miércoles, 25 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!


373 Mal empezamos el día de Nochebuena, ¿qué ha pasado, Alba?, que nos habíamos equivocado en un número, nosotros y el noventa y nueve por ciento de los poseedores de un décimo de lotería, que no es por eso, tontorrón, ¿entonces?, que nos habíamos comido el 370, ¡ah! ¿y tú crees que alguien se ha dado cuenta?, no, pues entonces… a lo que vamos, Feliz Navidad para todos nuestros amigos, eso, y en su representación: J. Valle, MJ Collado,Trini, Araminta, María, Marina Fligueira, Marisa, Vero, Antonia M.,Stella, Aniquiladora y Martha, ¡qué de gente, no!, y las que no pian, Gon, que entre unas cosas y otras vamos a dejar el pasillo de los retratos que ya no cabe ni una chincheta, eso no es nada, Alba, que he visto yo portales por ahí con miles de fotos, eso ya es una exageración, no creas, que luego es un problema acordarse del nombre de tanta gente, o sea, para que nos entendamos, mejor poquitos y selecto, eso lo dirás tú, Gon, porque el jefe piensa otra cosa, me imagino, en su mente no cabe más que el negocio, pero eso es él, compañero, nosotros no debemos pensar así, estamos a lo que estamos, por ejemplo ¿tú conoces la cueva del tesoro?, ahora que me vas a contar, Alba, ¿una de piratas?, podría ser, Gon, pero no es eso, se trata de una Cueva situada en el Rincón de la Victoria de Málaga, que es digna de ver más que nada por la influencia marina, ¡ah, ya!, creí que se habría encontrado allí un tesoro… puede ser, Gon, pero el tesoro está en los milagros con los que nos sorprende la Madre Naturaleza, tú y tus viajes, eso, yo y mis… por cierto ¿qué te pareció Armin Mueller-Stahl?, ¡mandeee!, ¿no estuviste en el cine?, ¡ah!, te refieres a Coronel Redl, si, a eso me refiero, Gon, perdona mi alemán, la peli me gustó, Alba, y el coloquio también, ya sabes que D. Manuel me seduce bastante, pues aún quedan dos más del mismo ciclo, así que ya sabes… lo sé, pero con lo de cena de Nochebuena, la comida de Navidad, lo otro y el de la moto, veremos a ver como llego al fin de semana, haz como yo, sé moderado, ¡moderado!, es difícil sustraerse ante tantos manjares, ¿qué hora es?, ¡ostias, saca el cava!, ¡Chim, chim!, por todos nuestros amigos, lectores anónimos, seguidores desconocidos, compañeros de las letras y demás caterva habida y por haber…FELIZ NAVIDAD.
 

martes, 17 de diciembre de 2013

Acebo

372 Está visto que la impaciencia del jefe puede con nosotros, y que lo digas, Alba, ¿de dónde habrá sacado ahora esos cuadernos?..., en fin..., esperemos que la paciencia de Marisa, Trini, Aniquiladora y José Valle sirva de contrapeso, y la de todos los demás, Alba, eso, y la de todos los demás...

CUADERNOS DE CAMPO: El acebo

Conecté con este árbol un día de Inmaculada en la Sierra de Segura y Las Villas. La tarde era gris, y el acebo formaba una línea ascendente a ambos lados de una vera, mezclándose entre pinos arropado por un enmarañado verdor. El viento me sopló al oído que lo que tenía ante mis ojos era una representación de la familia AQUIFOLIACEAS del género Ilex, de hojas elípticas y cuyos frutos aún permanecían ocultos a mi curiosidad de observador. Un poco más abajo, en un caserío semioculto, humeaba una chimenea, y el aire traía ese olor a cuero quemado, tan propio de nuestras sierras, cuando de obtener beneficios del cerdo se trata; una señora sentada ante un lebrillo se esmeraba en los embutidos, mientras otras cuantas personas le buscaban un buen clavo a las patas limpias de sangre, brillando al frescor matutino.
No demasiado lejos de este lugar, “Las Acebeas”, campamento juvenil que dormitaba de la presencia humana, haciendo crecer hierba en aquellos espacios donde el sol veraniego castigaría a su debido tiempo; las tiendas de campaña, el fuego, el bullicio, quedaban entrecomillados, tan sólo unos perros guardaban celosamente el único techo del campamento. Por allí merodeaban los ciervos y el arrendajo, y contemplando el juego amoroso de los buitres nos acercamos por carreteras sinuosas hasta Segura de la Sierra, con su castillo mudéjar, enclavado en un picacho desafiando leyes físicas. Oteadero perfecto en el que el poeta Jorge Manrique decidió establecer parte de su vida, y al que por supuesto la población serrana tiene dedicada una placa, y muestra orgullosa la casa a aquellos pasajeros que deseen visitarla.
En las proximidades destaca El Yelmo (1809), impresionante elevación desde cuya cima parece estar uno a las puertas del cielo. Siles, Santiago de la Espada, Hornos, son otros nombres que debemos apuntar también en nuestra agenda, si queremos tener una idea preclara de este paraje declarado Parque Natural desde 1986 y que abarca una superficie aproximada de 214.300 has.
Volviendo un poco al acebo, conviene saber que esta especie presenta una gran variedad de hojas y frutos, ya que lo mismo nos llega de América que de Asia. Existiendo por tanto muchos híbridos aunque la conocida agrupación de bayas rojas pasa por ser una de las más espectaculares. El acebo se ha plantado tradicionalmente para favorecer los bosques destinados a la protección y alimentación del ganado. Requiere cierta humedad y no soporta las sequías prolongadas. Es un reducto de la vegetación lauroiede que cubrió antaño buena parte de Europa. El acebo además de refugio y aislante térmico, ofrece sus hojas y frutos a multitud de herbívoros; actúa a la vez como abrigo y como fuente de alimento. Las aves - ¿cómo no? -, colaboran en la dispersión de sus semillas, en agradecimiento a los dones que el árbol ofrece

martes, 10 de diciembre de 2013

Hombro con hombro

371 ¿Qué nos traes hoy, Gon?, como estuve de descanso me puse tierno, ¿qué nos traes, Gon?, ya voy, leche, déjame que salude a Stella y Aniquiladora, de paso dile algo también a Vero y a Trini, ¡ojú, Alba! ¡qué mañanita!... toma, anda, cuelga eso y déjame respirar, dame, mosqueón...

