Porque de mi boca
un día
surgió la palabra
eterna,
tú quisiste
que no quedara
enredada entre los pinos.
Y fui a tu casa
y me acogiste incólume
con los brazos abiertos
como ramas de nogal,
y me diste a beber
vino del
odre de la pureza.
Tu tiempo fue mi
tiempo
y mis huellas se marcaron
tras las huellas de tus pasos.
Mi piel absorbió el viento
que las horas del Mare Nostrum
se pasaban de una a otra
hasta conseguir plegarlo
en los mástiles del puerto.
Allí estaba Gaudí
y San Pablo
y la Rambla
y el Barrio Gótico
y el Monte Tibidabo
y las inmensas horas
grabadas
en un balcón abierto al campo,
donde la siringe
de la curruca
me retaba cada mañana.
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domingo, 30 de marzo de 2025
Porque de mi boca
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¡Buenos días Arruillo! Bonitas letras nos dejas. He visitado esos lugares que nos nombras de Gaudí.
ResponderEliminarAbrazos.
Ya me lo imaginaba que eran conocidos por ti je,je. Gracias por la visita y por dejar tu impresión
ResponderEliminarUn abrazo
JRInfante