jueves, 20 de abril de 2017

Cuatro vidas


Quererse es  desplegar las alas
dormidas
por los senderos del viento,
oír el fino susurro
de las nubes siemprevivas.
Una vida

Traspasar el muro insondable
de cal viva,
conservando intacto el frágil velo
que cubre la desnudez.
No detectar ni una minúscula
herida
ni rasguño, ni escozor.
Dos vidas.

Es huir a contramano
y sin guía
del poderoso fantasma azul
que cada noche nos despierta
devolviéndonos la paz.
Sudar frío que recorre
la epidermis, adormecida
Tres vidas.

Quererse hoy y mañana
 -mientras viva -
quererse es luchar sin tregua
donde el débil no tiene
cabida.
Cuatro vidas.

viernes, 7 de abril de 2017

Tardes de Tertulia

<!


Continúa pasito a pasito el desarrollo de la tertulia Casa de las Sirenas. De vez en cuando recibimos alguna visita, como nos ocurrió la semana pasada que estuvo con nosotros Pilar Alcalá, apasionada becqueriana que nos dejó a todos con la boca abierta por la facilidad con que cuenta la vida de este poeta sevillano que cambió el rumbo de la poesía, allá en los albores del siglo XIX, o de la joven María del Mar Mir,YOUTUBE que nos hace seguir creyendo en el relevo generacional en el mundo de la literatura. Nos hemos acordado de Gloria Fuertes, cómo no, en el año que se cumple el centenario de su nacimiento. Hemos leído sus versos, escuchado su voz y nos hemos formado un poco más sabiendo de la opinión de otros críticos de su vida y su obra.
También nos ha visitado Reyes Lamprea, escritora que ha mutado hacia Alma Queen y que nos estuvo contando todo lo que siente cuando se vuelca en sus creaciones, así como los grandes proyectos que alberga en su mente de cara al futuro.
Uno de nuestros contertulios, Alejandro Cotta, nos ha facilitado el texto Parábola de la ingratitud, que nos ha servido de base para debatir de diversos aspectos tanto en el orden moral como en el de la literatura propiamente dicha. Con su gracejo habitual, lo hemos disfrutado.
También le hemos dado un buen repaso  al proyecto novelístico del que suscribe, que bajo el título de La casa deshabitada, trata de encontrar su sitio en el mundillo literario.
María del Valle Rubio Monge nos llevó de la mano de la poesía en una singular presentación de su obra Como si fuera cierto, en el salón de actos del Ateneo de Sevilla. Esperamos con ansia que nos recite en la primera oportunidad que la tengamos entre nosotros.
Y todo esto con asistencia libre, siempre en pro de la cultura a través de la Literatura.

jueves, 23 de marzo de 2017

Día de la poesía en Venta de los Gatos



Esta semana estuve en el barrio de Las Golondrinas donde está ubicada la Venta delos Gatos, lugar inexorablemente unido a la figura de Gustavo Adolfo Bécquer. Con motivo del día de la poesía se leyeron e interpretaron sus rimas, sus leyendas y algunos otros poemas dedicados a su figura o a su obra. 



Desfilaron poetas que de una u otra manera querían dejar constancia de que la poesía está vida, que si bien Bécquer decía aquello de “podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”, resulta que si que hay poetas y además generaciones nuevas que no olvidan su obra y que sigue siendo fuente de inspiración para muchos escritores.



Las personas de Con los Bécquer en Sevilla, junto con los vecinos del lugar y otras grupos literarios, hicieron posible este encuentro, que estuvo acompañado de música y que puso un granito más de arena en la posibilidad de que la Venta sea declarada Bien de Interés Cultural y se convierta en el centro cívico de que carece el barrio.


jueves, 16 de marzo de 2017

A volar, a volar

                        
                                            Otra ración de pajaritos para disfrute del alma

Cerceta común
Tengo que reconocer que no he tenido el placer de contemplar esta ave salvo en libros y litografías, así que me apoyo en la SEO, que dice:
Fácil de reconocer por su minúsculo tamaño —es el pato más pequeño de cuantos nos visitan— y por el vistoso diseño de los machos, en el que destaca un llamativo antifaz verde en la cabeza de color castaño, la cerceta común es una especie bastante sensible a las molestias humanas y a la alteración del hábitat. Presenta un área de distribución mundial muy amplia; en nuestro país, sin embargo, se reproduce de forma muy escasa y localizada, aunque durante el invierno su número aumenta de modo considerable.
                                                


Buitre leonado
A este si que lo conozco y además desde que tenía uso de razón, puesto que los veía llegar al muladar surcando los cielos paymogueros hasta dejarse caer, como si fueran paracaidistas sobre el lugar donde se depositan los cadáveres de los animales muertos. También los he visto, muchos años más tarde, caer como moscas víctimas del veneno con el que el hombre elimina a las “alimañas” que son contrarias a sus intereses.
Pero ahí siguen, sobreviviendo, y desplazándose con facilidad pasmosa sin mover un músculo.
                                              