 Ella sale del portal con la bufanda al cuello y el portafolios sobre su pecho como protegiéndose de algo. La mirada lanzada al suelo mostrando el suave colorido que ha puesto en sus ojos. Él espera como cada día, una mano en la bicicleta y la otra dispuesta a encontrarse con el suave tacto de la amada. El portal es indiscreto y hasta volver la esquina no pondrá su brazo derecho sobre los hombros de ella, en la que se acurruca tímidamente tratando de mantener la compostura. Hablan suave, silabean, con la mano izquierda dirige el manillar de la bici, tratando de que los pedales no le den en la pantorrilla. La noche ha sido muy larga, como todas, y los ahorros van bien; ya queda menos para que se efectúe el sorteo de las viviendas, y con un poco de suerte y otro de promesas municipales, pueden conseguir que se acorten los plazos para ese ansiado momento. Mientras tanto ahí están cada mañana caminando hombro con hombro.
 

martes, 3 de diciembre de 2013

Agradecidos


370 Hola Gon, ¿viste a Rafael?, no me dio tiempo, es que como tuve que atender a Recomenzar, cuando me di cuenta ya se había ido, bueno, puede que este miércoles, ¡ah, bien!, oye qué bien ha caído tu poema: “real-maravilloso, sensualidad, libélulas creativas”, según palabras de J.Valle, MJ Collado y Marisa, eso último lo decía yo, ¡ah, bien!, le dije a Trini que lo del lunes 25 fue una pasada, hiciste bien, Gon porque el jefe estaba que se salía ¡qué forma de firmar ejemplares!, y ahora a seguir currando, eso es lo que nos queda, Gon, ya sabes cual es nuestro papel: dejarnos las pestañas día tras día para sacar adelante la tarea, de momento ya ves: no hemos terminado de debatir sobre Richard Yates y sus “Once maneras de sentirse solo” cuando nos vemos abocados a enfrentarnos a los “Cuentos completos” de Amy Hempel, ya lo creo, Alba, y mientras tanto nuestros amigos AM Carrascal y O. Rojano esperando, ¡ya!, lo mismo que la montonera de papeles que tenemos que poner en orden, pero… ¿pero qué, Gon?, ya lo comentábamos antes: es nuestra tarea, es el pan diario, es… ¡vale, vale, Gon, que te embalas!, ¿qué te pareció la peli de Woddy?, ¿Blue Jasmine?, pues claro ¿cuál va a ser?, ni fú ni fá, qué quieres que te diga, compañero, es que cuando se alcanza un nivel, luego subir un peldaño, cuesta lo suyo, esperemos que luego de la experiencia de los bosques, no se nos atragante el siguiente proyecto, ¡que no, hombre, que no!, no podemos comparar , ay, mira quienes vienen por allí, ¿quiénes son, Alba, que desde aquí no veo bien?, Stella y Vero, ya veremos que nos cuentan, por cierto, Alba, me recomendó encarecidamente el jefe, que le diésemos las gracias a todos los asistentes del lunes 25, ya sabes como es, quiere quedar bien con todo el mundo, pues queda dicho, Gon, queda dicho…

martes, 26 de noviembre de 2013

Tortuosas ruedas


369 ¿Aún te dura la resaca, Gon? , todavía me resuenan loa ecos de la presentación, si a eso te refieres? ¿Y D. José habrá dormido bien?, ni lo sé, ni me preocupa, ¿quieres hacer el favor de saludar a Trini, María, Joâo, Aniquiladora y MJCollado y colgar tu poema de una vez..., voy,voy...

Tortuosas ruedas contemplan
la niebla a ras de suelo.
El jergón rebosa viandas
y los músculos están tensos.
¡Ay amor! Horizonte de festín carnal.
Esculturas pedregosas profanan
la piel, dislocan huesos;
el sudor cae en gruesas gotas,
recuerda al mar, las olas
nos golpean las espaldas. Mira, amor ,
libélulas creativas dibujan
un corazón con sus abdómenes.
                           Recuperamos.
Se agrietan nuestras camisas
y la sangre se agolpa en la ventana;
zorzales lánguidos que lloran,
aulagas en flor muerden la pantorrilla,
Se nos pierde la mirada
tras una alondra en su nido.
-aún nos quedan granos de besos.
                          Negruras
se desgajan, untándonos de barro.
El aire ya no alimenta,
caminar empieza a no conjugarse,
dos pájaros se aparean,
nadie los distingue.
                  Ayer te vi, deslumbrabas.
En la enésima jornada
la niebla abre sus puertas,
el rey Sol nos saluda
y dejamos correr cristalinas
miríadas de besos –orgías.
Ya estamos preparados
para el próximo viaje.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El lunes 25


368 ¡Ofú como está D. José!, ¿cómo está, Alba?, que se sale, con eso de la presentación del libro no para, es que el jefe es mucho jefe, ya lo creo, Gon, hasta para él mismo: atando cabos y echando el resto para que todo salga bien, como debe ser, ya veremos que pasa, por cierto le dijiste a María José la hora, que si pesado, Gon ¿qué me dices de los comentarios de tus amigas Trini, Marisa, María y Vero, ¿es que estuvieron hablando mal de mí?, ¡que no, leñe!, que no es eso, más bien todo lo contrario, ya te dije que “El semáforo” iba a dar que hablar, ellas se portaron bien, pero en cambio en TR parece que te han dado un tironcito de orejas ¿eh?, Alba ¿cuándo te vas a convencer de la potestad que tiene el lector de decir aquello que le plazca?, si eso es lo que dice D. José, pero… ¿a que duele?, si no duele, al menos lo piensas, yo creo, Alba, que las críticas no son sino meros acicates para aplicarse más al cuento, otra cosa que dice D. José, ¡bueno, vale!, que pesadez con D. José, leche, pues no que parece que lo tenemos siempre sentado a nuestro lado, Gon, no te sulfures, es nuestro jefe, ¡ya!, pero ahora estamos hablando tú y yo ¿vale?, de acuerdo, Gon, te cambio el paso: en PsP parece que la cosa pinta mucho mejor ¿no crees?, hay muchas reformas y todas para bien, seguimos en la cresta de la ola, cuentan con nosotros y existe una presidente de comunidad que se mueve lo suyo, vaya que si se mueve, me alegro, Alba, ¿te alegras?, me alegro que te hayas llevado un minuto hablando de aspectos positivos de nuestro trabajo y no hayas mencionado a D. José, ¡joder, Gon!, el lenguaje, Alba, cuida el lenguaje, si es que haces hablar a las piedras, qué puñetero eres, ¡je,je!, ¿cómo llevas a Unamuno?, me está gustando, ¿y eso también…?, ¡Gon!, Alba, Alba, que viene D. José… como te iba diciendo: el lunes 25, a las 19,30h, en la Casa de las Sirenas, en la Alameda de Hércules, de Sevilla, Gon, no te olvides.

martes, 12 de noviembre de 2013

El semáforo


367 Bueno Gon, se va acercando la fecha, los nervios me comen, Alba, estoy que no vivo, el día 25 será tu día, Gon, vale, vale, tampoco te pases ¡eh!, a lo que vamos: nuestros amigo Mª José Collado, Joâo y María pasaron por aquí y como tú no estabas me dieron recuerdos, oye si te pones así, también puedo decir yo que cuando vinieron a tomar café: Vero, Trini y Marisa, tampoco estabas tú, como eres, Alba… mira, ahí llegan J. Valle y Stella, ahora los veremos, anda cuelga ya tu micro, que se nos va el tiempo…


