Ayer, en la Tertulia literaria Casa de las Sirenas de Sevilla, tuvo lugar un encuentro en el cual dimos a conocer el libro de relatos Maneras de desandar el tiempo. Siete autores, que venían de Málaga, nos desgranaron su idea de literatura, contándonos como sacan a la luz este tercer volumen. Ellos son Punto y Seguido. Andrea Vinci, Miguel Nuñez, Inmaculada Reina, Loli Pérez, Isabel Merino, Mauricio Ciruelos y Pedro Rojano, llevan adelante esta empresa, con una edición a la que no le falta un detalle, con unas ilustraciones dignas de elogio y unos textos muy frescos, que en esta ocasión eran monotemáticos, pero que dejan entrever al ser hemano que todos llevamos dentro, con su virtudes, sus defectos y con muchos asuntos pendientes -válgame el título de uno de sus relatos.
Alguien podría preguntarse para qué desandar el tiempo. ¿No sería mejor negarlo, esquivarlo, disuadirlo o simplemente olvidarlo? Y si aceptamos que el tiempo es limitado ¿por qué no dejarlo avanzar sin más?, ¿para qué volver a las andadas e intentar remediarlo, revivirlo, alterarlo?, ¿para qué desandar el tiempo?
Estas son las preguntas que ellos se hacen y a las que han tratado de dar respuesta en cada uno de sus relatos ¿o son los lectores quienes tenemos que darlas? Ahí lo dejo.
Como en estos tiempos que vivimos tenemos que buscarnos la vida para sacar adelante nuestras creaciones, tengo que aplaudir a este grupo que desde el año 2007 están empeñados en demostrarnos a todos como se pueden hacer las cosas de manera digna. La edición de este libro ya la quisieran para si muchas grandes editoriales, aficionadas desde tiempos inmemoriables a dar portazos. Y también tengo que aplaudir el nacimiento de una nueva criatura en papel vivo, que aunque no hay que renunciar a nada en los tiempos de corren, demuestra que sigue teniendo su espacio en este complicado mundillo de las ediciones por cuenta propia.
Punto y seguido tiene su blog, así que por ahí se le puede seguir, porque, ya digo, merece la pena.
