lunes 8 de febrero de 2010

Se busca historia (1)

154 Con un saludo especial para Nora y Fernando, cuélganos pronto esa historia que traes en la carpeta que estamos impacientes, ya voy Alba…




Camino sin saber por donde, porque en cada paso que doy, va impresa la huella de lo desconocido, el afán por descubrir ese instante irrepetible, que me pueda reportar las ganas de seguir viviendo. Sé que ahí fuera está un mundo lleno de palpitaciones, que demanda mi presencia, que me llama sin cesar para que calme mis ansias de conocimiento. Siempre tuve unos pies ligeros y tan poca chicha, que tenía que hacerle agujeros adicionales a todos los cinturones que me compraba; en alguna ocasión me han apretado los pantalones, y costaba trabajo abrochar el botón de la cintura, pero ello era debido a que la talla no era la adecuada a tan difícil compostura corporal. Por eso, en más de una ocasión, cogía un trozo de cuerda de cáñamo y con dos buenos nudos, asunto solucionado. Mi corazón ha latido siempre por debajo de las pulsaciones propias de la gente de mi edad, por lo que ir el primero, a la hora de caminar, nunca ha supuesto ningún desgaste físico adicional. Me gusta la compañía y sin llegar a ser un gran hablador, nunca me faltaron temas con los que llevar una conversación entretenida.

Así que con todos estos condimentos, que haya decidido coger el petate y lanzarme a la aventura de conocer el mundo, tampoco es como para asustar a nadie. Ya sabía yo antes de salir, que el mundo está tan descubierto, que en su día tuvieron que ponerse de acuerdo los americanos y los rusos para salir al exterior a ver que había por otra parte, pero a mí siempre me ha llamado la atención aquello de las carabelas y los expedicionarios por el continente africano y lo del yeti y esa gente que se mete a darle la vuelta al mundo ( de aquí en adelante m.) de la forma más insospechada: en barco y en solitario, en bicicleta, andando, en globo, en ultraligero y que sé yo de cuantas otras maneras de las que no tengo noticias. Porque eso sí, el planteamiento que yo me hice es que tenía que ser de la manera más ecológica y económica posible: coger una aeronave y darse una vuelta por el espacio no tiene mérito ninguno, y la única emoción posible del evento, es ver el tembleque que experimenta tu cuenta corriente, y por otra parte cualquier artilugio que necesita gasolina tampoco me atrae en absoluto, bastante contaminado tenemos el Planeta como para aumentar aún más su agonía por mi culpa. Como mucho y porque ya tengo cierta edad, el tren o el autobús en situaciones desesperadas son los únicos medios para alguna jornada que lo necesite, el resto a patitas que así es como se ha desplazado siempre el hombre.

— ¡Un momento Julián! – dijo Ernesto -. Ibas de maravilla, pero en cuanto me he descuidado has dado un giro al asunto que no tiene nada que ver lo que estás diciendo ahora, con las primeras líneas que has escrito.

— ¡Ah no! – Se sorprendió Ernesto-. ¿Desde donde crees tú que he cogido otra onda?

—Desde que nombras por primera vez al mundo. Hasta ese momento puede uno imaginarse que estás hablando de tu mundo interior y que lo que necesitas es salir de ti mismo para ver que pasa más allá de tus narices, pero luego das un giro sorprendente y se te ve el plumero de conquistador de ínsulas desconocidas.

— ¡Está bien! Trataré de corregirme.

.../...Continuará

jueves 4 de febrero de 2010

Gris


153 Ya le digo D. José que el informe sobre el Amadís se lo dejé encima de su mesa, pues no lo encuentro, que quiere que le diga Alba ¿no tendrá una copia?, supongo que lo tendré guardado en algún archivo, pero ya le digo: un lenguaje extraño para los tiempos que vivimos, demasiado extenso el relato, que abarca nada más y nada menos que cuatro libros, con un empacho de “cavalleros”, dueñas y doncellas que para que contar, hay que tener en cuenta la época Alba, ya se lo explico en el informe, bueno, bueno no obstante consígame una copia, como usted diga D. José. ¿Con quién hablabas Alba?, ¿tú que crees?, no me digas que a estas horas de la mañana tenemos al jefe currando, se ve que hoy tiene prisas, vamos a dejarlo ¿qué tal los carnavales Gon?, ¡Ah, qué maravilla, como los disfruto!, ¿Has estado en el Falla?, ¡que va!¡que va!, lo mío es por interné, pero da igual yo los disfruto, de vez en cuando tengo alguna interferencia, pero en general se ve bien, ¿y no piensas ir?, la semana que viene, ¡ya! Para la final, eso es Alba, ya veo que a ti también te gusta ¿eh?, no te equivoques Gon, lo que ocurre es que estoy informado que es distinto, informado, informado ¿y qué me dices de IFA09?, ¿qué tiene que ver ahora eso?, no dices que estás informado, pues hala, dime como va ese proyecto, estás insoportable, pero te lo voy a decir: ese proyecto en el que trabajamos tú y yo y que pretende ser una novela, ya no tiene nombre en clave, ha pasado a denominarse “Gris”, muy bonito ¿pero en que fase está?, por mi parte en la de redacción, por la tuya no sé, pues para que lo sepas, además de disfrutar con los carnavales, la parte que me corresponde la tengo superada y en unos días pasaré a corregirte tu redacción, ¡¡Aaah, por favor!!, me voy con D. José que tienes una mañana…