 El semáforo se pone en verde y le da a las mujeres jóvenes diez segundos para que puedan cruzar la calle. Todas cruzan. A continuación cinco segundos para niños acompañados. Una madre se entretiene y se le agota el tiempo en mitad de la calzada; la primera moto en arrancar por poco la atropella; rugen los motores y quedan petrificadas, faldas al aire: cinco minutos de calvario. Ahora se pone rojo para los vehículos y le da tres segundos para que crucen las bicicletas: la madre sigue impasible. Los diez segundos siguientes son para ancianos o gente impedida; el niño se desespera y arranca a correr hacia la acera, la madre levanta los brazos y corre tras él. El semáforo vuelve a abrirse para los vehículos a motor. Un guardia se interpone entre la madre y el niño, y se dispone a multarla por haber atravesado la calle cuando no le correspondía. La gente forma un corro en torno a ellos, el guardia se siente presionado y decide pedir refuerzos. Mientras tanto el semáforo a lo suyo: ahora le concede veinte segundos al público en general.

martes, 5 de noviembre de 2013

Las pequeñas esencias


 366 A ver si nos aclaramos, Gon, cuando yo decía que estrenábamos poemario, me refería a que íbamos a ir poniendo poemas que nunca antes habíamos hecho público, ¿y a mí que me cuentas?, ¡ah! ¿pero tú no decías…?, ¿yo?, fue tu amiga Trini quien habló de eso, es que como las demás que estuvieron por aquí el otro día y hablaban y hablaban de un nuevo poemario, pues nada hijo, lo siento, puede que no me explicara bien, aunque a efectos prácticos es lo mismo, son nuevos poemas y ya está, ¡ojú que lío!, otra cosa, Gon, ¿sabes que Vero saca un nuevo poemario?, ¡¡cómo!!, ¿me vas a seguir liando?, que no, Gon, que hablo en serio: se llama “Las pequeñas esencias” y lo edita 2deLetras, ¿y a qué espera D. José para tener un enlace colgado en la puerta?, en ello anda, Gon, no desesperes, encima que es una lectora de nuestros bosques, ¡ya!, oye, Alba, que buena noticia que tengamos a Marisa por aquí ¿verdad?, ya lo creo, Gon, sabes que siempre me gustó mucho como escribe, ¿viste a María?, no pude verla porque…, bueno, no pasa nada, anduvo por aquí con Stella y me dieron recuerdos para ti, pues si que ha habido movimiento, Gon, hablemos de cine, hablemos, Alba, ¿qué te pareció “El bosque animado” de Cuerda, qué buena peli, Alba, ¡y qué llenazo en el cine club!, para que veas que no está todo dicho sobre el cine español, ya veo, ya veo, ¿cómo andas con las lecturas?, voy bien, Alba, terminé el increíble Palahniuk, con esa niña haciendo estragos en el infierno y para finales de mes tenemos que tener leído a  Richard Yates y sus "Once maneras de sentirse solo" pues yo también terminé con Zafón, aunque aún me queda el tercer tomo de la famosa trilogía del Cementerio de los Libros Olvidados, eso es otra cosa, Alba, es que el autor norteamericano es tan tremendista que lo elevas a los altares o lo quemas en…, ¡¡en el infierno!!, ¡ja, ja!, ibas a decir en el infierno, Gon, como la niña, ¡ja, ja!...

martes, 29 de octubre de 2013

Comienzo de la historia


365 Vero aún se pregunta si habrá aparecido la bici, cosa de interpretaciones, Alba, como dice Aniquiladora, que por cierto le damos la bienvenida, ¡ah, si!, y a Marisa que igual que ella también nos asomamos a la ventana, pues si, Gon y de paso saluda a Anónimo y a Trini, y ya está, compañero que hoy andamos escasos de tiempo, ¿por qué?, porque estrenamos poemario…







COMIENZO DE LA HISTORIA


Con la inocencia a flor
de página,
totalmente olvidada de tu suerte;
cuatro tablas en forma
de cajón
daban cobijo a montón
de versos, posible poemario.
Ni una sola de tus letras,
estáticas,
podría imaginar su fin,
sino de seguro que se
niegan
a formar palabras.
Tu padre, poeta inexperto,
sólo puede tener un deseo para ti;
sea lo que seas, cenizas,
papel amarillento y húmedo
o cualquier otra materia amorfa,
iza bien alta la bandera
de tu existencia.

lunes, 21 de octubre de 2013

Pedaleando



364 Parece que tu micro no le ha gustado al todo el mundo, ¿por qué lo dices, Alba?, ¡ah, no sé!, ¿no te has leído los comentarios?, ya veo por donde vas, te refieres a Myosotis, pues si, Alba, tú y yo sabemos que cuando se lanza un escrito a las ondas, luego hay que asumir cualquier crítica que pueda llegar, lógico, fíjate en lo que dice Trini… “el ladrón fue más listo que ella”…, bueno Gon, de cualquier forma te diré que he visto a D. José charlar con nuestra amiga, así que no llegará la sangre al río, nunca lo pensé, Alba, otra cosa: ¿qué le vas a decir a J. Valle?, eso es otra cosa, tu no ves, lo mismo que te digo una cosa, te digo la otra, en este caso estamos ante el uso de un localismo que como es lógico no se entiende en Cuba, con lo lejos que está, ¡ya!, y por tanto al amigo José hay que decirle que el “jueves” es un mercadillo tradicional en Sevilla donde se vende de todo y allí fue a parar la bici, y lo de Verónica, para quitarse el sombrero ¿no te parece, Gon?, ya lo dicen por ahí “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”, así que nos aplicaremos el cuento, ¡vale, vale!, cambiemos el paso: ¿te gustó “La herida”, la película?, ni me gustó ni me dejó de gustar, Alba, explícate: creo que está muy bien retratado el mundo de la soledad, de las dificultades de entendimiento consigo mismo y con los demás y de lo tremendo que resulta encontrarse en una situación así y no encontrar salida, pero… ¿pero?, si tengo un pero, Alba, con relación al guión, claro está, que es lo nuestro: me resulta un personaje con muchos problemas, pero plano en su desarrollo, ya que empieza y termina en el mismo plan, no hay salida para él, a lo mejor esa es la conclusión, Gon, no lo creo, debería abrirse una vía de solución o terminar para siempre, al menos eso es lo que marcan los cánones, nunca es tarde para romper moldes, Gon, piénsalo, está bien, pero… mejor lo dejamos, Gon, mejor lo dejamos.

martes, 15 de octubre de 2013

La marca


363 Como te iba diciendo, Gon: Verónica nos ha hecho el gran favor de colocar un enlace en su blog, José Valle y Trini nos desean lo mejor y Araminta me dio un abrazo tan tremendo que aún me duelen las costillas, no exageres, Alba, lo que te digo, ¡vale, vale!, a lo que vamos: hoy te traigo un micro, ¿ah, si?, pues cuélgalo ¡a qué esperas!..

