jueves, 11 de febrero de 2016

Caballo blanco


Caballo blanco majestuoso, asombras
la predispuesta mente juvenil
con tu histórica leyenda. Viril,
atento, escucha el relato; le nombras

solemne perpetuador. Y las sombras
de un anochecer con estrellas mil
testifican el diálogo. Infantil,
el padre quiere convencer. Alfombras

de paja usan de cama –ideal-,
cubriéndose del galope incansable
con gruesas mantas de trapo. Y por fin,

tras amarga noche trascendental
se hizo la luz. Resultó ser domable,
forma de viento tenía el rocín.

12 comentarios:

  1. Implecable, compañero, te doy mi más sincera felicitación por tan bonito soneto. Un abrazo.

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    1. Gracias por tu visita, Pilar. Ahí seguimos con la poesía por compañera.- Besos

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  2. Suele pasar, de lo bravío a lo domable solo hay un paso.

    Muy bueno

    Un abrazo

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  3. La noche fue trascendental pero el resultado, todo un amor.

    Un abrazo Arruillo.

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    1. La noche siempre es portadora de grandes misterios. Un abrazo

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    2. me ha encantado lo que escribiste mil besos

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    3. Gracias. Me alegra saberlo. Besos

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  4. Asocio al caballo con la libertad. Tú lo transformas en viento, majestuoso y blanco. Hermoso poema. Un abrazo, amigo José.

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    1. Viene de lejos esa asociación. Gracias por tu comentario.- Un abrazo

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  5. Me gusta que el viento sea caballo.
    Y este poema, también.
    Gracias por dejarnos un poema.

    Besos

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