miércoles, 10 de octubre de 2018

Octubre de libros



Llegó el otoño y con el da comienzo la actividad de las distintas tertulias literarias en las que participo. Se abrió el cajón desastre a mediados de Septiembre, en la Tertulia Literaria de la Casa de las Sirenas -que por cierto este año está de veinte aniversario-. Dentro de las distintas ocupaciones que conlleva participar en esta tertulia, nos prometimos leer este verano "Lolita", de Vladimir Nabokov. En mi caso releer, que dicen es uno de los mayores placeres para el espíritu lector; se hace todo más pausado, se detiene uno en los detalles y se olvida de cómo terminará el desenlace puesto que ya es conocido. Leído el libro, tan solo queda que llegue el día en que hablemos de el en profundidad. Queda poco.
La segunda de las tertulias es la que dirige J. Carlos Carmona en la Casa del Libro de Sevilla. Teníamos el compromiso de leernos "El manantial" de Ayn Rand; para mi todo un descubrimiento de esta autora, que me ha fascinado, así como el libro, del que hablan y no paran. Tiene sus partidarios y detractores -como no-, yo me apunto a los partidarios ya que no me ha resultado nada pesado leer las más de setecientas páginas en libro de bolsillo, así que si me ha enganchado por algo será.
Y por último, en la más cercana de las tres tertulias, la de Alféizar, en Camas, teníamos un par de libros como tarea: "El conde Lucanor" de D.Juan Manuel y "Yo, la vieja maestra" de Rosa Clemente Martín Gil. Un clásico y un relato actualísimo de una maestra recién jubilada, que tiene tanto que decir, que lo ha plasmado en un libro. El primer caso se trata de una relectura, y por tanto me ciño a lo que comenté anteriormente con respecto a este aspecto, y en cuanto al segundo, estamos a la espera que llegue la próxima semana para tener un encuentro con la autora y debatir todos en torno a la figura del maestro y otros muchos aspectos que atañen tanto a la educación como a la propia vida, porque escribir al fin y al cabo no es más que eso: narrar de manera más o menos fantasiosa las vivencias de cada cual.
 

jueves, 4 de octubre de 2018

Zahara de la Sierra (3)



13/10/97
La mañana se inicia con una visita a un antiguo molino de aceite que aún sigue activo, pegado a la falda de Zahara de la Sierra. El parroquiano nos atiende con amabilidad mientras observamos la adaptación del trabajo a los tiempos modernos y todo el proceso para convertir la oliva en el preciado aceite. Allí quedan para la historia las enormes piedras de granito sin nadie que pueda ya ponerles al día y sustituidos los engranajes metálicos. Capachos por doquier y un museo de apeos de labranza distraen nuestra atención. Desde aquí se observa una vista relajante y tranquila del enorme lago que conforma el actual embalse de Zahara.
Acto seguido volvemos a encaminarnos al puerto de Las Palomas para llevar a cabo un itinerario que discurre por el pico Coros. Se trata de un trazado fácil que permite observar una panorámica ideal ya que va dándole la vuelta a todo el monte. Zahara, Algodonales, Garganta Verde, el embalse, El Gastor, Ronda, Grazalema; todo queda a vista de pájaro ya que hasta los propios buitres quedan por debajo de nuestra visión en determinados momentos. La vegetación da idea del frío que debe hacer por esos cerros, así como la ausencia de árboles. Por la parte de Zahara se presenta como una umbría con bastante vegetación y vida animal y de descenso suave, en contra por la parte de Grazalema el asunto se vuelve más abrupto y presenta unos cortados propio para cornejas, grajos y similares. Las cabras como es de suponer también encuentran su sitio porque toda la zona en si es rica en este tipo de ganado doméstico. En la cima (1331 mts) existe unos restos de estación meteorológica y un poste cuya destrucción está penada por la ley, desde el cual se tiene una buena vista sin las condiciones meteorológicas acompañan, como era el caso del día que nos ocupa, que se hallaba despejado y tras el ejercicio no hacía ni frío, ni calor.
Terminamos la estancia en Zahara de la Sierra con una comida comunitaria en la casa donde hemos pernoctado en honor de E.C., tesorero a la sazón de Driades, que ha tenido la gentileza de preparar un suculento guisado de carne por su onomástica. Otros compañeros llegan ex profeso desde Sevilla para celebrar tal acontecimiento.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Poetas en Úbeda



POETAS EN EL V ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POESÍA de ÚBEDA
Nació en Pontevedra en 1964. Autora de 4 poemarios, sus poemas están incluidos en varias antologías.

Esta puedo ser yo

Ya estoy harta de tanto taladrarme
de no encontrar excusa para no desvivirme
y caer en los vanos exhausta por los golpes.
Es arañar el suelo apretar el futuro,
intentar que la espuma no se diluya nunca,
apreciando que el tiempo se dobla y no regresa
jamás a sus orígenes.
Intentaré estallar
por encima del monte, sufrir la condición
de ser signo de agua con suficientes reservas,
pretendiendo evitarme algunas veces.
Esta puedo ser yo
a pesar que la axila siga empujando fuerte
ya nadie lo discute.