LA MARCA


Fue a buscar su bicicleta y se encontró con los restos del candado con la que la dejó atada. Con el trabajo que siempre le costaba abrirlo, ¿cómo es posible que lo hayan podido forzar tan fácilmente?. Esto es cosa de hombres, pero se van a enterar, ella sabe donde encontrarla, ya verás el próximo jueves, ya verás. Estaba segura que ningún chorizo del tres al cuarto se iba a fijar en la marca que ella le había hecho, de la que tenía hasta fotografías por si algún día se presentaba el caso en el que ahora se encontraba, porque ella era consciente que le cambiarían el color, le pondrían el sillín de otra, le modificarían el manillar, los pedales, el transportín y por supuesto todos los adornos personales, pero lo que es seguro, es que no borrarían la marca identificativa y cuando ella se presentase con el municipal de la mano y la foto, se le iba a caer el pelo al pazguato que ahora pretendía vender su bici. Aquel jueves se recorrió toda la calle unas cuantas veces de abajo arriba y de arriba abajo, y todas las bicis que vendían de segunda mano, carecían de la marca que tan ansiosa buscaba, tan sólo hubo una que le parecía ligeramente sospechosa porque poseía todo lo que ella conocía de su bicicleta, pero no podía ser la suya: le faltaba lo principal, no tenía la marca que ella tan cuidadosamente había labrado en su día y ahora llevaba en la foto. Así que esperó al siguiente jueves. Y al otro, y al otro.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cuando los bosques mueren


362 Vaya colocón que cogió D. José, ¿aún le dura la euforia por la publicación?, lo que yo te diga, Gon, está como una moto, tanto que la tensión se le puso por las nubes, ¿y eso no es malo para lo suyo?, será malo pero un libro publicado es un libro publicado, de eso no tengo duda, Alba ¿y como va el asunto?, de momento Amarante sólo ha sacado el ebook, pero está a punto de salir en papel, ¡que güai!, ya te digo, Gon, de los primeros en enterarse: MaríaJosé Collado, Vero, Trini, José Valle… ya nos han felicitado, ¿y qué han respondido de las otras comunidades?, ¡ah!, pues muy bien: en Megustaescribir, que como bien sabes hace un siglo que no tenemos noticias, resulta que han dado señales de vida, o sea, que aquello no es una casa fantasma, parece que no, Gon, ¿y en PsP?, bueno, ahí lo tenemos más fácil puesto que estamos bien vistos, la gente ha respondido de maravilla y esperemos que el libro cobre vida propia y se expanda, que es la ilusión de todo editor, y de todo escritor, Gon, que algo de culpa tendrá en el nacimiento del libro, no sé que decirte, Alba, a veces me quedan dudas si miramos los números, ¿te refieres a las ganancias?, más o menos, eso ya es otro mundo, compañero, ahí si que no hay nada que hacer, es una auténtica lotería, tú y yo –a ver si lo tienes claro de una vez por todas- no somos más que puros entes creadores de mundos fantásticos, ¡ya!, para lo demás está el jefe, ya sabes: D. José, algún día… algún día, nada, Gon, disfruta con lo que haces, pásatelo bien y si es posible haz que los demás también disfruten, no, si en el fondo tienes razón, Alba, somos unos mandaos, pero unos mandaos con gusto, Gon, no te olvides, bueno ¡vale! ¿y que nos toca ahora con respecto al libro?, pues eso, seguir hablando de él hasta que sean los demás quienes lo hagan, no es mal programa, Alba, ¿nos vamos?, pues vámonos…


lunes, 30 de septiembre de 2013

Sólo busco tu presencia


  361 Hoy te voy a presentar, querido compañero, un poema que espero que te guste, lo leeré con atención, Alba,  y espero que también les guste a Trini, Araminta, María José y María
las cuales –dicho sea de paso, Alba- tienen distintos criterios con respecto al otoño, como tiene que ser, Gon, pero no me enredes, ahí va el poema:





Sólo busco tu presencia
cuando desafío al destino,
girando el panel indicador, barreneando.
Si tus besos son ausencia,
tus caricias vocablo que aspira
                   al diccionario oficial,
quédeme el Sol que alumbra
para hacer sombra con tu cuerpo.
Quise aspirar aroma de jara
manchándome con tus manos,
contar la arena de la playa
mientras te veía danzar con
las ninfas un vals tornasolado,
pisar con tus pies descalzos
el verde, la butaca, el aire.
              Tendré
que subir al oráculo la bendición divina
de la vida laboral.
Hirundo, tú que atraviesas
con facilidad los mares,
aprovecha esta corriente de amor
y trínale posada en su hombro
este trasiego de morfemas,
ella puede que adorne la mejilla
con alguna perla fugaz,
pero oirá encantada el mensaje
y hasta alisará tus alas.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Recién estrenado el otoño


360 Bueno Gon, se nos ha venido encima todo el trabajo del mundo, es lo que tiene el otoño Alba, así que yo me aplico el cuento y ahí estoy dejándome las pestañas para que esa primera revisión de la novela sea la definitiva, ya veo Gon, ya veo, de lo contrario tendrás el jefe comiéndote la moral, por cierto Alba, ¿viste a Trini?, no estaba en ese momento aquí, pero me alegra un montón verla de nuevo ¿como está?, creo que bien, Joâo también anduvo por aquí, y te felicitó por tus “Huellas”, cosa que es de agradecer, Alba, aunque el que parece algo más que entusiasmado es el tocayo del jefe, ¿cuál de de ellos?, el argentino, o sea, José Romano, que la verdad sea dicha me ha sacado los colores por sus grandilocuentes palabras, o sea, Gon, que seguimos bien: el jefe está contento, nuestros amigos nos siguen visitando y el calor parece que se aleja, no está mal, Alba, lo malo es que tendré que ponerme unas pestañas postizas, gajes del oficio, Gon, en fin…hablemos de lecturas ¿qué tal el primer día de Tertulia?, como suele ocurrir todos los otoños, lleno hasta la bandera, luego vendrá el tío Paco con las rebajas, como lo sabes, Gon, yo me he leído “Historia de España contada para escépticos” de Eslava Galán y la verdad es que hacía tiempo que tenía ganas de que cayera en mis manos un texto tan clarividente como éste, habrá que leerlo, Alba, a mí como sabes me tocó “La trama nupcial” de Jeffrey Eugenides, por aquello de la Tertulia y me he tenido que chupar más de quinientas páginas, ¿y qué?, no está mal, pero a mí me ha sobrado medio libro, yo estoy por la compresión de la escritura, es cierto que el libro trata grandes temas en profundidad, pero tal vez se extiende demasiado en otros, pues a mí me ha llegado un libro de poesía del amigo Casiano Cerrillo “Forastero en el umbral de los crepúsculos”, que aún no he leído y por tanto lo hablaremos en otro momento, pero es que como estamos como estamos, ¡qué quieres que te diga, Alba!, mejor no digas nada ¡hale!, vamos al curro…

martes, 17 de septiembre de 2013

Huellas

359 ¡Qué movida, Gon! ¡Qué de gente!, es que D. José estuvo sembrado, y que lo digas, Gon, se deja ver poco, pero cuando lo hace, en fin, Alba, ¿que nos traes?, otro micro, ¡Ah, por cierto ha vuelto Vero!, ¡no me digas!.. voy a ver si la veo...
HUELLAS