Alcaudón real
Mayor que su pariente próximo el alcaudón común lo he visto en solitario, buscándose una buena altura para dominar la situación y tener controlado su territorio. Se deja ver menos, pero no deja de tener todas las características de estas especies de minirrapaces frecuentes en nuestras dehesas.
                                               


                                                      Alondra común
Siempre me fascinó esa capacidad de permanecer en el aire, en el mismo sitio, con movimiento rápido de alas y trinando al mismo tiempo. Conocida, poética y referente de las personas a las que les gusta madrugar. Una delicia.
                                                 

jueves, 9 de marzo de 2017

Íntima puerta



Este libro de 1986 fue publicado por Barro en la Colección Vasija, con el número 29
Enrique Soria Medina
Dice el autor en nota preliminar:
De los recuerdos infantiles a la exégesis trascendida de la realidad cotidiana, parándome en el eterno Asunto, así urdí esta colección artesana de poemas que gracias a la munificencia del Grupo “Barro” y a la oportuna ayuda financiera de la Junta de Andalucía, se hizo posible que saliera a esa larga y poco concurrida calle de las publicaciones poéticas.
Estos tres poemas, pertenecen a ese libro.
Patio de un monasterio
Olmos directos, ápices del cielo.
Pozo yerto. Paisaje de la yedra;
agua sonriente en plenitud de piedra,
parda geometría de alado vuelo.

Leve ocre de ancho desmedido,
razas de volutas fantasmales,
a las ubres de un viento desabrido
ciñe un aura de yesos ojivales.

Aquí Helios en una lengua impasible.
Violó la losa y descompuso el eco
la pisada de nueve corazones.

¡Oh patio de la libertad posible!
Para las almas de hontanar reseco
antífonas en gregorianos sones.

Por que escribo versos
Poemas creados en la encrucijada
de saber lo que escribo y para quién:
dolor, dioses, campo, árbol, amada,
que más da si la lira es mi sostén.

Si yo he cantado a las podridas rosas,
si los cierzos del alma en mi fenecen,
si las alas de Amor con mi hambre crecen,
callen los ecos de las otras cosas.

Para el otoño no quiero otro cielo
que la señal de un astro fugitivo
y la lenta prisión de una cuartilla.

Yo sabré encontrar con mi pluma el vuelo
de un verso que será definitivo
cuando del Rubicón pase la orilla.

En el centro de la plaza
La vi en el centro de la plaza,
diosa del aire, con el rostro leve
y un carbón derretido bajo las pestañas.

Herví de ansia, y mudo, intenté blandir el cielo.
Ella me indicó, abierto el fruto
de su mirada, donde estaba el deseo.

No hallé la rama, y el árbol
se consumió en una colina invisible.

Anduve, ya sólo, y ella se quedaría
en la anécdota de este poema.

¿Existió la plaza?
             Si el aliento
del árbol consumido.


jueves, 16 de febrero de 2017

Visita a Cortes de la Frontera II


3º día de estancia
Lunes, 6 de Diciembre de 1993
Tras una breve parada en Ubrique repostando material fotográfico, iniciamos l jornada saldando una deuda pendiente del año pasado: “La Sima y los Llanos del Republicano”. Por qué reciben este nombre es algo que aún ignoramos, no obstante desde la carretera donde obligatoriamente hay que dejar los vehículos y desde la cual se puede observar –dicho sea de paso- el inicio de una calzada romana, hasta la sima se nos indica recorrido cómodo, aunque la realidad nos marca a la vuelta un par de repechitos para desentumecer los músculos.

                                                     Foto tomada de la red
Iniciamos con un bosque de quercus y una culebrilla nos da la bienvenida, casi inmóvil desde una piedra, más que probable en esta postura debido al frío reinante. Una vez pasado el bosque se produce el tremendo contraste de un inmenso llano con la Sierra de Libar al fondo, y donde el desfile de personas en dirección al final del trayecto parece el de las hormigas cuando se afanan en sus quehaceres. Apenas un par de arbolitos donde en verano será parada obligatoria, pero que en el día de hoy no hace necesaria la presencia humana bajo sus ramas, dado que se agradece el sol con el permiso de las nubes.

                                            
Llegar a la sima no resulta difícil, ya que el sendero es bastante claro y además el trasiego de gente no admite lugar a dudas. Una vez allí emprendemos manos a la obra y nos situamos al borde del precipicio, tras el cual hacen falta conocimientos espeleológicos para continuar. Las enormes rocas redondeadas, la humedad y el musgo configuran el encanto del lugar, puerta de aventureros y muro infranqueable para los senderistas. Respiramos ese aire distinto que da la grandiosidad del lugar y regresamos sobre nuestros pasos.