lunes 1 de febrero de 2010

Más cine por favor


152 Hoy es lunes Gon, supongo que estarás deseando contarme lo bien que te lo pasaste ayer, ¿cómo lo sabes?, bueno ya ves, la experiencia, pues si Alba me lo pasé muy bien ayer porque estuvo un día perfecto para recorrer la Rivera del Cala, que fue lo que estuvimos haciendo ¡qué bien nos lo pasamos! ¡Qué maravilla! ¡Cuántos rincones ocultos tenemos a dos pasos de nuestra casa!...¡para, para Gon!, tampoco hace falta que me hagas ahora un alegato de la Naturaleza porque ya nos conocemos, como quieras ¿y tú que has hecho?, ¿yo?, pues de cine, ¿y qué has visto?, te explico Gon: fui a ver “El cónsul de Sodoma”, ¡ah si! He podido leer que se ha levantado una buena polémica entre el director de la película y Juan Marsé, así es parece que hay desacuerdos puesto que Marsé aparece retratado en la misma con su “pijoaparte”, aunque en definitiva se trata de la vida del poeta Jaime Gil de Biedma, ¿y te ha gustado?, a mí sí, creo que recoge muy bien la época y en especial la forma de vida de ese grupo de intelectuales, ¿intelectuales?, está bien Gon, de gente relacionada con el mundo creativo, no seas tan puñetero, ¿viste algo más?, si a D. Manuel, ¿D. Manuel?, si, no me seas tan despistado, te hablo del Cine Forum, ¡ah bien! ¿y qué viste?, “La verdad sobre el caso Savolta”, ¿no me digas? ¡Qué lástima! Con las ganas que tenía yo de conocer esa cinta, ¡claro! Tanto campo, tanto campo… a lo que íbamos Alba ¿te gustó?, por supuesto: una buena película, de las poco vista en la filmografía de López Vázquez, una gran interpretación no cabe duda, o sea Alba, que entre unas cosas y otras no has salido de Cataluña, mentalmente no, ¡que buenos recuerdos tengo de visita a Barcelona¡, tú siempre con tus viajes, qué quieres es lo que me da vida, anda, dejemos ya el charloteo y al grano, que está por llegar D. José, al grano.


miércoles 27 de enero de 2010

Si algún día


151 Hoy es mi turno, así que no me interrumpas que estoy inspirado, como quieras Alba...








Si algún día

los hombres caminasen

con una sola pierna

EL

utilizaría los brazos.

Si se comiera

sin masticar

EL

utilizaría dos dentaduras.

Si algún día

hubiese que cubrir la cabeza

con una escafandra de cristal

EL

respiraría impenitente

sin acaso intoxicarse.

Si se pudiese

volar

EL

llevaría plomo en los bolsillos.

Si algún día

no fuese necesario estudiar

EL

obtendría matrícula de honor.

Si el blanco

continúa siendo blanco

EL

lo seguirá viendo negro.

Y son sólo noventa centímetros

lo que separan su nariz

del suelo.

Abolirá el NO

y el SI.

Creará una terminología tal,

que no habrá forma

de buscar su antónimo.

Es posible que

en su madurez

se vea llover

hacia arriba;

jugar al fútbol

con la Luna;

escuchar por el dedo gordo

del pie.

Y lo que ha

apagado en una

onomástica

han sido tres velas.

Lleva en su sangre

glóbulos violetas

y es, en potencia,

una cerilla en la

puerta de un polvorín.