Tan humano es sentirse joven como andar por el mundo reflejando en el rostro el paso del tiempo. Su caminar es pesado, ¿porque las varices no perdonan o porque dejó  en la cama al hijo que aún hay que mantener? Viste chaqueta de cuero, pantalón de felpa y bufanda de lana reliada al cuello; pasa junto a la falsa acacia y parece tener clavadas cada una de las espinas que el árbol despliega de forma airosa. ¿Cuánto tiempo hace ya desde que el marido quedó postrado en la silla? Sus manos están descuidadas, pudieran ser las de un varón si las sacásemos de contexto –observándolas lejos del brazo-. ¿Qué quiere decir la radio con eso del día de la mujer trabajadora? Mañana cambian la hora, pero es mentira, al día siguiente volverán a ser veinticuatro y le seguirá faltando una para poder llegar a fin de mes.

martes, 10 de septiembre de 2013

Llegó el día


358 —¡Hola D. José! ¿Qué le trae por aquí?
—¡Qué va a ser, Alba! Aquí traigo una copita de vino y unos langostinos para que brindemos por la buena nueva.
—Que es…
—Ya te lo puedes imaginar, Gon: la publicación de esa novela que tantas ganas teníamos de que viese la luz.
—¡¡Enhorabuena, jefe!! ¡Por fin lo hemos conseguido! Ha costado ¿eh?
—Ya te digo, Gon, años luz.
—No sea usted exagerado, D. José, tan sólo llevaba escrita un par de años.
—¡Ya! Pero las ganas de publicar decentemente datan de los tiempos de MariCastataña.
—Tiene razón el jefe, Alba, que yo desde que llegué a esta empresa estaba oyendo hablar de lo mismo.
—¿Y quién se ha dignado…?
—La editorial Amarante.
—A la que habrá que poner en un altar ¿o no D. José?
—Como lo sabes, Alba, pero… ¡vamos, vamos!, comed y bebed que esto no es un diario.
—Eso ya lo sabemos, jefe, pero no nos quejamos, no crea usted, nosotros estamos a lo nuestro, que para los negocios ya está usted.
—Como debe ser, Gon.
—Pero además, queridos compañeros, en PsP, nos han elegido como protagonistas del mes. ¿Qué os parece?
—¡Joder!..¡Uy, perdón, perdón!, es que este vinillo…
—Gon frena tus ímpetus, aquí D. José, sabe bien jugar sus fichas y por lo tanto no es de extrañar que figuremos en ese recuadro de honor…
—Bueno Alba, digo yo que alguna culpa tendremos nosotros también… con el permiso de usted, claro.
—No te quepa duda, Gon, sin vosotros no sé que sería de mí.
—Y hablando de otra cosa, D. José, permítame que le pregunte por su salud ¿para cuando…?
—¿Cuándo me intervienen?, todavía hay que esperar, Alba, yo calculo que a finales de octubre, principios de noviembre.
—¿Y la publicación?¿No coincidirá con…?
—Puede que si, Gon, pero qué le vamos a hacer, tampoco está mal eso de tener equilibrada la balanza: en un platillo la novela y en el otro el cirujano ¿qué te parece?
—¡No, no! A mí no me parece nada, el pellejo ¡perdón!, el cuerpo es el suyo.
—¡Qué brutito eres, hijo!, mire quienes están ahí: M. José Collado, JoséValle y María ¿habrá que atenderlos, no?
—¡Sí, sí! Enseguida estoy con ellos, pero antes, levanten sus copas y brindemos por esa novela…¡hip, hip…hurra!
—¡Viva Arruillo! ¡Viva D. José! ¡Viva nuestro jefe!
—Goooonn.

martes, 3 de septiembre de 2013

Yo tuve un amor azul

357 Bueno, bueno, Gon ¡cómo se está poniendo esto! ¡cuàntas novedades!, no me digas, Alba, mira son tantas que no voy a contar ninguna, ¿pero?, ¡nada, nada!, saludos para María José Collado, a la que le gusta soñar, para José Romano que disfrutó con el hombre pegado al movil y a María que tiene unn buen enganche con Gala, pero...Alba, ¡que no, Gon!, que casi no puedo hablar, mejor pongo el poema...



YO TUVE UN AMOR AZUL


Yo tuve un amor azul
y sus trenzas envolvieron
la redondez de la luna. Nací
al repique de campanas; besos
manchados en caprichosas tinieblas.
Amé, quise, me embriagué de ojos,
Grabé en mi mente la Ley.
                    Rocé altares, silencioso,
mientras mis huesos se helaban
y el otoño enlozaba jardines,
sepultaba babosas de dos en dos.
Pasaban a trote de caballo
corazones envueltos en tez morena,
cabellos de trigo, manos de pan.
Pasaban, pasaban...
Los muros de la catedral cernían
su sombra sobre mis pasos;
los besos se derramaron sin ser vistos
por la seda de tu piel,
Miles de cirios fueron prendidos,
se atascó el reloj de arena.
Sacudidas bruscas de las entrañas
formaron islas humanas;
Nos desnudamos sin pudor.
Maremotos de días sin horas
nos devolvieron a la playa;
me senté en el brillante alquitrán.
                    Sin cruz de guía
ni horario de domingo
vago en mi isla de manzanos.
Tardía fruta que no se deja
amasar entre mis dedos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Del relato al micro


356 Bueno, Gon, se acabó lo que se daba ¿dispuesto a trabajar?, yo siempre estoy dispuesto, Alba, ¿qué te parece el giro que le ha dado el jefe a los relatos?, supongo que te referirá a la incursión de los micros, así es, de momento me parece bien, ya me contarás tú que también vas a colaborar, de hecho ya colgué lo del móvil, y por cierto parece que le ha gustado mucho a Araminta, según me dijo, ella es que es así de efusiva, ¡ya!, a M. José Collado y Jôao también les ha gustado, eso parece, Gon, así que con todo esto te he decir que lo has hecho muy bien, Alba, para no ser tu campo, te has portado muy bien, te noto algo pelotilla, ¡que no, leche, que es verdad!, no te sulfures, vamos a lo serio: ¿qué te pareció Alexis Zorba de Kazantzakiz?, una lectura más que recomendada, y tú terminaste con Marsé, ¿Caligrafía de los sueños?, si, claro, Alba ¿a qué me voy a referir si no?, me ha parecido una obra muy en la línea del autor, con su Barcelona de su alma, pero… ¡ah! ¿pero tiene  peros?... ¡déjame terminar, impaciente!, ¡vale, vale!, lo que te quería decir es que tiene un giro final sorprendente, ¡ah!, te tengo que felicitar también por tu último éxito en PsP, ya ves, Gon, donde menos se espera salta la liebre, ¿no tenías confianza en tu poema?, no es eso, Gon, es que en esto de la poesía nunca se acierta, pero ya ves, al final son los lectores quienes ponen las cosas en su sitio, ¿subidón para D. José?, ¡uf!, ahora está que sale, entre eso y la nieta, mira por allí veo a María con una sonrisa de oreja a oreja, seguro que es por tu micro, Alba, ya la veo ¿quién es el que está a su lado?, J. Valle, ¡ah, leñe es que espaldas no lo conocía!, bueno, Gon, vámonos que viene el jefe, aunque trae una cara como de grandes noticias…ya veremos.

