impresionado gratamente, correspondiente a la tercera parte, que da título al libro:

“En tu incipiente calva
se transparentan
los poemas como sellos de caucho,
ansiosos
de emborronar
la blancura de la cuartilla. Emanan
cristalinos
como recién llegados del
sempiterno glaciar. Fluyen
conquistando fronteras y
acallando voces eruditas.
Menudo,
pegado a un bigote,
como buen clásico contemporáneo,
vas
repartiendo ilusiones y
ayudando a la letra impresa
de los demás.
No existen hondos cajones
en los muebles de tu otoñal piso;
tus puertas carecen de bisagras
y tu espíritu se muestra
siempre dispuesto
a escuchar.
Te debe tanto
la poesía
que es imposible
hoy
hablar de ella
sin que esté tu
bigote por medio.
Dieron en llamarte José Luis,
y tú poéticamente descontento,
recogiste la llama
del pasado
para seguirla paseando
audaz
por los corros del presente.
Pariste
una Vasija
del más puro Barro
sevillano
para llenarla de versos
y esparcirlos al viento, donde
ávidas bocas paladean
tan exquisito manjar.”

jueves, 1 de diciembre de 2016

Reencuentro en azul


En el día de la presentación del poemario Reencuentro en azul se aliaron todas las musas para que el evento resultase de lo más agradable posible.



Desde la presentación por parte de Onofre Rojano hasta la última copa que nos tomamos en la Alameda de Hércules todo resultó tan fantástico como puede desear cualquier implicado en esto de las presentaciones de libros.



Me acompañó en la mesa, además de Onofre, mi buena amiga Antonia María Carrascal, que como persona avezada en esto de las lecturas poéticas demostró su bien hacer y entender el hecho poético.
Lo mismo ocurrió con María José Collado, que además hizo un esfuerzo por estar a pesar de no encontrarse en plena forma. Pero ahí estuvo.



Eugenio Fernández, desde su bien ganada estancia sobre las tablas, también estuvo a la altura de la tarde y recitó la parte del libro que le correspondía.



Y entre poema y poema, Ramón Díaz puso la voz cantora para amenizar un acto en el que todos los presentes estuvieron a gusto y este que suscribe, por lógica, mucho más.


 
Mi buen amigo, Pepe Raimundo, se encargó de la intendencia, que en estos casos tan importante es para que el autor pueda dedicarse a otros menesteres propios del momento.



A todos, incluidos las personas presentes en la sala, mi eterno agradecimiento, con el deseo de que la literatura siga siendo vehículo de unión y encuentro de unos y otros.