Ahora que la noche

Ahora que la noche te pronuncia
se me acabó el silencio.
No sé mucho de tí
pero puedes conmigo,
con todos los rescoldos de mi mente,
la oquedad es resistencia, el futuro impreciso.
Has decidido hacer correr las nubes
y en su lugar me has puesto un gran claro azul
delante de los ojos.
Precedes al amor,
eso es infrecuente,
prefieres encontrarte en lo difícil
y compensarte
grabando cercos nuevos
con el agua que tienen en las manos.
Ahora que la noche te pronuncia
y el silencio se acaba
con un concierto de horas de desvelo,
de oídos atentos a la puerta
y temores congénitos,
no me queda ya otra que averiguar que esto
que has traído contigo,
encima de la vida, copando lo perenne,
que casi no me duelen estas llagas de ayer.
 

martes, 18 de septiembre de 2018

Aves de ida y vuelta


                  Todas las imágenes, excepto la de cabecera, están tomadas de la red

Focha común
Un ave fácil de reconocer por su marca frontal blanca (escudete), y porque la podemos observar en cualquier parte donde haya una laguna, incluidas las artificiales. Se lleva uno una sorpresa cuando cree estar viendo a un pato nadando y de repente pone pie en tierra o le da por salir corriendo por el agua; entonces se distinguen sus patas y se comprueba por qué pertenece a otra familia que no es las anátidas. En las orillas, entre la vegetación se le puede oír trajinar de una lado a otro, haciéndose llamadas de advertencias.
                                               

Águila calzada
Del tamaño del ratonero común (del que ya di alguna referencia), pero con la cola más larga. No he tenido el placer de contemplarla en el campo, debido a qué las águilas de este tamaño cuesta más dar con ellas, se dejan ver menos que otras aves y se les puede confundir, así que seguiré esperando mi oportunidad. Tan es así, que ahora se le llama "aguililla".
                                                  
Bisbita común
Como otras aves que anidan en el suelo, me la he encontrado en más de una ocasión paseando por el campo, bien en tierra o en el aire, con canto melodioso y haciendo gala de sus dotes de dominio del medio.
                                                  

Búho chico
Tiene un aspecto similar al búho real, solo que de tamaño mucho menor, en el que destacan sus orejas largas. No se deja ver con facilidad, entre otras cosas porque no es muy abundante por los parajes en los que me he movido, pero estar, está, según dicen y cuentan.
                                                  
   

jueves, 6 de septiembre de 2018

El verano



El verano que se nos va, ha dejado huellas en mi cotidiano desenvolvimiento, de las que son imborrables. Fue Sanlúcar de Barrameda quien me acogió con sus brazos abiertos al océano Atlántico, con Doñana siempre presente. 


En medio, Ayamonte, de arenas finas y con la raya a dos pasos.


Al poco llegó Paymogo, con ese aire de bondadoso julio y paredes recién encaladas.


El Rincón de la Victoria resultó eso, un rincón más que agradable donde degustar  las horas de amistad que el trascurso de los años me sirve en bandeja. Con el Caminito del Rey como gran recuerdo para los sentidos.





 
La gran aventura estuvo en el Norte, en el Camino francés que lleva a Santiago ¡y qué aventura!

 
Y por Cantillana tiramos los últimos cohetes, eso si, con el agua siempre presente, y que nos falte.

jueves, 30 de agosto de 2018

Porque de mi boca



Porque de mi boca
un día
surgió la palabra
              eterna,
tú quisiste
que no quedara
enredada entre los pinos.
Y fui a tu casa
y me acogiste incólume
con los brazos abiertos
como ramas de nogal,
y me diste a beber
vino del
odre de la pureza.
Tu tiempo fue mi
Tiempo
y mis huellas se marcaron
tras las huellas de tus pasos.
Mi piel absorbió el viento
que las horas del Mare Nostrum
se pasaban de una a otra
hasta conseguir plegarlo
en los mástiles del puerto.
Allí estaba Gaudí
          y San Pablo
          y la Rambla
          y el Barrio Gótico
          y el Monte Tibidabo
y las inmensas horas
                 grabadas
en un balcón abierto al campo,
donde la siringe
             de la curruca
me retaba cada mañana.

jueves, 23 de agosto de 2018

Manual de soledades



Vasija Colección de libros. Serie poesía, 31
Libro finalista en el VIII Premio BARRO de Poesía, 1986

Al norte
Al norte,
porque habrá algún silencio casi nuevo
y no tendrás que talar esos ramajes fantasiosos
por los que eleva el claro día
relámpagos de oro,
abanicos de insectos
que envidian la clara lucidez de lo que fuimos.

El primer soporte del orgullo
nos adorna de instintos,
y anatomías húmedas
pondrán no sé en dónde
una fecha para los tañadores de luna,
un círculo
que señale puntual
el dolor escondido y unánime
que hay en los hospitales.

No pretendas más cumbres,
ni el salitre de no sé qué piedades,
ni esa forja exquisita que naufragó a las cinco
y cinco del noveno mes
del año aquel de las desgracias
que inauguramos juntos.


al norte
siempre al norte
aunque no sepas caminar.

El amor perdura
La arcilla en el aire
amarillea las torres y tú
resucitando ausencias,
fuiste a la tierra de nadie
llevado humildemente
al amor de entonces.

A dónde ir que no sea abundante
el carro de las lágrimas,
la luz eternizada,
el alma por fuera de la sangre
acorralada?

El emisario que truena como un cráter
es el padre rotulando los marfiles antiguos
de los huesos,
dilatado como el soplo doliente de la vida.
El acaudilla racimos de anciedades,
labranzas
y relucientes oros,
y encandila la noche
con sus manos hermosas.

El congreso la enorme cicatriz del mundo
y llena de pequeños teatros la gran arquitectura;
aprende manuales de calvario y, tiene
puesto el dedo
en los labios del mar
y por el mar
a nuestra sangre viene,
y por la sangre a la ceniza
y en la tierra
con los ojos cerrados
nos acusa.

La arcilla en el aire nos congrega
al escenario sublime del misterio
y el sueño de gloria
desvanece el amor pausadamente.