martes, 20 de agosto de 2013

Hombre pegado a movil

355 ¡Hombre, Gon! ¿Tú por aquí?, creíamos que te habías perdido, déjate de cachondeo, Alba, que esto es muy serio, ya veo que no estás para mucho, así es, dime las novedades, pues que ya somos dos más: se nos ha unido: Jôao Costa y María José Collado, que más, pues que José Valle y María se solidarizan con nuestro calor, ¡qué bien!, y que al jefe le se ha ocurrido la genial idea de introducir los micros, ¿y cuál es el primero?, uno mío, ¡menos mal!, se llama:

HOMBRE PEGADO A MOVIL
Se levantó por la mañana y notó algo extraño en la oreja; como aún no estaba bien despierto, no tuvo fuerzas para mirarse al espejo, así que encaminó sus pasos a la cocina, preparó la cafetera y mientras templaba la leche en el microondas, se acordó que tenía que llamarla. Puso la cafetera y preparó la tostadora, descolgó el teléfono pero no se acordaba del número: necesitaba el móvil para mirar en la agenda; el microondas emitió un pitido, volvió a darle, colocó la rebanada de pan, se fue al salón a buscar el móvil, olía a café recién hervido; no aparecía el móvil, se fue a la salita y desfondó el sofá; la tostadora lanzó las rebanadas de pan en la encimera, en la cocina olía a café requemado, volvió al dormitorio y buscó entre las sábanas y el edredón; se le estaba pasando el hambre. Se fue a la ducha y escuchó un fuerte chasquido como de explosión, abrió el grifo pero reaccionó rápido y corrió a la cocina: cortó directamente el térmico del cuadro eléctrico, cerró el grifo de la ducha y volvió a meterse en la cama tapándose la cabeza con un cojín; en ese momento sonó el móvil, se activó el reconocimiento de voz y allí estaba ella. Por fin sus músculos encontraron laxitud. 
 

martes, 13 de agosto de 2013

Mes de Agosto


355 El mes de Agosto en esta Sevilla de mis amores es lo más parecido que hay al Sahara, ¡qué calor, dios, qué calor!, y mientras tanto Gon sigue sin aparecer, cuando se pierde es que se pierde de verdad, ¿dónde se habrá metido que no coge ni el teléfono? En fin, a lo que vamos, la ventaja que tiene el enclaustramiento involuntario es que se lee más y por tanto da tiempo para ponerse al día en algunas lecturas, pongo por caso: “La batalla en el desierto” de José Emilio Pacheco, lectura recomendada de todas todas, encantador libro que se lee de una pasada y “La manzana en la oscuridad” de Clarice Lispector, ¡qué decir!, una maravilla de lectura, he de reconocer que en esta ocasión D. José ha acertado con la tarea encomendada; éste último se lo tengo que recomendar a Gon, si es que vuelve por aquí, porque para sus aventuras narrativas le puede venir de lujo, aunque todo sea dicho, en lo alto de la mesa le espera: “Vida y hechos de Alexis Zorba” de Kazantzaki y “Caligrafía de los sueños” de Marsé, así que no se yo si le dará tiempo a tanta lectura. Mientras tanto, la Escribana sigue despendolada y Araminta disfruta con las evoluciones de mis aportaciones poéticas, cosa que en el terreno personal me es satisfactorio; hay que hacer referencia también a la aparición por esta casa de Fernando di Filippo, un autor argentino que pasó, dejó su huella pero no pude charlar con él, le tendré que preguntar al jefe a ver qué me cuenta. En PsP no hay grandes novedades, como la mitad de la cuadrilla está de vacaciones, el listado de aportaciones literarias avanza lentamente, pero bueno parece que no está demasiado mal la cosa, digamos que nos mantenemos; de la otras casas, mejor ni hablamos. ¡Ah!, casi se me olvidaba, si no vieron “Hannah Arendt”, no se la pierdan, aunque tengan que conseguirla a través de interné u otro medio similares. Lo dicho, ¡ojú, que calor!

sábado, 27 de julio de 2013

Doscientas cuartillas



353 Tanto pensar en los Pirineos y ya se acabaron; por aquí me he encontrado notas de Araminta, María, Trini y José Valle, a los que abrazo, y por supuesto infinidad de notitas de Gon, que ya iré descifrando. Les dejo con este poema:









DOSCIENTAS CUARTILLAS
Doscientas cuartillas emborronadas
soportan el paso del tiempo
y nadie pregunta por ellas.
La barba lánguida se entrecruza
con brillantes jornadas de éxito.
Abajo quedaron todos aturdidos, inconexos,
estirándoseles los brazos hasta tapar las rodillas.
En el cerebro se ilumina una luciérnaga
y Peter Pam me raptó valeroso para mostrarme
las nubes.
Las serpientes encadenadas que corroían mis huesos
fueron trasplantadas al álbum o conservadas en
alcohol rebajado con agua.
No escuchaba.
De tanto recoger basura, se me taponaron
los oídos y la música de Beethoven no llegaba
a mis entrañas. Tuve miedo.
Como si hubiese ingerido vino mohoso, de
viñedo maloliente, la tráquea fue asaltada
por magma recién forjado.
Surgió el anacoreta y la tinta formó el río.
Ellos siguen esperando entusiasmados
pero la estrechez de la alcoba y el reloj de
agujas torcidas han ganado la posición y
el gigante negro de pies enormes rueda por el
suelo.
Doscientas cuartillas más se añaden
entusiastas
como si fuese la primera vez,
como si el camino andado,
no significase nada.
No significase nada,
NADA.

martes, 16 de julio de 2013

Verano del 13

352 Aquí me han dejado con todo el trabajo del mundo encima de la mesa y la verdad es que no sé a qué atender primero; veamos: Alba se va para los Pirineos, D. José descansa entretenido con su nieta y se acumulan los correos que no puedo atender, así que veremos como salen estos días.
Stella, no puede verte porque me pillaste en otra sección, pero me alegra mucho saber que andas por aquí y en cuanto a José Romano y José Valle, desde su lejana Argentina y Cuba, se ve que no pierden puntada; gracias en lo que me toca por la lectura de "La monja" y les prometo a los dos que en cuanto me haga un hueco, entraré en sus blogs y nos pondremos al día, ¡por estas!
¡Ah!, casi me olvido: ya vi la foto que dejaron Edwin y Evelyn, ambos procedente de PsP, esa gran casa que tantas satisfacciones no está dando. Y hablaremos más despacio.
Y para tí, un abrazo, Trini, ya te veré.
Por hoy es todo, otro día será más.

martes, 9 de julio de 2013

La monja (y 3)


351 Se nota que estamos en época vacacional, ¿por qué lo dices Alba?, percibo cierta apatía, eso es que tú estas con los cables cruzados, ¡a lo que vamos!, ¿tienes ya el desenlace de la monja?, lo tengo, pues cuélgalo ¿a qué esperas?, ¡ya voy, ya voy!, con la prisas… ¿hablaste con Trini?, si, ya le dije que los pirulitos y México, que yo sepa no guardan relación, pero… ¿quién sabe?, ¡ah bueno!..