                                                       Foto tomada de la red

4º día de estancia
Martes, 7 de Diciembre de1993
La jornada se inicia con la visita a la Cueva de la Pileta, por parte de algunos integrantes del grupo, mientras que otros descubrimos un nuevo nacimiento de río para la estadística de nacimientos: En la estación de Benaoján, en el lugar conocido como “el charco del molino” o algo similar, se pueden observar los borbotones de agua emerger del suelo, aunque el entorno deja bastante que desear por el abandono a que está sometido. Pronto vierte sus aguas al Guadiaro, después de pasar por las vías del tren y es allí, en las orillas del río principal donde se puede pasear y sin que sea algo extraordinario si que pasean sus riberas remansos de paz donde comerse un bocadillo a la sombra de los chopos.
Conocemos la industria cárnica del lugar, que a fuerza de temperaturas bajas, poseen secaderos de chorizos en las azoteas como si se tratase de calcetines. Visitamos el albergue La Ermita, recién inaugurado y bastante tentador para pasar en él unas vacaciones.

                                                        Foto tomada de la red

De allí nos desplazamos hasta el inicio de la ruta conocida como “Cueva del Hundidero”, también marcada como recorrido cómodo, pero que presenta cierta dificultad muy a pesar del cartel indicador. Hasta llegar a la presa, el asunto va bien, una amplia pista descendente conduce hasta la monumental obra. Sevillana de Electricidad erró en sus cálculos y la presa jamás llegó a funcionar por problemas de retención de líquidos.


                                          
Para llegar a la cueva hay que tomar un senderito, que se hace abrupto en ocasiones, y siempre descendiendo. La montaña impone conforme se avanza y una vez en el lecho seco, la humedad y la vegetación cambian radicalmente, los helechos adornan las paredes; a medida que nos introducimos en la garganta, se va descubriendo el pórtico de entrada ala gruta que presenta una visión de catedral de piedra, que se confirma una vez que nos introducimos en ella. La luz del día permite adentrarse bastantes metros; una vez hechos los ojos a la oscuridad se disfruta de esa ficticia aventura de imaginarse el principio de los tiempos cuando aún se desconocía el fuego. Se mire para donde se mire todo resulta grandioso: las paredes, el techo, las rocas del suelo. No hay apenas agua; con ayuda de una pequeña linterna nos vamos adentrando hasta llegar a un lago interior por donde parece ser se introducen los especialistas para salir a la Cueva del Gato. Con esfuerzo, pero muy satisfechos, retornamos a los vehículos y nos guarecemos del intenso frío que se deja caer.

jueves, 9 de febrero de 2017

Reseña a Reencuentro en azul


Hola, José. He leído "Reencuentro en azul". En parte ha ocurrido lo que sospechaba y te comentaba: que ante muchos de los poemas me he quedado como un daltónico ante un semáforo, o un griposo que no distingue los sabores. Pero por suerte no ha sido así con todos. Hay muchos que sí he podido paladear. Y es curioso, pero muchos de ellos son poemas que ya conocía de la época de PsP. Quizá sea sólo coincidencia, pero quizá también ocurra que entonces los leía uno a uno, de una forma tan individual y aislada que me permitía concentrarme más en su lectura. Empiezo con ellos:
   "Un hombre de carne y hueso" (pág. 19), con su "realismo mágico" y ese último verso tan bello.
   "Yo le pregunto al camino" (pag.29), descripción de un mundo desolado y de la perplejidad del que lo contempla. Por cierto, José, que en este poema hay una errata: hay un verso que dice "Respóndeme sean cuál será el sino", en vez de "senda". [El poema me gustó y lo guardé]
   "En la solitaria calle, la luna..." (p.58). Me sigue pasando que no llego al fondo, pero encuentro suficiente belleza en la superficie.
   "Cuando la luz no entre /Por mi ventana..." (p.60) Me ha vuelto a parecer un poema intenso que transmite acabamiento, desolación...
   "En tu incipiente calva..." (p.82). Creo que era un home a un poeta amigo tuyo, entre cuyas cualidades la que más me llegó fue su generosidad, cualidad que creo tú compartes (y te aseguro que no pretendo hacerte la pelota).

   Del resto, hay uno que me ha hecho mucha gracia, el dedicado a ese HOMBRE PROTESTA de tres años. (p.78)
   "¡Ay de los quince años!" (p.80), con tu peculiar manera de enfrentarte al pasado: no con nostalgia, sino apoyándote en él para el tiempo que tenemos por delante.
   Y luego, por supuesto, muchos de los dedicados al poeta, la poesía, el poemario... Las decepciones, la lucha, la espera, la fe en ese día que "a veces, sin saber cuándo, / amanece resplandeciente."

   Al final del trayecto, me doy cuenta de que me pesa mucho más lo disfrutado que lo que me ha dejado sin saber qué pensar. Me alegro.
   ¿Cómo va el libro? Si has contado algo en la red, yo no me he enterado. Quiero decir si estás a gusto con él, si ha gustado a la gente que a ti te importa, etc.

   Bueno, José. Encantado de haber leído tus poemas, y seguimos viéndonos por redes y pizarrones. Un abrazo.

Luisma Giménez