Nunca tuve oportunidad

de ver

crecer

al HOMBRE PROTESTA,

más, tengo la

sensación

de hallarme en

posesión

de una butaca

de primera fila.


lunes 25 de enero de 2010

Nos vamos al cine


150 ¿Qué tal te fue en tu día de campo Gon?, muy bien Alba es que la Sierra de Aracena después de todo el agua que ha caído no tiene desperdicio, ¿y tú que hiciste?, leer a Fernando, ¿las gynnopedias?, eso mismo, ¿te está gustando?, pues si que me está gustando Gon, ya hablaremos más despacio, sobre todo cuando a ti te de por leer el libro, ¡bueno, bueno! Tampoco hay que pasarse que ya verás como llego a tiempo para la cita ¡eh!, no creas que yo con cumplo con los encargos, no quería decir eso Gon, no te lo tomes a mal, ¿has escuchado a Delfos y Miguel Angel hablando del Decamerón?, claro que sí, por cierto que a Delfos le quiero decir que no tenga dudas: ¡hay que leerlo!, aunque resulte algo pesado por la repetición de las historias, pero es bastante entretenido, o encantador como lo llama Miguel Angel, o eso: encantador, claro que nuestro amigo buscaba encontrarse con escenas que luego resultaron no estar a la altura de sus expectativas, ¿Y qué le decimos a Izaskun?, pues que es bastante complicado separar el cine de la literatura, tiene razón, yo no sé a ti Alba, pero si leo un libro, luego no puedo ver la película porque uno de los dos me decepcionarán, por eso mismo que estás diciendo Gon, no me atrevo a ver la película del erizo, ¿por qué?, por lo que estamos hablando, porque me dejó tan buen sabor de boca “La elegancia del erizo”, que no quiero que me lo estropee nadie, en eso estamos de acuerdo Alba, menos mal que coincidimos en algo, y este fin de semana, otra vez “La vaquilla”, ¡ah, es verdad! Y además Gon estuve en un forum visionando “El verdugo”, ¡Cuánto Berlanga!, pues ahí ya empezamos a no estar tan de acuerdo, ya me extrañaba a mí tantas coincidencias, en fin Gon vamos a dejarlo antes que se acabe de romper el buen rollo, que hemos empezado muy bien la mañana, Gon, que hemos empezado muy bien…la mañana.

jueves 21 de enero de 2010

Decamerón


149 ¿Terminaste ya el Decamerón?, lo terminé Alba, ¿Y qué?, un buen empacho de cuentos: cien para ser más exactos, ¿Y las historias?, variadas como te puedes imaginar, aunque las relaciones amorosas con pillería de por medio se llevan la palma, ¿Y es tan picante como dicen?, a mí no me lo ha parecido, será que los tiempos han cambiado mucho desde que lo escribiera Bocaccio hasta ahora, sin embargo es curioso como a consecuencia de una epidemia se desarrollan los acontecimientos jocosos, ¿no lo entiendo?, si Alba, ¿tú sabes como es la estructura de la obra, no?, hasta ahí llego, pues lo que digo es que los jóvenes se retiran al campo huyendo de la epidemia de peste y no se les ocurre mejor cosa que distraerse contando esas historias, eran otros tiempos Gon, ¡ya!, un viaje de regeneración, es otra forma de verlo, que te lo has pasado bien, en definitiva, eso por supuesto Alba ¿y tú como llevas el Amadís?, digiriéndolo, ¡ah!, ya hablaremos de él Gon, ahora no debemos olvidarnos de agradecer a Fernando el envío que nos ha hecho de su obra “Tres gynnopedias”, que será nuestro próximo envite lector, ya lo tengo casi leído Alba, ¡joder, qué afán lector!, algo habrás dejado de hacer, prefiero no decírtelo, ¡Ah! También Izaskun y Delfos – que vaya aventurita que se corrió por Asturias - nos han dejado su tarjeta de visita y sirva esto para anunciar que vamos a hacer viajar a Alicia, ya lo dijimos el otro día Gon, bueno pues para que quede más claro, ha sido una decisión de la Tertulia que en las últimas semanas ha dado un giro en cuanto a sus objetivos y parece que se va a decidir a concursar, ¿Y eso es malo Gon?, ni malo ni bueno, es trabajo, y que no nos falte, sino a ver como vas a corretearte esos mundos de Dios, con una mochila Alba, ya te gustaría a ti, ya te gustaría.


lunes 18 de enero de 2010

Alicia Peña (3)


148 Está bien Gon ¿nos vas a descubrir hoy qué está pasando en esa oficina?, ya lo tengo Alba, tardo el tiempo de ponerme delante del teclado, eso espero…





ALICIA PEÑA (y 3)

.../...Viene de Alicia Peña (2)