LA MONJA (Y 3)
.../...Viene de La monja (2)
Ya sabía que pista seguir…y la siguió. Y le llevó a darse cuenta que aquella religiosa formaba parte del personal de servicio, por su forma de desenvolverse, por los sitios donde entraba y salía y porque sólo se la veía durante determinadas horas. Ni quería preguntar más por ella para no levantar sospechas; a partir de ese momento todo estaba en sus manos, dependía de él mismo, tenía que pasar tan desapercibido que nadie podía sospechar la verdadera intención de su presencia en el hospital. Siguió  tras la toga de la monja esperando que ésta le diese la siguiente pista, hasta que terminó por dársela casi en sus  propias narices: en la habitación que le había correspondido ejercer de familiar de préstamo estaba solo, salió a la terraza a fumar y de pronto observó que alguien entraba en la habitación cerrando la puerta. Se agachó, miró por una pequeña fisura de la persiana y…allí estaba. Era ella, la monja.
La religiosa se acercó al enfermo para comprobar que dormía y a continuación se encaramó en una silla para manipular el aparato de televisión que había en la sala, desconectar un cable que le unía al depósito de las monedas que hacían posible su funcionamiento y, para asombro del policía, llevarse casi toda la recaudación manipulando hábilmente el receptáculo de las monedas. Volvió a ponerlo todo como estaba y en pocos minutos se hallaba de nuevo en el pasillo como si de un fantasma se tratase. El hombretón la siguió y al comprobar que se introducía  en el control de las enfermeras, decidió detener sus impulsos y esperar otro momento más adecuado para poner fin a aquella pesadilla. Y no tardó en llegarle la ansiada oportunidad puesto que a la noche siguiente, la monja volvió a las andadas, sólo que en esta ocasión y sin que ella
se diese cuenta era seguida hábilmente por el policía que ya sabía cuales eran todas sus artimañas: esperó que saliera del control de enfermería, se colase en una habitación, cerrase la puerta y le dio tiempo para que preparase sus herramientas de trabajo; se acercó con sigilo a la puerta de la habitación, pegó la oreja y con el más exquisito de los sigilos fue abriendo la hoja hasta distinguir a la religiosa enfrascada en sus quehaceres nocturnos.
Cuando ya lo tenía todo claro, no lo dudó: abrió con energía la puerta y al grito de “¡Alto policía!” dejó a la monja pegada al receptáculo de las monedas. No dejó ni que volviese la cara, se puso a su espalda, le sujetó las manos y en un minuto la tenía reducida, arrodillada en el suelo y con las manos esposadas por las muñecas en su propia espalda. Le pidió que se incorporase para darle la vuelta y poder ver su cara, pero no le dio tiempo de asombrarse ante el rostro masculino de la supuesta monja, porque en ese mismo momento, en la puerta de entrada a la habitación se oyó otra voz, que le resultaba de sobra conocida al policía de amplios pectorales.
—¡Está bien Gutierrez!¡Déjenos a nosotros!
Se trataba del inspector, de su jefe, que ante la cara de susto del hombretón, tuvo que realizar un esfuerzo y esbozar una sonrisa para evitar que el subordinado pudiese saltarse alguna que otra norma y despertar a medio hospital como mínimo. A la mañana siguiente, a las diez en punto, en el despacho del inspector-jefe en la Comisaría de Policía se dieron las explicaciones pertinentes:
“La supuesta monja no era tal, sino un enfermero que disfrazado de esa guisa y aprovechando la broma del resto de sus compañeros, se dedicaba desde hacía tiempo a aligerar de peso la caja de monedas de las televisiones de las salas, hasta que un día, en una de las visitas que el preso fugado realizaba al hospital, lo sorprendió en su celestial dedicación y para evitar males mayores, no le quedó otro remedio que llegar a un acuerdo con él y facilitarle su intento de fuga. El inspector, ante las denuncias de la firma explotadora del negocio de la televisión por pago, se puso a trabajar. Tenía sospechas, pero no había podido probar nada, le faltaba...le faltaba esa persona adecuada, con la motivación suficiente para coger con las manos en la caja al desdichado, que por unos pocos euros se estaba jugando su puesto de trabajo. Conocía a Gutierrez y sabía que no se iba a conformar con el cierre del caso de la fuga del preso, por eso permitió que se le sancionara, para herirle más su orgullo y sobre todo para vigilar al vigilante desde el mismo momento en que se le comunicara la decisión tomada por la Jefatura. Alguien como el hombretón infiltrado y herido por entre las paredes de ese hospital era justo lo que necesitaba para descubrir qué había de cierto en esa monja de la que hablaba el preso y de paso dejar a cada cual en el lugar que le correspondía.”

martes, 2 de julio de 2013

Pirulitos

350 ¿Qué te pareció “La cámara oscura”, Gon?, una magnífica película como las que hacía tiempo que no veía, lástima que se acabó el curso, ya llegará el otoño, Alba, ¡uy, que no te oiga D. José!, ¿por qué?, ya sabes, será su momento, ¡ah, bien!, cuéntame qué es eso de los pirulitos, Alba, una fiesta de orígenes ancestrales a la he tenido la oportunidad de asistir recientemente, ¿y en qué consiste?, pues en bailar, cantar, comer y… ¡Alba, dime algo distinto!, ¡ah, bueno!, lo distinto es la existencia de esa especia de totem que se suele colocar en las calle y en torno al cual se baila… ¡ya, ya!, tendré que verlo el año que viene, pues eso, ¿y qué me dices de las “Memorias de un homicida”?, te digo, Gon, que está muy relacionado con el asunto de los pirulitos, ¡no me digas! ¿y eso por qué?, porque Vaz de Soto es de la tierra de las fiestas en cuestión, ¡acabáramos!, pero dejemos el asunto, Gon, llegaste a ver a Sandra, ¿y esa quién es?, yo que sé, ¿entonces de qué estamos hablando, Alba?, hablamos de la gente que viene, coloca su foto en el pasillo y no da ni los buenos días, no sabrá el idioma, le dará vergüenza hablar o lo habrá dejado para otro día ¡yo que sé, colega!, en fin, Gon, esto es un desastre, me da una rabia, no te enfades, Alba, sin embargo ahí tenemos a J. Valle, J. Romano y Trini, que son como un clavo, ¿qué dices hombre?, me refiero a la puntualidad, no te asustes: Valle y Romano siguen las aventuras de la monja como si les fuera la vida en ello, ¿y Trini?, ¡ah, Trini!, no sólo lo vive sino que además se permite hasta ponerle mote, ¿cómo la llama?, “sor hospital”, ¡ja, ja, ja!, menuda ocurrencia, ¿ya quedará poco, no?, creo que si… en la próxima entrega, ¡ah, bueno!

