jueves, 27 de mayo de 2021

Ahí está Vielha

 


Ludwing Van Beethoven

me presta esta tarde la violina

para montar a lomos

                               de mi C-Max

y dejar que me trague la montaña.

Vosotros intrépidos guerreros

portadores de bastas culturas

                                             milenarias,

vosotros conquistadores de tierras

más allá del horizonte,

vosotros no habéis tenido

la dicha de penetrar en

las fauces luminosas

                               del  dragón

y sentiros transportados

por la máquina del tiempo.

Allí dentro se respira

la ausencia del bajo cero

o de la penitente lluvia

que pone a prueba los sentidos

y va fraguando las vértebras.

Al término del recorrido

hay muchas nubes que se adhieren

a la montura de mis gafas,

hasta que el brillo

                           de la pizarra                                               

 me hace gritar ¡Ahí está Vielha!

Y dejándome llevar

por una procesión

                           de gatos

me veo sumido al instante                                                          

en otra procesión de rotondas,

que me llevan al rumor

del agua sobre

                       la piedra,

el necesario descanso

de mis doloridos tímpanos.

 

lunes, 17 de mayo de 2021

Que vuelvan pronto


 

 Qué ganas tengo de que vuelvan pronto esos momentos en los que se produce el encuentro con la gente, que acude a las presentaciones de los libros. Hace más de un año que se quedó estancado el momento y qué casualidad, coincidió con el inicio del Estado de Alarma. Es cierto que está el recurso de los encuentros virtuales, pero no hay comparación. Esos encuentros resultan algo más que la presentación de un libro: es saludar a personas que hace tiempo no veo; es contar a qué me dedico y por qué lo hago; es entablar lazos de unión con otros colegas, con la ilusión de que perduren en el tiempo. En definitiva debatir sobre la toma de conciencia de los acontecimientos que nos rodean, visto por unos y por otros. Mi deseo es que se produzcan cuanto antes, porque será la mejor señal de que estamos emergiendo, luego de una dura travesía por una situación que nos ha cogido por sorpresa.

sábado, 15 de mayo de 2021

Conformismo

 


Domingo llegó a su casa y le dijo a su mujer: llego a estas horas porque estuve ayudando a dos hombres que no sabían dónde vivían; como los bares estaban cerrados, no pudimos orientarnos y encima el taxista se confundió con el nombre de la calle, y nos llevó a los tres a la puerta de un pub, dónde me dejé el móvil, por eso no pude llamarte. Y ella lo creyó.

J.R. Infante

 

martes, 4 de mayo de 2021

Ombú de la Torre de Doña María

 

                                          Árboles y arboledas singulares de Andalucía

Singularidad
Dicen en la finca que el Ombú de la Torre de Doña María tiene unos 500 años y la semilla de la que surgió procede de los viajes de Colón al recién descubierto continente americano. Su peana es impresionante y supera los 14 metros de perímetro. A poco menos de 2 metros de esta surgen numerosos brotes que se elevan hasta los 8,75 metros de altura. Esta especie es símbolo de los pueblos sudamericanos de Argentina, Brasil y Uruguay.
Entorno Localizado en un lugar histórico del municipio de Dos Hermanas como es la Torre de Doña María, esta especie exótica crece rodeada de otras también alóctonas como la palmera datilera (Phoenix dactylifera) y otras ornamentales.
Desde la explanada de entrada a la hacienda puede observarse un olivar y a pocos metros del ombú una pequeña ermita. La citada hacienda es muy antigua y las referencias históricas apuntan a que albergó una alquería árabe. Más tarde fue reconstruida por Pedro I El Cruel como residencia de Doña María de Padilla, de quien cuenta la leyenda fue encerrada en una de sus torres.

 LOCALIZACIÓN
Paraje: Torre de Doña María
Término municipal: Dos Hermanas
Espacio Natural Protegido: No
PROPIEDAD Privada
CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS
Altura total: 8,75 m
Altura del fuste: 1,70 m
Perímetro (a 1,30 m): 8,85 m
Perímetro en la base: 14,60 m
Diámetro de copa: dirección N-S: 11,00 m dirección E-W: 10,50 m
Proyección de la copa: 90,71 m2

J.R. Infante

 

viernes, 30 de abril de 2021

Cuatro aves con encanto

                                                        Foto tomada de la red

Zarcero común
Como no se deja ver con facilidad, la mayoría de las ocasiones que he tropezado con el ha sido por el canto y el hábitat, más que por su presencia física. En cualquier caso es una delicia su encuentro.

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Paloma torcaz
A esta si que la he visto volar entre las encinas, y cruzar los cielos; siempre huyendo de quién las acecha con un arma entre las manos.
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Cogujada
Mi querida "cutuluvia" ha sido omnipresente en mi vida. Desde pequeño me he tropezado con ella por veredas y caminos; con su moño característico, anidando a campo abierto, buscado el cobijo de algún tojo o tamuja y levantando el vuelo en el momento preciso. Junto con el gorrión ha sido el avecilla que más cerca he tenido siempre.
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Colirrojo
Lo descubrí cuando me aficioné a mirar con prismáticos y a consultar las guías al uso. Apareciendo en los momentos más inesperados, como queriendo saludar pero sin dar demasiadas confianzas. Pequeño y de marcas bien distintivas.
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J.R. Infante

 

lunes, 26 de abril de 2021

Una buena amiga


       Así comienza este relato se puede encontrar en el libro Bajo la luz de mi plaza

Aquella tarde le tocó a Andrés abrir el bar. Llamó a Fiorina y se pusieron los dos a preparar las mesas y las sillas. Hacía calor. En el interior del local las mesas de madera soportaban los taburetes con las patas para arriba y el suelo aún mojado aguantaba el paso de los minutos para el pase de revista del dueño del negocio. Por la calle apenas transitaba nadie. Y de pronto una sombra se proyectó sobre el terrazo reluciente:

J.R. Infante

miércoles, 21 de abril de 2021

Como aquella mística agua


 

Como aquella mística agua que brota

por oscuro laberinto rocoso,

para volver en momento dichoso

todo mi tiempo, llegas a mí. Rota

 

el viento de costado. Una marmota

corre a jugar con la cría del oso.

siento el roce de tu seda. Gozoso

contemplo al arrendajo, la bellota

 

y sus saltos en azul junto al río.

Aspiro a bocanadas tu fina piel,

te cobijas en mis brazos. ¿Es frío?

 

¿O es la ilusionada apuesta de amor fiel

que aguardaban tu corazón y el mío,

envueltos en aroma de rosamiel?

 

J.R. Infante