Así pasaban los días, la monja cada vez gozaba de más poder dentro del sagaz edificio y aunque sus actuaciones no causaban daños físicos, si que comenzaba a preocupar dentro de la cúpula dirigente de la empresa, el estado psíquico de los empleados, por lo que decidieron poner el caso en manos de una persona responsable, cauta, inteligente y con bastantes años de servicio –según aconsejaban los informes técnicos pertinentes-. Descartaron en todo momento contratar a nada ni nadie procedente del exterior, porque querían máxima discreción y que este extraño fenómeno se resolviese internamente sin intrusismos ni estridencias, por el buen nombre de aquello a lo que representaban. El departamento de personal, junto al de recursos humanos y a los sindicatos se pusieron en marcha; se procesaron todos los datos hasta el más mínimo detalle y el resultado final fue la aparición en pantalla de un rostro con nombre y dos apellidos: Alicia Peña Espejo, de la que nadie en la cúpula tenía la menor referencia.

Era necesario ir descendiendo peldaño a peldaño en la escala del poder, para llegar hasta alguna persona que de una manera u otra conociese ese rostro o lo hubiese visto por algún rincón del edificio, porque su ocupación actual no estaba clara y el lugar en el cual desarrollaba su trabajo tampoco aparecía por ningún lado. ¿Cómo era posible semejante descontrol? Se cruzaron las acusaciones, se crisparon los ánimos y todo parecía que iba a quedar en otra actuación impecable de la monja, cuando la foto del personaje en cuestión fue a aparecer en el pecè cuyo salvapantallas lucía de blanco y verde. El jefe al ver la foto de su subalterna con un letrero de “se busca” al lado, se temió lo peor, aunque fue tranquilizándose cuando leyó que no se trataba de nada grave. Se puso en contacto con sus superiores – según se le ordenaba – y sin darle demasiadas explicaciones le pidieron que la buscase y la hiciera llegar al despacho del director general. El jefe de Alicia se personó en la oficinita y al preguntar por ella al dúo, estos se encogieron de hombros, porque ambos tenían muy claro que aunque no estaba, si que estaba. ¿Cuánto tiempo había pasado desde aquella situación? Hubo un veinte de julio con una tremenda bronca entre ella y uno de sus compañeros, estando el jefe por testigo, pero aquello pasó, cada cual se ocupó de lo suyo y nadie hasta ahora había dicho nada. El jefe de Alicia comenzó a hilar fino. ¿En realidad cuánto hacía que no la veía? La conexión a la red hacia posible trabajar sin necesidad de presencia física y él – honradamente- lo único que controlaba es que estaba al día la parcela de trabajo asignada a su subalterna. ¿Qué le diría ahora a sus superiores, después de pasado tanto tiempo? ¿Dónde estaba Alicia?

Por fortuna para sus intereses y los de su familia, cuando fue a contar aquella extraña historia que no sabía por donde cogerla, se encontró que sus inmediatos superiores desconocían e ignoraban de todas, todas, la existencia de esa minúscula oficina perdida en el último pasillo de la planta baja. No aparecía en ningún plano, no constaba en ninguna estadística, se desconocía a que se dedicaban las personas que en ella trabajaban y lo que es peor, Alicia Peña había sido elegida como la persona ideal para resolver una situación de extrema dificultad – según un complicado proceso informático -, pero ni su propio jefe podía dar fe de su existencia. Conforme el tocho de papeles fue ascendiendo peldaños, comenzaron a temblar las butacas, el miedo se adueñó de la estructura jerárquica y cada despacho por el que pasaban los papeles, tenía más cosas que callar que ganas de esclarecer los hechos, por eso Alicia Peña – a la que nadie preguntó por su larga ausencia -, se quedó de una pieza cuando llegó al despacho del director general, fue agasajada con todos los honores y luego de ensalzarla cada uno de los presentes por méritos que ella misma ignoraba, terminó quedándose a solas con el máximo representante del poder, que le leyó en vivo y en directo su nombramiento como subdirectora general, o lo que es lo mismo: número dos, en femenino singular, de aquella monumental empresa dueña entre otras cosas del más moderno edificio inteligente que se había construido en la ciudad. De la monja para que le iban a contar nada, ¡que se divierta! Ya se le ocurriría a tan privilegiada mente la solución para que los empleados se despreocupasen o a lo mejor terminaban todos aceptándola como compañera y participando de sus juegos y ocurrencias.

La oficinita quedó como estaba, con las tres mesas en activo y el dúo entregado de lleno a su cotidiana tarea, con el jefe asomándose por la ventana de vez en cuando, tan sólo faltaba una foto de la mesa de Alicia que ahora figuraba en un lugar de privilegio del edificio, en un despacho de ensueño: se trataba de su hermana Flora, que posaba junto a ella el día en que tomaba los hábitos como sierva de Dios.



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