martes, 25 de junio de 2013

La monja (2)

349 Llegó el verano, Gon, ya lo creo: más luz, más tiempo para estar en la calle, días de playa, más fiestecitas, ¡ya, ya!.. ya hablaremos, en fin, Trini, Araminta y María, ahí siguen ¿verdad?, y que no nos falten, Alba, que eso de predicar en el desierto lo dejaremos para los anacoretas, déjate de rollos y cuelga ya la siguiente entrega, anda…

LA MONJA (2)
.../... Viene de La monja (1)

Cuando volvía a la habitación se encontró a un enfermero por el pasillo que al verle con aquella cara le preguntó: “¿Le pasa algo?” “No, no es nada –le contestó-“, pero a la par que se acercaba a la realidad iba preparando su teléfono de contacto con la Central para informar de lo sucedido. Media hora más tarde tres patrulleros de la policía iluminaban con sus destellos todos los ventanales que daban a esa parte del hospital. El guardián detallaba con todo detalle al inspector lo ocurrido sin llegar a mencionar en ningún momento el asunto de los ronquidos; como no había testigos tampoco era como para preocuparse, pero no obstante sí se quedó un tanto sorprendido cuando el inspector le hizo mención a la monja. “¿La monja, qué monja?”. El personal de servicio de la noche fue pasando por la mirada inquisidora del inspector que buscaba pistas, mientras otros compañeros se encargaban de escudriñar la habitación del preso. Los familiares de los enfermos de ese ala, fueron todos interrogados, así como algunos de los enfermos que solían pasear por los pasillos. Una vez cumplimentados todos los requisitos, el inspector y su séquito salió del hospital a la espera de que llegasen los primeros resultados de las pesquisas para el esclarecimiento de los hechos. En el control de guardia daban el relevo el turno de noche con el primero de la mañana y los comentarios eran de todo tipo, tanto por la peculiaridad de le huida como por la certeza de que algún día pasaría algo por el estilo, como de que no tardarían en volver a echarle mano al preso y por supuesto casi todos coincidían en que aquel acontecimiento había que apuntárselo, una vez más, a la monja que era la que siempre ponía la nota pintoresca dentro del tedio general en el que se desenvolvía la vida en aquel centro sanitario.

La noticia no trascendió a los medios de comunicación, porque el reo en cuestión no tenía en su debe más que pequeños delitos, que unido al trapicheo de estupefacientes y su bajo poder adquisitivo, le habían llevado repetidamente a la cárcel. Como auguraban los sanitarios fue detenido en menos de veinticuatro horas porque sus pautas de conducta eran de sobra conocidas en la comisaría de policía de su barrio. Su guardián –el hombretón- estaba pasando un mal momento y rebajado de servicio acompañaba al inspector de un lado a otro porque había una instrucción abierta y aspectos muy extraños que emborronaban su hoja de servicio. Pasando por alto el asunto de los ronquidos ¿por qué estaba abierta la reja? ¿De dónde habría salido aquella soga textil? ¿Quién había ayudado a ese pobre desgraciado que no tenía ni donde guarecerse tras su huida? Demasiadas preguntas como para dejarlas archivadas, tragarse la sanción y dar por inevitable aquel borrón en el expediente. El guardián pensó que actuaría por su cuenta y como buenamente pudiese, pero aquello no quedaría así. Sus jefes lo apartaron del servicio, le negaron acceso a cualquier información y dieron por zanjado el asunto, puesto que el reo estaba otra vez entre rejas y el funcionario debidamente castigado.

Sin su uniforme reglamentario comenzó a indagar en el cotidiano devenir de la vida hospitalaria sin que nadie le preguntase qué hacía por allí. A veces se hacía pasar por familiar, otras por compañero, hasta que poco a poco llenó un cuaderno de apuntes. Luego se las ingenió para acceder hasta el preso y tratar de sacarle algo sobre la noche de su fuga, pero éste no estaba por la labor, decía no recordar nada y bastante tenía con sobrevivir como para ayudar a un policía. Por amigos dentro del Cuerpo supo que las declaraciones del preso tampoco eran como para tirar cohetes: llenas de contradicciones, no aclaraban nada sobre aspectos fundamentales de su huida; la soga estaba allí, la reja no sabía por qué estaba abierta y por supuesto no conocía a nadie en el hospital que le hubiese ayudado, salvo la monja, que según constaba en el proceso de investigación era un ser ficticio que tan sólo moraba en la mente de esa criatura. El guardián iba atando cabos y aquella monja se le estaba haciendo ya demasiado familiar como para dejar de tenerla en cuenta; la mencionó el inspector antes de que hablase el preso, la escuchó el guardián en alguna conversación perdida de los enfermeros y ahora la descubre de nuevo como parte de la declaración del preso. ¿Quién era esa monja si allí ya no queda nada de la antigua comunidad religiosa que cuidaba a los enfermos? ¿O si quedaba?

Quedaba el ingenio del hombretón que puso sus cinco sentidos a trabajar, cambió parte de su fisonomía y se agazapó por las habitaciones ganándose la confianza de los enfermos como si de una familia más se tratase. Sabía que más pronto que tarde terminaría apareciendo lo que para él ya no había duda. Unió su sanción con las vacaciones oficiales e incluso consiguió una baja por depresión y durante todo ese tiempo no faltó ni una noche del hospital, hasta que la toca de una monja se deslizó inesperadamente por el silencioso pasillo. Como un resorte se incorporó de su asiento, se asomó con todo sigilo a la puerta y observó por donde merodeaba aquel misterioso ser: entró en una de las habitaciones, pero cerró tras de si la puerta, con lo que el policía no llegó a ver nada de lo que ocurría en su interior; alguien hablaba en voz baja, otro roncaba y al sentir que se aproximaban a la puerta, corrió a refugiarse tras un mostrador. No había duda, allí estaba una monja ¿sería ese su objetivo? ¿Quién era? Posteriores investigaciones le llevaron donde el principio: el recinto hospitalario estuvo regido por una Comunidad Religiosa, que pasó a depender de la Sanidad Pública hasta que se fueron todas las hermanas del Centro, con lo que oficialmente allí no trabajaba nadie como tal. Podría tratarse de un familiar. O de una ayuda desinteresada. Pero ¿y las reglas de la Congregación?
.../...Continúa en La Monja (y 3)