viernes, 24 de agosto de 2012

Porque un día llamó

307 Metidos en harina, Gon, te voy a dejar un nuevo poema de la colección “Reloj de arena”, como gustes Alba, ya sabes que estuvieron por aquí Vero, Dolce Voce y María, lo se y además María nos trajo unas cuantas fotos más, cosa que es de agradecer, entonces vamos al poema, vamos…


PORQUE UN DÍA LLAMÓ



Porque un día llamó
el amor
a la puerta entreabierta
del callejón sin nombre,
crecieron ortigas en mi cenicero.
Era un amor desconocido
mitad beso mitad verbo algodonado.
Reclamaba como propio
lluvias de meteoritos
amapolas por la sementera
y ardientes brazos circunvalatorios.
Se preguntaba este amor
por la incomprensión nacida
en aquel recóndito valle
de huracanes sin bozal.
Pisapapeles amarillento impiden
leer el decreto,
                       surcos de barro
marcan mi mejilla.
respiro a borbotones, grito
y no me oigo
                      El amor late, galopa,
en corcel de negra crin,
deja su huella en la playa.
Sube acompasada la marea.
Ahora tengo entre mis manos
labios resecos, adormecidos,
a los que entreno cada mañana
en el arte de soportar
horas de tedio en incorruptible
sillón giratorio.
Remolinos de verano
a los que pretendo reconvertir
en suave brisa nocturna.


2 comentarios:

  1. Ole tu, poeta y grande.

    Poema lleno de esperanza, de no dejarse vencer, de ir más allá del momento sombrío.

    Abrazos :)

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  2. Me encanta leerte entre versos amigo Arruillo deberías hacer más entradas con poemas, porque volar desde los versos es fluir, dejarse llevar, volar en sueños, sentirse acariciado por la brisa, son regalos del alma... son belleza, y hoy tus letras son el arte de tu escritura.

    Felicidades poeta.

    Un beso.

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